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miércoles, 14 de mayo de 2014

LUIS BAGUÉ QUÍLEZ. GEOGRAFÍAS

Paseo de la identidad
Luis Bagué Quílez
XII Premio Emilio Alarcos
Visor, Madrid, 2014
 
GEOGRAFÍAS

   Poeta, editor, ensayista y doctor en Filología Hispánica, Luis Bagué Quílez (Palafrugell, Girona, 1978) consiguió el Premio de Poesía Emilio Alarcos, en su XII convocatoria, con el libro Paseo de la identidad, sexta entrega de una prestigiada tarea creadora.
  Cuando se comentan itinerarios afloran de inmediato etiquetas clasificatorias y clichés formales, como si el territorio poético tuviese una estructura circular, con perímetros cerrados y contundentes. No voy a urdir más digresiones sobre un asunto que suele generar simplificaciones y malentendidos. Me centro en la lectura de Paseo de la identidad, un poemario singular e inflexivo, cuya imagen de cubierta reproduce la entrada de un turístico lugar de encuentro: la plaza principal de Puerto Iguazú, localidad argentina del nordeste, en la provincia de Misiones, un sitio que propone al visitante un recorrido visual por seis murales de artistas que ayudan a conocer la historia del ser colectivo. 
    De modo explícito, el título del libro certifica el eje argumental del conjunto: la noción conceptual del ser ontológico, siempre llena de conexiones temporales y espaciales. Pero la identidad glosada no es continua ni permanente; se percibe desde la fragmentación y el cambio, como si la recepción buscara indicios, especulaciones sobre ámbitos mudables.
    Norteamérica, paradigma y síntesis de la aldea global, ha creado una cultura planetaria. En cualquier esquina aparece su proyecto civilizatorio con una iconografía de influencia incesante que hay que descubrir porque es símbolo de modernidad. La mutación y el tránsito son signos que definen el ahora, un tiempo que comparte iconos y que concede rasgos intercambiables. Las palabras no definen, plantean dudas, formulan paradojas, establecen la caducidad de los principios. En itinerarios discontinuos, el yo poemático está obligado a cuestionar qué elige o renuncia, a percibir luces y sombras, a buscar la belleza en la retórica de lo cotidiano, donde todo es soluble  apariencia. 
  El poemario recorre otras geografías que se contraponen al paisaje visual de USA; están, por ejemplo, los espacios naturales de Mar del Plata y su fauna; o los leones marinos de San Francisco. Organigramas colectivos que reiteran hábitos sociales de manera simbólica.
   Pablo Neruda, en versos memorables, hablaba de lo inmenso del océano, “era grande, desordenado y azul y no cabía en el mapa”. Y era solo una parte de un mundo cuya materia prima, abierta a los sentidos, propone un permanente diálogo con el pensamiento.  De su amplitud y diversidad, de esa vocación de collage dejan constancia  composiciones como “Agua corriente” o “Tierra roja”.
   Escribí al inicio de esta reseña que Paseo de la identidad es una entrega diferente e innovadora porque afronta de modo directo una renovación de asuntos y por la calidad de sus imágenes. Lean la poética que cierra el conjunto, en la que se manifiesta cualquier renuncia a dialogar con la rutina de lo previsible y  exige al verso su capacidad de sorpresa.
   Paseo de la identidad es en buena medida un libro de viajes, un registro testimonial de caminos entrelazados. Versos de geografía y pensamiento que trazan, con excelente poesía, coordenadas al paso de un discurrir intenso y paradójico. 
 
 

 

miércoles, 17 de octubre de 2012

POESÍA PARA EL TERCER MILENIO.


Quien lo probó lo sabe: 36 poetas para el Tercer Milenio
LUIS BAGUÉ QUÍLEZ (Estudio y selección)
SUSANA RODRÍGUEZ ROSIQUE (Materiales didácticos)
Letras Última, Institución Fernando el Católico
Zaragoza, 2012
 
   Toda antología, ya se sabe, es una apuesta hecha con algunos criterios objetivos y otros aleatorios. Luis Bagué Quílez, profesor universitario, poeta y ensayista, propone en Quien lo probó lo sabe: 36 poetas para el Tercer Milenio  la nómina que traza la cartografía poética de nuestro tiempo.
   En este paréntesis, que integra a los nacidos entre 1962 y 1985, hay nombres con un itinerario creador relevante y otras voces que buscan todavía los parámetros de una estética singularizada.
   El prólogo permite recordar la evolución de las dos últimas décadas. En ese tiempo finisecular se superan algunas polémicas literarias y se amplían los estrictos límites de categorías terminológicas como “la poesía de la experiencia”, denominación que marcó el recorrido más determinante en los años noventa; poco a poco la senda figurativa se amplía con ángulos imprevistos de la realidad y del lenguaje. 
   También otras propuestas, como la poesía del silencio y la poesía metafísica, incorporan nuevos magisterios y evidencian mutaciones que atienden a matices novedosos.
    El modo más provechoso de explorar la personalidad diversa de los seleccionados es la lectura directa de los textos. El antólogo incluye un nutrido muestrario de poemas, ordenado por la cronología de su autor. Se inicia con Aurora Luque y finaliza con Elena Medel.
   Se ha discutido mucho sobre la ausencia de la poesía en los programas educativos, una realidad aparatosa y preocupante que hay que paliar con propuestas imaginativas. La edición incluye materiales didácticos elaborados por Susana Rodríguez Rosique para trabajar la poesía en el aula.
   Cualquier selección es siempre una casa abierta, un enfoque parcial, provisional e incompleto que el tiempo reajusta y modifica. Pero en este volumen están las líneas de fuerza de la poesía reciente, una meritoria representación del ajedrez literario actual. Con permiso de Lope, quien lo leyó, lo sabe.

miércoles, 1 de agosto de 2012

VÍCTOR BOTAS. LÍNEAS MAESTRAS.


Poesía completa
Víctor Botas
Edición y prólogo de José Luis García Martín
La Isla de Siltolá, Sevilla, 2012

  Lejos del núcleo generador de la etiqueta “novísimos”, la obra poética de Víctor Botas (Oviedo, 1945-1994) comienza trayecto a finales de los años setenta, en el titubeante clima de la transición, y cristaliza con fuerza en la geografía plural de la década siguiente gracias a su calidad literaria, al empuje afectivo de Paulina Cervero y al empeño de críticos como José Luis García Martín, su amigo y primer valedor.
  La iniciativa de La Isla de Siltolá asienta de nuevo en el escaparate un volumen de impecable aspecto formal, con desnuda cubierta minimalista, y recupera una voz que ya es patrimonio de un amplio colectivo de compañeros de viaje, en la que han profundizado los ensayos breves coordinados por José Luna Borge y Leopoldo Sánchez Torre y que se recopiló en antologías como Historias con historia (Antología poética 1979-1994), firmada por Luis Bagué Quílez.
   En la introducción, José Luis García Martín enumera los múltiples enlaces con el poeta y la obra y los rasgos más señalados de esta escritura: tradición grecolatina, admiración por Borges, coloquialismo, humor, crítica social, autobiografía velada que proyecta las vivencias concretas de una identidad que es al mismo tiempo autor y personaje…Desde su carta inicial, Las cosas que me acechan, hasta la entrega póstuma, Las rosas de Babilonia, Botas mantiene una nítida personalidad que se enriquece con nuevos matices en el acontecer temporal en torno a unos cuantos temas: el amor, la historia, la visión satírica de determinados comportamientos sociales y la ineludible presencia de la muerte. Estos argumentos concretan la mayor parte de una producción que alcanza sus momentos cimeros en los libros Historia antigua y Retórica, y coincido en esta valoración con García Martín quien, en nota a la edición, clarifica que todos los textos reunidos son aquellos que el autor dio por válidos, sin añadidos de apuntes malogrados. Para el conocimiento de afinidades, mimetismos e influencias es muy orientativa la lectura de Segunda mano, un muestrario de traducciones y recreaciones de textos ajenos. En este rescate de la memoria hallamos una característica común: el traductor consigue confundir el tiempo de escritura y someterlo a la onda expansiva del presente. Los nuevos poemas desbordan naturalidad y verismo y desacralizan magisterios. De de los estantes regresan Catulo, Petronio, Marcial, Li-Po, y entablan un diálogo cercano con Kavafis o Fernando Pessoa, como si en cualquier época se reformularan los mismos temas con sensibilidad pareja.
  En el volumen Poesía completa encontramos la aportación definitiva de un poeta que apareció tarde en el vedado territorio de las antologías de época, pero que acabó convirtiéndose en una voz referencial, en una forma característica de entender el poema, mantenida hasta su mutis definitivo.