lunes, 4 de febrero de 2019

EL BIÓGRAFO DE BORGES

Jorge Luis Borges
Fotografía:
WordPress.com


EL BIÓGRAFO DE BORGES

  Labró durante diez años una biografía minuciosa de Jorge Luis Borges. Se encerró en la buhardilla, ahuyentó compromisos, afectos frugales y consultó, enfebrecido, las obras completas, los ensayos monográficos y esos panegíricos circunstanciales de la exitosa carrera. Tras la enésima corrección de pruebas, la obra amaneció. Fue feliz y nunca más pensó en aquel norte biográfico que había acabado con su matrimonio.
   Aquel libro era un claro ejemplo de dedicación crítica. Solo tenía una errata, una paradoja casual. Confundió fechas; anticipó la muerte en Ginebra ochenta y siete años antes del nacimiento en Buenos Aires. Un lapsus ligero, inquietante, lesivo, que no hubiese disgustado al mismo Borges.

(De Cuentos diminutos)



sábado, 2 de febrero de 2019

VOCES SIN NADIE

Voces in nadie
Archivo de internet


AUSENCIA

te pido que no busques los lugares ocultos
donde, tardíos, florecen los últimos rosales

HORACIO


Suenan vacías
la casa y las palabras.
Quizás no vine.




viernes, 1 de febrero de 2019

OTRA CIUDAD, LA MISMA

Museo Reina Sofía (Madrid)
Fotografía de
Javier Cabañero Valencia



OTRA CIUDAD, LA MISMA

En este mundo, nada está en su sitio,
empezando por el propio mundo.

EMILE CIORAN


.  Es invierno y las aceras congregan un contagio de prisas. Camino a trasmano. Pongo lentitud en la mirada y en los zapatos. El mismo ritmo extraño en la cabeza y en el corazón.

. Alguien habla en voz alta. Otro asiente a intervalos. Una multitud conectada con un oído atento en la distancia. Sólo yo permanezco fuera de cobertura. Quité el sonido al móvil. Cuando lo enciendo hay seis llamadas. Un coro de mensajes me recuerda los asuntos literarios que hay que programar. Debería ayudarme más a mí mismo; solo, no puedo.

. Pido un café con leche y abro el libro Otra modernidad, un ensayo de Miriam Moreno Aguirre. Apenas leo unas líneas. Elijo un ventanal que testifica el tránsito incesante. Frente a mí un asiento vacío; esa caligrafía de ausencia que escribe en lluvia oblicua. Otra ciudad, la misma. Y yo no estoy.

. En el bullicio, las reivindicaciones laborales de los taxistas y las pertenencias de un mendigo. Dos cartones de vino peleón, colillas, el saco de dormir y un desamparo que no ocupa sitio y que mira en silencio, mientras tiende la mano. No debo escribir un diario; me mana la tristeza y hay que ser optimista, aunque no sepamos para qué.

(Apunte de febrero)



jueves, 31 de enero de 2019

REMEDIOS SÁNCHEZ. ASÍ QUE PASEN TREINTA AÑOS...

Así que pasen treinta años...
Historia interna de la poesía española contemporánea
(1950-2017)
Remedios Sánchez
Ediciones Akal
Madrid, 2018


HISTORIA INTERNA DE LA POESÍA


   Profesora titular de la Universidad de Granada, impulsora de los estudios Juan Valera en la encrucijada (2013), Humanismo Solidario. Poesía y compromiso en la sociedad contemporánea (2014), El canon abierto. Última poesía en español (2015), Palabra heredada en el tiempo. Tendencias y estéticas en la poesía española contemporánea (2016), coordinadora del balance Nuevas poéticas y redes sociales (2018), autora de prólogos, e impulsora de la revista en papel EntreRíos, Remedios Sánchez (Barcelona, 1975) ha hecho del cauce lírico contemporáneo y su historiografía un persistente núcleo reflexivo.
  Retorna exploración en el volumen Así que pasen treinta años… que aporta subtítulo clarificador: Historia interna de la poesía española contemporánea (1950-2017). El sondeo comienza con la segunda generación de posguerra, cuyos creadores, “los niños de la guerra”, soportaron en sus biografías las drásticas vivencias de la contienda fratricida y los contundentes efectos secundarios: la dictadura, el exilio, los desgarros afectivos y la fragmentación del clima cultural. El periodo acotado abarca hasta el ahora, un estar marcado por la eclosión tecnológica y la imposición de internet que crea un espacio visual normalizado de brotes digitales.
   Remedios Sánchez opta por organizar su estudio en puntos de fuga, con autonomía de contenidos. De este modo, el índice general recoge en los asuntos conceptuales el concepto de canon, el inacabable debate sobre las generaciones literarias y la idea del compromiso, junto a miradas sobre la temporalidad poética, con hitos básicos como la poesía social, la epifanía de los novísimos, la irrupción de la otra sentimentalidad, el belicismo literarias por ocupar planos de la escena lírica y los estratos creadores de las generaciones del siglo XXI. Además inserta una  bibliografía notable, aunque faltan algunos títulos de estudios básicos para conocer el legado intersecular.
   No hay sorpresas en el enfoque. La investigadora busca una exposición didáctica y razonada, sobre el trazado básico y canónico. Por ello, el libro adquiere un valor aclaratorio que define los parámetros de nuestra poesía en el tiempo con sus protagonistas más cualificados. En la presentación, la autora subraya el decisivo aporte del profesor Juan Carlos Rodríguez: el discurso literario nace como fruto de condicionantes ideológicos y contextuales; expresa la identidad personal y el modo del pensamiento en íntima textura con el devenir histórico. La realidad se impone en la escena creativa y la mirada crítica, si quiere ser objetiva y clarificadora, ha de integrarla siempre en su panorámica.
  El dibujo general del entorno poético no se puede desvincular del concepto de canon. Es el punto de partida estético que define una época y el que sirve de norte para delimitar una selección representativa. Hay que asumir que los valores poéticos son cambiantes y relativos, fluctúan y tienen una vigencia transitoria. Sin embargo, son útiles para construir las generaciones literarias, las fotos corales que permiten agrupamientos colectivos, desgajados después en individualidades.
  Para abordar la generación del 50, junto a otras fuentes complementarias como las páginas autobiográficas de Barral, Caballero Bonald y Jaime Gil de Biedma, es insustituible la vía de acceso creada por Carme Riera. A ella recurre la ensayista para abordar las contingencias y el desarrollo orgánico del núcleo generador de la Escuela de Barcelona, con la incorporación al mismo de  Ángel González y José Manuel Caballero Bonald. Recuerda además el efecto discursivo en los idearios estéticos abierto por la cuestión definitoria de la poesía como conocimiento o comunicación. Se investiga también la ascendencia de sus cabezas principales en las promociones más jóvenes, en las que resaltan los magisterios de Jaime Gil de Biedma y Ángel González en la Otra sentimentalidad y en la estela de la poesía de la experiencia.
   El pensamiento teórico de Castellet, en giro sorprendente, ya que había sido un tenaz defensor del realismo y el crítico por excelencia de La Escuela de Barcelona, visualizó la generación veneciana a través de la antología Nueve novísimos poetas españoles que, en muy poco tiempo, se convirtió en epicentro del clima poético de los setenta, inaugurando un verdadero monopolio estético. De sus efectos mana una incontable epigonía que solo a mediados de los años ochenta encuentra deltas nuevos.
   Entre ambas estelas, Remedios Sánchez aborda el legado de la generación del 60, un grupo intermedio cuya presencia en los estudios literarios, a pesar del aporte de dos de sus nombres más conocidos: Félix Grande y Antonio Hernández, suele ser muy poco estudiada. Casi el efecto contrario se produce con los integrantes del grupo granadino de La Otra Sentimentalidad, cuyos primeros frutos poéticos han dado pie a notables ensayos en estudios y revistas, antes de integrarse en la corriente mayor de la poesía de la experiencia, etiqueta crítica esencial para estudiar las décadas finales del siglo XX. Son décadas que apuestan por la diversidad, que siembran incansables polémicas y que establecen trayectos singulares que parten de etiquetas globales como la poesía de la experiencia, la poesía del silencio, los poetas de la Diferencia o aventuras estéticas de menor calado como el Sensismo o la Poesía de la conciencia. En cualquier caso, la ensayista afronta un amplio despegue en sus indagaciones y clarifica el sentido transitorio de algunas premisas conceptuales que solos se hacen fuertes en el poema. Ahí quedan episodios como el perfil revolucionario de Alicia Bajo Cero y su confrontación directa con las líneas de poder de la poesía de la experiencia, o la mirada a “Voces del extremo” en cuya nómina se olvida de nuevo a Luis Felipe Comendador, cuya labor ha sido esencial en el colectivo por su papel de editor y por su propia poesía, un ejemplo de realismo descarnado y crítico, con un amplio conjunto de libros publicados.   
  Los años noventa exigen una reinvención de estéticas agotadas; así lo vaticinan sondeos críticos que constatan el agotamiento de estrategias figurativas y la necesidad de trascender el enfoque realista, inaugurando perspectivas epifánicas. La tendencia vertebradora de la poesía de la experiencia se fragmenta. Nacen otros modos de afrontar el poema; es un tiempo plural, con trasversalidad expresiva y argumental. Y así se escribe en los recuentos críticos. Lo mismo se percibe en el inicio del siglo XXI en que abre campo una visión plural en caminos transitables heterogéneos, con estéticas alternativas, con una concepción dialéctica de la realidad, que insta a encontrar los límites y las posibilidades expresivas del discurrir lírico.
 Se hace un verdadero hincapié en la nómina integrada en Poesía ante la incertidumbre, cuya repercusión ha sido mucho más sísmica en Latinoamérica que en las estanterías foráneas, donde no ha pasado de ser un fenómeno promocional, y se aborda de forma muy tangencial el discurso crítico de los integrados por Rafael Morales Barba en las poéticas del malestar
 Es un hecho lógico; cada generación postula una presencia fragmentada, en la que yuxtaponen fórmulas dispares al marcar los códigos escriturales del nuevo siglo. De esa primera colectividad digital dio cuenta la antología Re-generación, -de la misma no hay rastros en los contenidos ni en la bibliografía- un compendio de veinticuatro nombres que conforma la vanguardia lírica más sólida. Entre los protagonistas del primer lustro del siglo XXI se recogía a Diego Álvarez Miguel, a quien la ensayista convierte en acicate fuerte de la tradición canónica frente al impulso del mercado de poetas urgentes que convierten la red en un altavoz de creaciones y ventas, con una extensa legión de seguidores. Más allá de propiciar un cauce de ganancias contables, a la crítica en general no les interesan lo más mínimos, porque la poesía o es poesía o no es, aunque venda y gestiones un respiro económico saludable. 
  Analizar con sensibilidad crítica en un periodo temporal tan amplio requiere estudio, rigor e independencia. Son premisas que cumple con acierto Remedios Sánchez, al abordar el paisaje polifónico de las últimas décadas. El resultado en un volumen ágil, de avance natural, que sistematiza y define la herencia en el tiempo de la lírica contemporánea en castellano. Así que pasen treinta años... reivindica una cronología creativa que hace del canon un rescoldo vitalista y cambiante, un proyecto babélico, complejo, en construcción.




miércoles, 30 de enero de 2019

ASCETISMOS

Indicios
(Santuario de Olimpia)
Fotografía
Adela Sánchez Santana 



ASCETISMOS
Necesito poco
y lo poco que necesito
lo necesito muy poco

   Su proceder fue sumando una correcta sucesión de hábitos. Limó necesidades hasta soportar un ascetismo extremo, de rostro sombrío, en el filo de la renuncia. De noche no alteraba costumbres. Cuando dormía, vencido por el cansancio, su imaginación buscaba un hueco propicio y en él alojaba siempre el mismo sueño.


(De Cuentos diminutos)


martes, 29 de enero de 2019

ISABEL MARINA. UN PIANO ENTRE LA NIEVE

Un piano entre la nieve
Isabel Marina
Prólogo de Marcos Tramón
BajAmar Editores
Gijón, Asturias, 2018


RESCOLDOS


   Hay expresiones cuya semántica propicia la evocación y la elegía, como si buscasen esa otra voz desde dentro que suena inadvertida en lo diario. Un piano entre la nieve, por ejemplo, que da título a la segunda entrega poética de Isabel Marina (Avilés, 1968), Licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra y colaboradora en revistas como Anáfora y Areté. Marcos Tramón comenta el entramado poético de Isabel Marina en “Una insólita música feliz”, argumentado que esta compilación de poemas no es un libro fácil porque su urdimbre se mueve entre el simbolismo y la fantasía. El poeta asturiano despliega en su liminar un demorado análisis en el que la existencia es un escenario incierto y movedizo. En su espacio de representación se configuran los estados emocionales con su envolvente fantasmagoría de esperanza y derrotas. Se abre un mundo interior por donde el sujeto camina hacia el difuminado paisaje de la inexistencia. Concluye con una afortunada síntesis que define esta salida de Isabel Marina como un “elaborado tiovivo emocional”.
   Nos hallamos ante un libro orgánico, concebido como un camino fragmentado en tramos y precedido por una nota escrita en prosa poética que recrea la imagen de una casa. Diluida en el devenir, esa cartografía intimista se convierte en un núcleo introspectivo. Aloja un presentimiento primigenio que recupera sensaciones y sueños, que conforma un espacio sentimental de enlace con otras presencias.
   El primer fragmento, “Origen” mantiene el pasado como cronología vivencial, a partir de un tejido de citas de Antonio Gamoneda, Javier Lostalé y  Edith Sodërgran. Arranca con una exhortación para recuperar aquel estado adánico de pureza y mirar esperanzado común. Recobrar ese tiempo auroral conlleva sentir en el entorno un estado de vigilia y lucidez que pone en las emociones una evidente cercanía entre sueños y realidad; la felicidad parecía posible, tenía la forma humilde una muñeca, o de cualquier regalo que convertía la infancia en un espacio de posesión y gozo. Pero acecha el tránsito. La senda vital se va gestando como un proceso erosivo de despojamiento y pérdida, que obliga un día a pronunciar una palabra extraña –Rosebud- como aleph final de lo que nos queda inadvertido entre las manos. Esa voz contiene la añoranza del regreso, ese capturar de nuevo los recuerdos más íntimos, la marea interior que recrea las tardes que ya no existen sino en el mapa frágil del ayer. La evocación pone un fondo de melancolía, como una música que sonara en el frío de un presente lleno de incógnitas.
   El poema se hace vivencia y recreación, deja al yo en el camino como si la propia identidad también hubiese sufrido un proceso de mutación. Lo vivido es un tiempo que ya no pertenece a quien lo recuerda, que obliga a sentir que nos vamos convirtiendo en extraños que cada día se desvelan en el espejo, empeñados en nombrar lo imposible. De ahí que crezca a cada paso la sensación de irrealidad, y que las palabras sean necesarias como un consuelo que pone entre las manos las semillas estériles de lo vivido. 
  Cada mirada es una revelación contenida, un clamor de luz que amarillea los rincones deshabitados del ayer, esas imágenes que nos hacen soportar un deambular azaroso, como si estuviéramos huyendo hacia una incertidumbre que humedece las manos y los ojos. Es un tiempo de búsqueda y nostalgia, de avivar los rescoldos para que nazcan firmes las huellas del pasado., como si el futuro fuese solo un espejismo que no necesita ninguna senda de grava en su reducto. Solo el pasado tiene la carga sensorial de un paisaje que propicia una contemplación demorada, capaz de abrazar las extrañas sugestiones de la memoria.
  En Un piano entre la nieve la poesía de Isabel Marina mantiene el tono justo de la reflexión. Busca vanos abiertos donde alguna vez fuimos leales a los propios sueños. Las palabras otean el horizonte para reconocer entre las sombras “los inexplorados territorios del yo”, “ese mundo del inconsciente y la imaginación que forma parte de todos”. Sin certezas ni imposiciones, convencido de que el sujeto lírico tiene un destino subrayado por la deriva sentimental que marcan encuentros y ausencias, la palabra invita a reflexionar sobre los signos de lo  mudable,  a guarecerse bajo el cielo abierto, detrás del cansado rescoldo del poema.







lunes, 28 de enero de 2019

HAIKU DEL ZORZAL

Quietud
(Zorzal común)
Enciclopedia Natura

QUIETUD

Apenas rozan
mis ojos el zorzal,
vuelo con él.