jueves, 9 de septiembre de 2021

ÚLTIMO RESCOLDO

Hablar a solas
(Oropesa del Mar, septiembre, 2021)
Fotografía 
de
Adela Sánchez Santana

No sé qué destrucción cumples aquí
JULIO CORTÁZAR

Perfil adusto.
Un enjambre de nubes
triste, conmigo.

                (inédito)




 

miércoles, 8 de septiembre de 2021

FERNANDO CAMACHO. RESPONSABILIDAD GENERACIONAL CORPORATIVA

Responsabilidad generacional Corporativa
Fernando Camacho
Sonámbulos Ediciones
Granada, 2021

TIEMPOS BINARIOS

 

   Desde los andamios poéticos de una ópera prima hay que controlar el vértigo de de la originalidad a cualquier precio y el sedentario conformismo de asumir la ruta gregaria. Lo recuerda en su hermosa nota de contraportada Rocío Acebal Doval, la ganadora en 2020 del Premio de Poesía Hiperión, con  Hijos de la bonanza, al presentar la amanecida de Fernando Camacho (Sevilla, 2021), autor de Responsabilidad Generacional Corporativa.
   La solemnidad del aserto, extraído de un concepto sociológico sobre economía sostenible, convoca de inmediato en una primera lectura a la ironía. Pero también al deseo de no convertir la entrega en un dietario sentimental que resuelve en sus contenidos semánticos los interrogantes abiertos en el ahora social, un tiempo binario marcado por el desconcierto de la pandemia y el entrelazado poderoso de la sociedad global.
   Estudiante de Derecho y Ciencias Políticas primero, y ahora de Estudios Ingleses e Historia del Arte, Fernando Camacho ha publicado algunos poemas en la revista Maremágnum. En aquellas composiciones evidenciaba que personaje lírico y sujeto biográfico comparten el mismo andén de cercanías. El discurrir del verso se entiende como una conversación intimista, una reflexión sobre las aguas revueltas de la realidad cotidiana. En la escritura habita la voluntad de ser, la mirada en el espejo para encontrar las coordenadas que definen al yo aplicado en percibir las grietas del desasosegante techo de la actualidad. La composición de apertura “Mis años treinta” ensaya un meditado autorretrato que hace balance, al consumir tres décadas de rutinas y hábitos. Los versos deambulan por esas sendas que muestran un entrelazado de asuntos personales y preocupaciones colectivas; en suma un sujeto histórico, con músculos y huesos orteguianos, marcados por las circunstancias. Fernando Camacho plantea otro retrato personal complementario en la composición “Quiero que lo sepan por mí”. Esta vez afloran las zonas de sombra del huésped interior desde un inventario de carencias. En el propósito final habita la esperanza de comenzar de nuevo y hacer del sereno nihilismo de la experiencia una amanecida.
   Entre los referentes culturales  que maneja el poeta está la sensibilidad de Gustavo Adolfo Bécquer, estación obligatoria para construir una poesía en el que sentimientos y emociones actúan como vértices del poema; y están otros clásicos como Ted Hudges, a quien dedica una doble versión que alude a los recorridos biográficos más conocidos del poeta. Los poemas también se aproximan, aunque sea de forma tangencial, a otros nombres propios como Luis Cernuda, Pablo Neruda o Gonzalo Gragera. Así mismo, es un buen estante de miradas culturales la Historia del Arte, que acerca al lector hilos sueltos de una pinacoteca abierta a los sentidos, como Caravaggio o Guercino.  En el apartado de apertura se integra el poema homónimo “Responsabilidad Generacional Corporativa” que se presenta  como una dilucidación sobre el compromiso cívico al focalizar el contexto y su rendimiento incondicional para ser, sin más, el yo ensimismado que no se presta a llevar en público ningún estandarte. Esta aparente atonía al percibir la vida al paso encuentra su contrapunto en “La banalidad del mal (larga vida a Doña Hannah) una composición  reflexiva sobre la condición del ser y su incansable epitelio de sombras. En ese estar del sujeto hay también un reflejo que vislumbra la proximidad de la muerte y el viaje con fecha de caducidad  del trayecto vital que, antes o después, nos convierte en inevitables protagonistas de un mal guión.
   La breve sección final “Vacaciones en el mar” conforma un devenir hecho de estratos sensoriales y fragmentarios en los que el mar es una presencia fuerte por su plenitud y su belleza. Así se constata en poemas como “Imagínate un ser…” o en el más localista “Asturias”, casi una crónica de la memoria que enlaza el recuerdo y la plástica visible del paisaje. En otras composiciones del apartado el estar busca espacios tangibles que alzan emociones y sentimientos de la arquitectura afectiva.
   En su epifanía, la voz poética de Fernando Camacho se siente cómoda en el lenguaje figurativo. Prodiga un afán  de comunicación y diálogo que comparte incertidumbres y observaciones, la estela de finitud que abren los sentimientos. Con voz tranquila, coloquial y directa, construye un relato personal que abraza sentido crítico y un optimismo preventivo, capaz de superar la interinidad de cualquier certeza. Vivir es eso, entenderse a uno mismo y buscar sitio en el poema al ánimo feliz de un domingo de fútbol.
 
JOSÉ LUIS MORANTE

 

 

martes, 7 de septiembre de 2021

RELOJES

Convivencia
Imagen de
Archivo Mon Deco Shop

 

RELOJES
 
   Aquel invierno adquirió un domicilio antiguo, de piedras frías y cimientos gastados, que se silueteaba sobre el roquedal. Llenó habitaciones de relojes, adquiridos en los mapas abiertos de sus viajes. Todos funcionaban, pero las agujas nunca coincidían en la hora marcada. Deduje que una estrategia misteriosa para que pasado, presente y futuro cohabitaran en el mismo espacio, un sitio clausurado y angosto, donde no corrían el riesgo de ninguna huida.

(De Cuentos diminutos

lunes, 6 de septiembre de 2021

ABRIR LAS ALAS

Vencejos

 
ABRIR LAS ALAS
 
(Aforismos)
 
 
Solo habla consigo cuando hay un intérprete disponible.
 
La impaciencia aconseja hornear semillas.
 
El toldo del tragaluz es un oxímoron.
 
Entre los misterios de la inteligencia, el empeño de ocultarse a diario.
 
Quien no sabe dónde ir  mantiene siempre un inquebrantable compromiso con el traspiés.
 
La humildad cumple con mérito la función de ser nota a pie de página.
 
Rareza: una amistad sin ánimo de lucro.
 
Cuando aletea cerca, el optimismo recuerda la mínima vibración de una libélula.
 
Esas voces que visten a diario papel de lija y ganan altura cuando callan.
 
Acabé identificando su belleza con el vacío; en ella, todo es nada.
 
Es acaparador y avaro; cuando respira guarda el oxígeno y el anhídrido carbónico.
 
Qué triste la lectura volátil, la que no tiene huellas dactilares.
 
 
(José Luis Morante)
 
 
 
 

domingo, 5 de septiembre de 2021

CAMBIOS

Ventana
Edward Hopper

CAMBIOS
 
Y apenas ha quebrado el día de verano
 
ERIK A. KARLFELDT
 
   Tras el intimismo confidencial de la ventana, al revivir los cambios, las palabras proclaman su indigencia. No sabe describir qué rasgos definen la propia identidad. Sigue sin comprender por qué cada vez que se mira en un espejo nuevo es alguien distinto.

(De Cuentos diminutos) 


 

  

viernes, 3 de septiembre de 2021

LUIS CERNUDA. OCNOS. VARIACIONES SOBRE TEMA MEXICANO.

 

Ocnos.
Variaciones sobre tema mexicano

Luis Cernuda
Edición de Jenaro Talens
Cátedra, Letras Hispánicas
Madrid, 2020


LA PROSA POÉTICA DE LUIS CERNUDA

  

  En el fértil intervalo de la Edad de Plata que cobija las tres primeras décadas del siglo XX se produce una provechosa convivencia dialéctica entre experimentalismo y humanización. Está presente en todas las trayectorias del 27, promoción nucleada en torno al homenaje a Luis de Góngora. Los jóvenes poetas de los años veinte pugnan por dar solidez a un legado personal que, poco a poco, abandona el afán vanguardista para adentrarse en una rehumanización centrada en la existencia que da continuidad a la tradición.
  A comienzos de los años treinta, superados los códigos vanguardistas, se evidencia una recuperación del cauce popular y de canales expresivos que propician un mayor enfoque comunicativo y un registro más depurado. Desde este paisaje creador puede analizarse la obra de Luis Cernuda, compilada antes del exilio en el libro de libros La realidad y el deseo (1936) donde se recoge por primera vez su autobiografía poética. La producción cernudiana delinea una evolución en la que aprecian distintos momentos y mutaciones. El sesgo clasicista de amanecida se acerca sin tregua al enfoque irracional y repleto de imágenes oníricas del surrealismo; las etapas posteriores están marcadas por un cultivo de la mitología pagana que encuentra renovación en el quehacer garcilasista. Son fases secuenciadas que protagonizan un brusco giro por la tragedia de la guerra civil y por la pérdida del lugar propio que supone el exilio. A partir de ese momento la poesía estará signada por el destierro, el tono nostálgico y la reflexión sobre la pérdida.
   El quehacer analítico del poeta, profesor yensayista Jenaro Talens comienza con una tesis doctoral iniciada en 1968 que se fue completando hasta 1973. El trabajo profundiza en el fluir discursivo y la estructura interior  de dos salidas singulares, Ocnos, que amanece en 1942 y es punto de partida de la prosa poética del sevillano, y Variaciones sobre tema mexicano (1952). Entre ambos andenes el decurso existencial de Luis Cernuda vive con desoladora intensidad acontecimientos de fuerte impacto. La madurez del hombre aglutina secuencias cruciales que buscarán acomodo en la caligrafía creadora.
   Jenaro Talens aborda los textos de Ocnos como un intento de recuperación de un patrimonio personal orillado en la memoria. El poeta desanda el tiempo. Retorna al etéreo espacio de la amanecida infantil para abrazar vivencias capaces de dar sentido y luz al páramo desolado del presente. Para ello crea un personaje, El Poeta, capaz de expandir la limitada biografía individual, que concibe la infancia como una costa abierta a la idealización: “Desde niño, tan lejos como vaya mi recuerdo, he buscado siempre lo que no cambia, he deseado la eternidad. Todo contribuía alrededor mío, durante mis primeros años, a mantener en mí la ilusión y la creencia de lo permanente: la casa familiar inmutable, los accidentes domésticos de mi vida. Si algo cambiaba era para volver más tarde a lo acostumbrado, sucediéndose todo como las estaciones en el ciclo del año, y tras la diversidad aparente siempre traslucía la diversidad íntima”. Tal concepción de la infancia propicia en la madurez la asunción de un paraíso perdido.
  También la idealización y la arquitectura onírica de lo ideal es parte primordial de la sensibilidad creadora que se presenta en Variaciones sobre tema mexicano, cuya primera edición ve la luz en Porrúa y Obregón, México D. F., en 1952. Los textos se van sucediendo tras conocer el poeta durante unas vacaciones universitarias, las tierras de México. Aquella luminosa geografía impacta los sentidos, se contrapone al aire gris y crepuscular de las horas inglesas. Unifica de nuevo los enlaces entre mundo exterior y geografía íntima de la memoria, como si el paisaje andaluz se hubiese duplicado y diese lugar a una fuerte sensación de renacimiento que impulsa la voz enunciativa. Lo expresa Jenaro Talens: “Variaciones es el resultado de hacer concreto y tangible el mundo utópico de Ocnos que, si allí, por el tamiz del tiempo y la inconcreción espacial, resultaba atractivo y creíble, aquí fracasa porque las coordenadas de la utopía y del mundo real no coinciden”.
   Es inevitable rescatar la cuestión del formato expresivo de ambos libros y analizar el rol que el poema en prosa desempeña en el corpus integrado en La realidad y el deseo. Luis Cernuda elige esta opción narrativa para liberarse de la cadencia del verso libre y de la versificación mecánica. También para fortalecer una evidente función discursiva que aglutina pensamientos y sensaciones sin perder su invisible textura métrica.
  Las diferentes ediciones de Ocnos han modificado el texto original profundamente, esta edición de Jenaro Talens toma como base la realizada en 1942 por The Dolphin en Hertford, Inglaterra. Incluye por tanto el texto “Escrito en el agua”, suprimido en las ediciones siguientes, la segunda realizada en Madrid por Ínsula en 1949 y la tercera y definitiva, que llega en México por el impulso de la Universidad Veracruzana en 1963 y fue preparada por Luis Cernuda en el verano de ese mismo año, cuando regresa al país contratado para el curso siguiente por la Universidad de Souther de California. El fallecimiento del poeta el 5 de noviembre en casa de Concha Méndez, viuda de Manuel Altolaguirre, deja en imprenta esa edición de Ocnos que servirá de coordenada referencial a las posteriores.
  La andadura en prosa de ambos títulos nos deja la sensación de ser una meditación complementaria sobre el tiempo. Los textos reflexionan sobre la memoria y la fugacidad de lo vivido; el vibrar del recuerdo y la intimidad del sujeto. Se evocan las más ocultas sensaciones que resuenan enigmáticas y desoladas en el discurrir. Ponen a resguardo lo vivido en un nimbo trémulo, envuelto en la niebla de la idealización. Los escritos hacen de la existencia una memoria insistente, un canto personal y cálido que lucha contra el tiempo.
 
JOSÉ LUIS MORANTE   
 
 

jueves, 2 de septiembre de 2021

OFICIOS DE RIESGO

A solas
Fotografía
de
Irene Morante Sánchez
 
 

OFICIOS DE RIESGO
 
 
Los incendiarios esterilizan el pensamiento.

El osado experimento de contradecir al otro.

Los demagogos nunca están dispuestos a desperdiciar el último minuto de la prórroga.
 
Hay sueños que emplean materiales constructivos con aluminosis.
 
Alentaba una genética ingobernable; tenía una cabeza con ideas. 
 
Hizo del yo una zona de frontera. Al otro lado estaba el mundo y parecía una región oscura, lejana, discordante.
 
A veces la soledad cambia de posición: baja los párpados.
 
Para el extravío también hay brújula: hay que saber perderse.
 
La  rutina practica el nomadismo sedentario; es un poco de sol sobre los hombros.

(Aforismos con sombra)