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martes, 6 de mayo de 2025

MIHAELA MOSCALIUC. ALGUNOS POEMAS FUGITIVOS

Algunos poemas fugitivos
Mihaela Moscaliuc
Traducción de Frances Simán
Editorial El Ángel Editor
Colección El Otro Ángel (Edición bilingüe inglés, castellano)
Otavalo, Ecuador, 2023


 
MODULACIONES
 

 
   La voz tutelar del poeta portugués Fernando Pessoa, aquel indeclinable creador de heterónimos, argumentaba que la identidad del protagonista poético era un personaje múltiple, que aglutinaba diferentes versiones del sujeto verbal. De este modo, expandía los límites del ser, transformando la naturaleza interior del yo en varios residentes habituales. Algo similar ocurre con la tarea del traductor. Su empeño fertiliza nuevas versiones del poema; convierte el acto de escribir en un transeúnte que viaja, repleto de significados, por distintos idiomas.
  Frances Simán, editora, traductora y miembro de número de la Real Academia de la Lengua en Honduras, selecciona poemas de tres entregas, más la aportación de algunas composiciones inéditas, para organizar la antología Algunos poemas fugitivos de la poeta, traductora y profesora universitaria Mihaela Moscalieu. Nacida en Rumanía, donde pasó su infancia y buena parte de su juventud, despliega pronto su condición nómada y viaja hasta asentarse en Norteamérica, en Nueva Jersey. Allí trabaja en la Universidad de Monmouth, donde ejerce su dedicación docente como profesora de inglés y de escritura creativa. Su perfil literario integra un trayecto lírico que aglutina los poemarios Father Dirt (2010), Immigrant Model (2015), y Cemetery Ink (2021). Una obra de variados estratos argumentales, cuya sensibilidad sugiere epitelio emotivo, inteligencia reflexiva y quehacer observador de un entorno abierto y dispuesto a constantes modulaciones, que hace de la tierra natal el lugar del poema.
  La travesía escritural de esta compilación arranca con el poema “Olvídate de los cerezos en flor”. La composición postula una dicción cercana, donde se conjuga la voluntad de estar en lo cotidiano: “Así es como vivo: construyo un andamio, / recibo el caos, veo colapsar el andamio, / veo las estrellas, lo hago de nuevo. / Responsabilizo a mi caos por la sangre / que salpica a intervalos desiguales / en la sagrada unidad llamada día”. En la evocación se adhieren fragmentos del escaparate vivencial, ese polen de memoria y sueño que dispersa el viento del discurrir. Pero también el deseo y su terapia transformadora de la temporalidad da solidez a las palabras. Es un signo encendido del cuerpo que muda el existir en mediodía.
   Mihaela Moscaliuc concede plena autonomía expresiva a cada composición. El texto abre la espita de los significados y sondea incisiones temáticas muy diversas. En “la Isla de las muñecas” el poema se hace más narrativo, como si fuese un relato que enhebra recuerdos y aderezo imaginario. Lo mismo sucede con “Cisne negro”, cuya propuesta argumental recuerda también el intervalo colectivo de aquella Rumanía de bloques grises en el tiempo crepuscular de la ideología comunista. El punto cero de la caída del dictador rumano Nicolae Ceausescu en 1989, tras veinticinco años de intemperie dictatorial, es el motivo del poema “Memorias”, donde lo colectivo se integra en el discurrir individual como si el estar transitorio fuera un proyecto común que necesita lumbre para ser recordado como testimonio de un tiempo sombrío, que prodigó después una larga lista de efectos secundarios, presentes por ejemplo en el poema “pareja de 71 años desciende al Mar Negro”.
  El venero de la historia contemporánea comparte sitio con poemas que airean una mirada al entorno natural y su magnética fauna. Abejas, mariposas y diversos insectos generan una lección de vida que imanta la sensibilidad del hablante, cuya mirada muestra el legado vivencial que dejan tantos organismos impredicibles. Enriquecida por la imaginación, la vuelta al pretérito proyecta la dimensión luminosa del asombro. También las razones del lenguaje constituyen un afán; es preciso resolver el teorema de los vocablos y dialogar con el universo de signos. Las palabras entrelazan hilos de la experiencia sensorial e intrahistoria del figurante verbal; los versos desembarcan recuerdos, incertidumbres y miedos. Importa construir un patrimonio interior en el que se define lo esencial de una búsqueda que clarifique quiénes fuimos en el pasado, lo que es compañía y perdura en los resortes mudables de la cotidianidad y en la pluralidad de sus escenarios.
   Completa el transitar del libro el poema "metáforas culpables: acerca de la gitana dormida de Henri Rousseau". Es un largo texto nacido de la contemplación pictórica. Su fragmentación moldea diferentes espacios de inspiración: el quehacer del artista, el sentido estético de su pintura y las sensaciones reflexivas que depara el cuadro. El poemario integra la filosofía interpretativa del pintor: detallista al extremo, con predilección por los colores fuertes y una gama temática nacida en el onirismo y la temática exótica; son rasgos ue convierten al pintor en magisterio de otros creadores como Pablo Picasso y el Surrealismo.
  El cuadro que inspira el poema "La gitana dormida" tiene como elementos centrales el león, la gitana dormida y el laud. Son primeros planos del poema que explora también asuntos conceptuales como el cansancio o la personificación de la gitana en uno de los grupos étnicos más marginados de la historia de Rumanía. 
   En el despliegue de Algunos poemas fugitivos vislumbramos un protagonista textual que enlaza con frecuencia pretérito y presente para definir la propia identidad en el anfiteatro de lo real. La memoria ramifica tramas que sugieren una representación colectiva en la que reaparecen las sombras de la historia completando un paisaje de miedos, cicatrices y gestos, nunca sosegados por el olvido. Los argumentos trazan también una cartografía de la educación sentimental del sujeto, buscando mapas de vestigios visibles y puntos de fuga que trascienden lo anecdótico para ensamblar analogías y revitalizar mitos.  Poesía que filtra el aire para enseñar a volar, que hilvana evocación y elegía, una emotiva crónica escrita con los trazos atemporales del latido existencial.
   

José Luis Morante    




miércoles, 2 de abril de 2025

MICHAEL WATERS. POEMAS ASCENDENTES

Poemas ascendentes
Michael Waters
Traducción al castellano
de
Frances Simán
Ediciones El Ángel Editor
Colección El Otro Ángel
Quito, Ecuador, 2024

 

VIVIR EN EL DESPUÉS


    Aparece en castellano, fruto del incansable quehacer de la traductora Frances Simán, el volumen Poemas ascendentes de Michael Waters (1949). Residente en Ocean (Nueva Yersey), antiguo profesor de la Universidad de Monmouth, en West Long Branch, y esposo de la poeta estadounidense de origen rumano Mihaela Moscaliuc. Michael Waters protagoniza un fecundo transitar literario en verso y prosa que aglutina el ensayo La bicicleta y el alma (2024) y catorce títulos de poesía, entre los que se integran los poemarios Darling Vulgarity (2006), The dean of Discipline (2018), Cat (2020) y Sinnerman (2023). Además, ha coeditado varias compilaciones y su taller de autor ha conseguido el apoyo de prestigiosas instituciones como la Fundación Guggenheim y el Fondo Nacional para las Artes de Estados Unidos.
    La traductora integra como umbral una breve nota “Ascendencias” que clarifica su decisión de acercarse a la sensibilidad estética de Waters a través de la antología Poemas ascendentes, donde conviven conocidas composiciones de trayecto y algunos poemas inéditos. La lírica de Michael Waters se caracteriza por su tensión narrativa y por el uso de algunos núcleos temáticos recurrentes en torno a la evocación, el asombro intacto de lo cotidiano, la genealogía de la identidad o el sedimento de las relaciones sentimentales. El poema abre la conciencia a un relato que se va construyendo desde la incertidumbre, con una palpable cadencia versal que elimina el prosaísmo y lo acerca a un entrelazado de tiempos, entre la reconstrucción ficcional del pasado y el ahora mudable. El sustrato narrativo convierte al sujeto verbal en espectador. Se preserva lo anecdótico para transcender las circunstancias y buscar respuestas existenciales. Ejemplos de este formato expresivo encontramos en “El misterio de las cuevas” , “Leyendo a Dikens” y “Covert Street”.
   La naturaleza comparte el fondo de representación de Poemas ascendentes. Es un escenario imprevisible y capaz de mantener la imaginación despierta con su luminoso lenguaje. Sus paisajes conforman un universo físico cercano, que impregna la textura sensorial y ejerce en los estados de ánimo del sujeto una acción terapéutica. De este conocimiento del entorno natural se nutren los versos del extraordinario poema “Fresno verde, arce rojo, gomero negro”, del  que rescato algunos versos iniciales: “Cuántas veces me consolaron los nombres de los árboles, / cómo repetía para mí mismo fresno verde / mientras el matrimonio se consumía en el no-hablarse, / arce rojo cuando la ternura era cualquier cosa menos eso, / luego gomero negro, gomero negro mientras yacía junto a ti / en el no-dormir, en el no-hacer el amor…”
   Para dar variedad al hilo argumental, Frances Simán recoge composiciones diversas. Conviven en este amplio enfoque de asuntos la reflexión biográfica y los poemas derivados de viajes o reflexiones en torno al arte. La escultura de Donatello “Magdalena”, por su exacta expresión de la angustia, genera una notable indagación sobre la fragilidad existencial y el inevitable olvido. En la esencia del poema, como en otras composiciones, el tema del tiempo y la travesía vital donde la madurez y senectud enlazan con el intervalo auroral de la infancia y la indefensión de quien va recorriendo un camino de erosiones y pérdidas, entre la cercanía de lo inevitable. Tramo a tramo, las composiciones desprenden la sensibilidad comunicativa de la confidencia intimista, la persistente búsqueda de situaciones con un claro enfoque evocador. En la realidad habita lo diverso; pero en el patrimonio personal de cada identidad el pensamiento preserva también el reverso de lo que se aparenta, la memoria del humo que conmueve, más allá de la escarcha, y aflora hacia el exterior mediante la escritura.
    Cada poeta crea su voz singular, acumula coordenadas propias que establecen una poética intrínseca. En la poesía de Michael Waters es palpable la conexión entre experiencia biográfica y lenguaje. El autor sabe que los libros son puertas que permiten el encuentro entre recuerdos y símbolos, las señales que detectan las zonas transitables de la condición humana. Las palabras no son sólo palabras; constatan lo que sucede fuera; hablan también de que la escritura es siempre un horizonte abierto que no precisa más final que el aliento que guía cada verso: la cercana presencia de los sentimientos.
  En Poemas ascendentes encuentra significado la experiencia vital. Se apuesta por el intimismo y la proximidad del sujeto verbal, cuya voz en el ahora refleja el cauce manso de lo cotidiano, esas fotografías lúcidas que reflexionan sobre el sentido de lo existencial. La escritura acoge hitos temáticos perdurables: el amor, la muerte, la soledad y esos impactos mínimos que resaltan la fragilidad del ser transitorio en el cauce manso de lo cotidiano. Poesía viva, sensible, con el latido de lo perdurable.


JOSÉ LUIS MORANTE