 |
| Rodolfo Serrano (Villamanta, Madrid, 1947) |
DESDE EL PONIENTE
Una luz amarilla y gastada alumbra la distancia entre la madurez y el
camino de vuelta de la senectud. Es un recorrido vital que enseña a bajar la
voz y moldea, en la esfera de todos los relojes, el instante gastado de un
presente continuo. Ya no resulta necesaria la prisa. El ahora convierte su
cronología en un lugar doméstico, una sala de estar con ventanas a la memoria y
con tertulia sensitiva con el pasado. Lo vivido muda en constante página en
reconstrucción, donde todo tiene la textura de lo contingente. Solo las
cuestiones esenciales de cada ecuación diaria preservan las incógnitas sin
resolver.
La palabra poética se convierte en crónica vital. Mira, con los ojos casi
cerrados, un futuro que se diluye lentamente, mientras sus pasos rezagados
conducen a ninguna parte. Mañana es un horizonte especulativo, un tranquilo
páramo mesetario ajeno al maquillaje ampuloso y grandilocuente de la
celebración. El pensamiento secuencia su fluir apoyado en la lógica de lo real,
en la percepción sensible que depara el juego de impresiones de lo cercano. Así
que la poética se convierte en una invitación a la confidencia sobre los
procesos vitales que conducen al escepticismo y la decepción, al umbral del
olvido.
Siempre que regreso al quehacer literario de Rodolfo Serrano
(Villamanta, Madrid, 1947) el yo poemático muestra un cálido carácter
confesional. El poema se convierte en un espejo privado que necesita ahondar en
lo que permanece y en la validez de la experiencia. Los versos alumbran un
espacio compartido, una senda llena de sensaciones que recorre los paisajes
interiores de la naturaleza humana. La voz explora los rasgos del sujeto
marcados en el tiempo e indaga en la identidad de quien sale a descubierta
desde la meditación para acercarse a sí mismo.
Abunda en el poemario Hotel en las
afueras la soledad desnuda de quien hace recuento de algunos paraísos
perdidos: el amor, la belleza, la pasión, el deseo o aquellas arquitecturas
sentimentales que cobijaban sueños, ilusiones y esperanzas. La voz de quien recapitula sobre la
existencia como estela de adversidad y pérdida. Casi todo lo que tuvimos está
detrás. El acontecer dibuja los relieves de un áspero mundo que muestra las cicatrices
del trascurrir, mientras sobrevuela un aire denso, de melancolía y nostalgia.
La felicidad parece una vivencia ajena, un reflejo fósil encerrado en resina. Como
sugiere el título, se busca un refugio compartido, una trinchera a resguardo
para suturar las heridas abiertas y proseguir ruta en el tablero de lo
cotidiano, con la esperanza puesta en la evocación, aun cuando la memoria haya
convertido en hábito la tristeza como ensimismada compañía. Toca vivir
rebobinando fragmentos, siendo fiel en lo posible a los restos del naufragio.
(Fragmento del prólogo "Desde el poniente", perteneciente al libro
Hotel en las afueras. Registro de viajeros de Rodolfo Serrano,
ediciones Lastura, 2026)