| Ángel de Saavedra, Duque de Rivas (1791-1865) |
UN DUQUE EN RIVAS
A mis alumnos de Geografía e Historia
El instituto donde imparto clases de Geografía e Historia desde hace diecisiete años celebra hoy una jornada cultural. En ella intervienen, junto a los alumnos matriculados, profesores y alumnos de cinco países europeos que visitan nuestras aulas con motivo del Proyecto Comenius, una iniciativa de intercambio educativo. Se multiplican las actividades: concursos gastronómicos, olimpiadas matemáticas, exposiciones, encuentros literarios; y a mí me toca impartir una conferencia sobre Ángel de Saavedra, ese desconocido que nos ha prestado su nombre.
Resulta paradójico que un municipio de izquierdas y republicano tenga como figura más significativa en su historia a un duque escritor. Y yo voy a difundir en las aulas su legado literario y las circunstancias más relevantes de su biografía, cuyo tramo más complejo coincidió con la invasión napoleónica y la década absolutista de Fernando VII.
Hoy dibujo la imagén romántica de un personaje que tiene dos centros básicos en su creación: el teatro y la poesía; no queda tiempo para adentrarme en el laberinto de títulos que conforma su bibliografía. Basta con dejar constancia del papel principal de Ángel de Saavedra y con airear la curiosa mirada de nuevos lectores. No es poco.