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San Agustín (Florida USA) |
CUESTIONARIO CHAMFORT
¿Recuerda cuándo empezó a escribir a aforismos de una forma
consciente, es decir, comprometido con el género en cuanto autor?
No recuerdo una fecha exacta, pero los primeros aforismos de mi libro Mejores días (Mérida, 2009) nacieron
hacia 2005, ya como textos autónomos para integrarse en un libro futuro.
Antes escuché con frecuencia que muchos
de mis poemas tienen un cierre aforístico; así que no fue una decisión brusca
en mi escritura.
¿Cuál es su método de creación y
composición de aforismos? ¿Los
corrige de forma concienzuda, o prefiere respetar la primera
intuición?
No existen fórmulas fijas. Por lo general suelen presentarse con un
detonante concreto: una vivencia, una lectura, un asunto laboral… Así alcanzan
una primera redacción que después modifico varias veces. La intuición es una brújula perezosa y poco fiable.
¿Cuáles son sus aforistas de
cabecera?
Mis estaciones de vuelta son dos,
Friedrich Nietzsche y Elias Canetti.
Pero no monopolizan mi mesilla, dejan sitio a los moralistas franceses o
a clásicos y coetáneos que me dejaron el alborozo intacto de un descubrimiento.
Dígame su aforismo favorito, aquel
que envidia no haber escrito usted.
Los gustos cambian con el
discurrir temporal y la estructura del género no invita a la memorización, como
un poema rimado; más bien a la reflexión. Los estados de ánimo también regulan
las preferencias. El que hoy prefiero no es el de ayer y mañana será sustituido
por otra lectura. Este de Ramón J. Sender se escucha muy bien: “El error de
haber nacido se corrige siempre”.
¿Recuerda el mejor aforismo sobre el
aforismo que haya leído?
En la edición que Renacimiento hizo
de los aforismos de F. Nietzsche existe un índice temático, y sería fácil
elegir una respuesta. Sin embargo la cualidad esencial del aforismo es su
diversidad. No me gustan los aforismos que se miran su propio ombligo. Así que
callo cualquier aforismo narcisista.
¿Qué lugar ocupa el aforismo en su
actividad creadora, respecto a
otros géneros?
Desde que abrí el blog “Puentes de
papel”, el 30 de diciembre de 2011, la práctica aforística ha ganado
musculación y presencia. Su filosofía concisa y su ajuste léxico muestra grandes afinidades con el tiempo
binario de internet. Además es un género sedentario en mi trabajo que comparte
espacio con la crítica y la poesía en buenas relaciones de vecindad.
¿Cree que se está produciendo en España cierta burbuja
aforística?
No. Aquí no sirve la especulación. Los falsos materiales no pueden disimularse;
por tanto los espejismos apenas salen a la superficie. En las últimas décadas,
se han constituido nuevas colecciones que invitan al lector a sumarse al
género. Y también hay una mayor solicitud de frutos aforísticos por parte de
los editores. Así que parece que hay una cosecha cualitativa.
¿Qué influencia cree que pueden haber ocasionado ciertos fenómenos
sociales (como la publicidad o las redes sociales) en el actual boom
del aforismo?
Ya he comentado en una respuesta
anterior que vivimos tiempos de celeridad comunicativa y el aforismo se ajusta
bien a este trayecto en ruta. Un cantar de gesta en el blog es ilegible; un
haiku o un aforismo invitan a una degustación al paso. Son aperitivos creadores
que no sacian el hambre de buena literatura pero diluyen sus efectos.
¿Qué virtud y qué peligro puede tener
el aforismo respecto a otros
géneros literarios?
Consignaría como virtudes la
precisión, el fondo argumental incansable, la facilidad de lectura y el afán
comunicativo. Los peligros también son explícitos: el tono solemne de púlpito y
dogma, la obviedad, el razonamiento sin matices…
Para terminar, obséquieme con un aforismo inédito, nunca antes
publicado en ningún otro sitio.
Debo ser generoso con su
paciencia. Dejo dos:
“Antes del alud, elogiaba la belleza impasible de aquella
roca”
“Cuando el lunes se despista deja en los espejos una
sonrisa dominical”
Cuestionario Chamfort de José Luis Trullo
para la revista digital EL AFORISTA
www.elaforista.com