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viernes, 28 de agosto de 2026

JAIME GIL DE BIEDMA. LAS PERSONAS DEL VERBO

lAS PERSONAS DEL VERBO
Jaime Gil de Biedma
Carme Riera y Féix Pardo (Editores)
Ediciones Cátedra, Colección Letras Hispánicas
Madrid, 2024

 

EN UN VIEJO PAÍS

 
   Ningún colectivo poético del siglo XX ha suscitado más empeño crítico que la generación del 50, o del Medio Siglo. Sobre las trayectorias de sus componentes más destacados, como de La Escuela de Barcelona, estricto círculo relacional que sirvió de núcleo germinal de la promoción,  han versado investigaciones plenas de lucidez y acierto de Carme Riera. La escritora y académica impulsa, en los últimos meses de 2024, esta edición crítica sobre Jaime Gil de Biedma en colaboración con Félix Pardo con el título Las personas del verbo, conocido aserto de la poesía reunida, escrita entre 1965 y 1981, una parca aportación de menos de cien poemas. Completan la obra literaria del autor barcelonés las traducciones de Thomas S. Eliot, Isherwood y Bertolt Brech, esta última en colaboración con Carlos Barral, los ensayos de crítica literaria reunidos en El pie de la letra (Crítica, 1980) y los controvertidos diarios. El autor impulsó un quehacer de ritmo lento, una propuesta unitaria que reflejaba el interior de su propia existencia: “Al fin y al cabo, un libro de poemas no viene a ser otra cosa que la historia del hombre que es su autor, pero elevada a un nivel de significación en que la vida de uno es ya la vida de todos los hombres, o por lo menos –atendidas las inevitables limitaciones objetivas de cada experiencia individual- de unos cuantos entre ellos.” Además abandonó la escritura en su primera madurez, en 1981, cuando apenas contaba cincuenta y dos años de edad.
   Jaime Gil de Biedma nació en Barcelona en 1929 y falleció el día 8 de enero de 1990, tras una grave enfermedad, algunos años después del cierre de su edificio poético, clausurado con el libro Poemas póstumos. Pero el magisterio de su voz no ha hecho sino acrecentarse hasta consagrar al escritor como columna central del canon poético contemporáneo. La breve introducción trata de documentar los años aurorales, sobre todo valiéndose de cartas personales y documentos de archivo. También sondea las claves de su amistad con Carlos Barral, iniciada en los años universitarios de Barcelona y la amanecida de su periplo poético. La poesía se convierte en una persistente obsesión por más que considerara el oficio de poeta como un trabajo inexistente que había que paliar con empleos más lucrativos y prestigiosos, desde el punto de vista social.
   Si obviamos los tanteos de aprendizaje y los anticipos en revistas, la crecida poética empieza en 1953 con el cuaderno Según sentencia del tiempo, una brevísima colección de doce poemas: Ya en 1959, se edita el libro Compañeros de viaje, obra en la que se perciben las características y temas básicos de su ideario: tono conversacional, referencias autobiográficas, marco urbano, continuo enlace entre vida y literatura y un fuerte sentido crítico de la realidad social y política. E poeta advierte además de una significativa transformación en su retina estética: “de una actitud de filiación simbolista, se desemboca en una estética basada en la experiencia y en una determinada situación histórica”. En Moralidades (1966), un libro publicado en México para evitar las mutilaciones de la censura, la influencia de Blas de Otero y Luis Cernuda afianza el vertido intimista del hablante lírico, hasta crear un clima de confidencialidad. La primera persona del singular se muestra en el espejo con la cercanía de quien traspasa la senda evocativa de instantáneas vitales y emociones. En ese libro están composiciones como “En el nombre de hoy” , “Barcelona ya no es bona o mi paseo solitario en primavera” y “Pandémica y celeste”, acaso uno de los poemas más apreciados por el poeta. En estas composiciones aflora con fuerza la conciencia social y el resentimiento de clase. Esta edición incorpora la plaquette Cuatro poemas morales, publicada en 1961. El libro Poemas póstumos se publicó, en su primera edición, en 1969, con una dedicatoria a Gabriel Ferrater. En él se incluye “Contra Jaime Gil de Biedma”, donde la voz poética se desdobla para argumentar contra la propia existencia con un feroz rechazo de la rutina existencial y sus sórdidos ejercicios al dictado. La primera edición sólo consta de doce poemas, pero el número de composiciones aumentaría hasta veintisiete poemas en la segunda edición de la poesía reunida. Sin duda, el ambiguo título está relacionado con el poema “Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma” y con esa filosofía que hace de la escritura permanencia y salvación de nuestra finitud.
  El rótulo Las personas del verbo vería la luz en 1975, publicado por Barral en Barcelona. En 1982 se hace una nueva compilación definitiva de sus poesías completas, con una nota autobiográfica en contraportada, que también se reproduce en la presente edición de Carme Riera y Félix Pardo.
   El completísimo aparato crítico apenas se detiene en la biografía, bien conocida por trabajos de Javier Alfaya, Carme Riera, Pere Rovira y la semblanza, no exenta de sombras, que Miguel Dalmau publicó en 2004. En cambio, partiendo de la segunda edición de Las personas del verbo (Seix Barral, Barcelona, 1982), supervisada por el propio Jaime Gil de Biedma y, por tanto, considerada como definitiva, se hace un enorme calado de las variaciones textuales, la puntuación, la reducción de citas y las mutaciones que suprimen versos e incluso poemas. El análisis afecta a cada una de las entregas y también a los poemas publicados de forma autónoma.
    El poeta reside en el último tramo de su vida en Ultramort (Girona), alejado de los cenáculos más relevantes de la actualidad literaria. “Escribir un puñado de buenos poemas es lo único que de verdad importa en la vida”. No quiere ser poeta sino poema. La escritura concluye aceptando la propia identidad y las cicatrices que ha causado el discurrir: “Envejecer. Morir / es el único argumento de la obra”
  
                                                                                                           JOSÉ LUIS MORANTE


                                                                             

miércoles, 17 de noviembre de 2021

FRANCISCO GUTIÉRREZ CARBAJO. CANCIONES POPULARES AMOROSAS

Canciones populares amorosas
Francisco Gutiérrez Carbajo
Editorial Cátedra, Colección Letras Hispánicas
Madrid, 2021

 

A QUIEN CONMIGO VA

 
   Catedrático de Literatura Española con una intensa dedicación docente y vértice esencial de la investigación literaria hispánica, Francisco Gutiérrez Carbajo ha desplegado en su ensayística un incansable semillero de intereses. El quehacer integra análisis sobre tradición e innovación del teatro español contemporáneo, María Zambrano y la hermenéutica del Quijote, las voces del 98 y el pensamiento regeneracionista, escritores raros y olvidados como Alejandro Sawa y, por atenuar más digresiones, la huella de César Vallejo en la lírica española de posguerra.
   En Canciones populares amorosas el estudioso se remonta al cauce alto de nuestra tradición para intuir el origen del cancionero sentimental y su pervivencia en el tiempo. El difuminado de la epifanía ha postulado distintas teorías sobre el proceso de expansión popular de las canciones a través de la mensajería oral, hábito que facilita su divulgación colectiva. Estas formas de creación poética entroncan con la música y la danza y originan distintas modalidades formales, estudiadas por una continua estela de investigadores que aglutina empeños como los de Menéndez Pidal, Dámaso Alonso, José Manuel Blecua, Emilio García Gómez o Vicente Beltrán.
  El hallazgo de las jarchas prodiga enlaces entre las canciones mozárabes, andalusíes, galaico-portuguesas y las canciones francesas; establece palpables semejanzas en el género de la poesía amatoria. Su implantación va adquiriendo en el devenir un continuo trasvase entre la poesía popular y la lírica culta, creando un acervo de esquejes argumentales y de identificación con el sentimiento de la colectividad. Además, estas manifestaciones de poesía popular serán núcleos generadores de abundantes obras del teatro clásico. De este modo, la poesía tradicional, resultado de múltiples elaboraciones,  conforma un estilo; se convierte en una aportación dinámica que propende a la refundición y alteración de su estructura originaria. Las distintas denominaciones- poesía popular, poesía folklórica  o poesía tradicional- exploran las rutas diferenciadas de un legado plural que se retroalimenta y fortalece como un organismo magmático. Así lo entienden creadores del 27, como Rafael Alberti, Luis Cernuda y Federico García Lorca y escritores contemporáneos como Luis Alberto de Cuenca o Luis García Montero que reconocen la validez artística de las canciones populares y su intacta presencia en la postmodernidad, con persistente voluntad creativa.
   El profesor Gutiérrez Carbajo dedica un apartado completo al análisis de la copla flamenca como modalidad de la canción popular, una tesis arraigada en Manuel Machado, Federico García Lorca, Luis Rosales o Luis Alberto de Cuenca. El magisterio de lo popular en el cante es resaltado también por los modernistas y Dámaso Alonso y por significativos investigadores de la lírica popular andaluza como José Manuel Caballero Bonald y Félix Grande. El mismo editor, Francisco Gutiérrez Carbajo ha completado aportaciones básicas sobre el discurrir diacrónico de la copla y su proceso de regularización formal.
   Desde su enfoque lírico, los temas  que centran el espacio esencial de las canciones populares emanan del sentimiento. El amor se construye como un principio orgánico vertebrador en sus diferentes manifestaciones anímicas: impulso, deseo, exaltación del cuerpo, sublimación de la belleza o aspiración a la unidad con el otro. Esta concepción plural del amor cristaliza en las canciones, donde se recrean sus elementos esenciales. Resulta así visible en las composiciones una exaltación gozosa del amor y una implosiva fuente de sentimientos marcada por la presencia y la ausencia, la posibilidad de unión con el ser amado y la aspereza del desamor y sus manifestaciones negativas: la melancolía,  las penas, la desesperación o la soledad, monólogos fragmentados de estados de ánimo que añaden a las canciones un tono trágico.
   La edición recoge una amplia selección de canciones populares amorosas, extraídas de diversas fuentes del cancionero, libros de música de los Siglos de Oro y recopilaciones de los siglos XIX y XX, con una notable representación de las obras de contemporáneos. Se corrobora así el esplendor de una parcela lírica que se ha preservado en el tiempo, manteniendo su tensión vital y su estilo directo, con una clara superación de contrastes entre lo singular y lo colectivo, entre lo popular y la lírica culta. La plenitud del cancionero, con su aura sentimental, vuelve a la luz del día para asumir esa sensación de paisaje abierto que genera el vuelo pasional en su largo recorrido por el tiempo, en su feliz culminación de la belleza. Al cabo, el sentir amoroso no es deriva contingente sino mutación de la esencia del ser.
 

JOSÉ LUIS MORANTE     


   

jueves, 10 de abril de 2014

ELOY SÁNCHEZ ROSILLO. HILO DE ORO.

Eloy Sánchez Rosillo
HILO DE ORO
(Antología poética 1974-2011)
Edición de  José Luis Morante
Cátedra, Letras Hispánicas
Madrid, 2014
 
PALABRAS PREVIAS
 
   Acaba de nacer Hilo de oro, una edición crítica sobre la poesía de Eloy Sánchez Rosillo. De la misma hablaré en este blog con la atención adecuada, porque la obra del poeta murciano requiere un tratamiento crítico profundo. Hoy sólo quiero formular unas palabras previas y trasladar a los lectores la emoción por la salida del libro y mi gratitud a las personas que lo han hecho posible: el propio escritor y Josune García, máxima responsable de la colección Letras Hispánicas. Todo quehacer nace de un trabajo intenso, sólo limitado por el devenir temporal; toda experiencia creadora es empeño y cansancio, un proyecto no exento de dificultades  del que va emergiendo un fruto nuevo. Tras dos años de trabajo, ordenación de materiales, experiencias lectoras y afinidades afectivas ve la luz Hilo de oro, una completa panorámica de la tarea poética de Eloy Sánchez Rosillo.
   El escritor ha colaborado de modo ejemplar implicándose desde el primer momento en todos y cada uno de los pasos editoriales de este volumen. También Josune García, una vez más, ha personificado el carácter profesional de un catálogo que difunde y clarifica todos los géneros literarios desde hace cuatro décadas. Así que hoy, con estas palabras previas, sólo quería dar las gracias por la edición de un libro que ya tiene sitio en la librería. Muchas gracias.