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jueves, 7 de julio de 2022

VICENTE LUIS MORA. TEORÍA

Teoría
Vicente Luis Mora
Mixtura Aforismos
Sant Boi de Llobregat, Barcelona, 2022 

 

PERSPECTIVAS

 
   Aunque el aforismo, como género literario, carece de codificación, se ha impuesto en su formato plural la frase concisa, en la que perseveran la diligencia reflexiva y el apunte lírico. Así se ha ido solidificando el momento de fuerza del aforismo contemporáneo y la irrupción en su espacio verbal de nombres y nuevas propuestas. Al cabo, la buena literatura desdeña el conformismo y clarifica actitudes de búsqueda, de recorridos poco hollados.
   Vicente Luis Mora (Córdoba, 1970) ha publicado en los últimos años entregas referenciales, como las novelas Fred Cabeza de Vaca (2017) y Centroeuropa (2020), y el poemario Mecánica, a mi juicio uno de los mejores de 2021. Ahora suma Teoría a la práctica concisa y testifica su originalidad expresiva con citas de Elizabeth Bishop y José Miguel Ullán, Los fragmentos alientan una filosofía que reivindica la libertad creadora, ese impulso casi pasional de la inmersión teórica al solventar el diálogo entre términos aparentemente alejados en su semántica: cuerpo, lenguaje, subjetividad y teoría.
   El escritor comienza postulando un acotamiento conceptual: “El aforismo es luz balbuceante”, “El aforismo es un chispazo entre sinapsis neuronales” ; también se propagan las definiciones en torno a la teoría: “La teoría es un sistema eléctrico permanente en el cerebro, una luminaria, un rio de bombillas”. Queda claro desde el inicio que Vicente Luis Mora hilvana el libro desde postulados metaliterarios; como si se resolvieran ecuaciones e incógnitas que no competen al tejido sentimental del sujeto sino a operaciones cognitivas de la inteligencia; se trata de pensar, no de sentir; de elaborar un cuaderno de campo sobre variantes de energía lingüística: “El pensamiento es energía hecha luz y luego convertida en energía de nuevo (energía expresiva)”.
   La diversidad de asuntos que germina en un libro de aforismos abre nuevos núcleos de reflexión en el lenguaje y su capacidad de verter la mente en el papel o alentar procesos asociados al hecho escritural: “Escribir es biológico, todos los elementos y procesos envueltos en el acto de escritura son orgánicos, naturales”.
   No falta la reflexión crítica en torno al sujeto histórico y la deriva del presente: “En la foto de grupo, lo primero que buscas es tu máscara”, “Como el lenguaje, el sentido común es común a todos, pero, a diferencia del lenguaje, puede desactivarse”. De este aforismo nace una coda conclusiva: ”De hecho, la mayoría de las personas, al menos en España, lo tienen desactivado”.
   El recorrido de breves no sigue un trazado continuo, sino que se mueve por circunvoluciones y tanteos, en los que la subjetividad curva la mente y marca distancias a sus precisiones terminológicas. En ellas se define una identidad teórica, solo mostrada en el cauce argumental. La autoconciencia focaliza el acto de pensar: “Este libro no es filosofía, pero es teoría con método, una especie de anfibio”. Los aforismos de Vicente Luis Mora se alejan de las apariencias convencionales del género para subvertir y explorar el lenguaje desde una deshumanización casi completa del verbo; aquí compartir emociones es un error; se trata de aflorar un trabajo teórico que pone a las palabras en juego, que alza esquemas de pensamiento cuyo significado no está explícito. Teoría deviene una lectura compleja, a trasmano, que desconexiona de los caminos más conocidos de la tradición aforística y que hace de cada texto cuestionamiento y problema, un grado nuevo de ecuación. La teoría prosigue interminable, siempre lleva más lejos.

JOSÉ LUIS MORANTE


 

martes, 10 de febrero de 2015

VICENTE LUIS MORA. CIRCULAR.



Vicente Luis Mora
UNA RELECTURA DE CIRCULAR 

  La continua lectura de poesía requiere oxigenación. Y, con franqueza, desconozco un remedio más atinado que la relectura para almacenar aire limpio. Así que no improviso; el cansancio lírico me exilia del sillón hasta la biblioteca personal. Es un gesto reiterado que no tiene preferencias de género. Solo me guía la brújula del recuerdo, ese norte que acude a los títulos que un día nos concedieron horas de grata compañía. Hoy fui previsor y he tomado de los estantes tres alegrías: Stendhal, una biografía escrita por Giusepe Tomasi di Lampedusa, con versión de Antonio Colinas,  Utopía, el clásico de Tomás Moro, editado por Planeta con traducción y prólogo de Joaquim Mallafré, y Circular, colección de relatos del poeta, ensayista y crítico Vicente Luis Mora.
   Comienzo por el último, una cuidada edición de Plurabelle. De inmediato, los brevísimos textos secuestran mi atención y me conducen por una senda panorámica. Es un libro abierto. De microrrelatos. De poemas. De páginas autobiográficas. De brotes orales. De sms. Es una guía de viajes, con aspiración metropolitana, que recorre Madrid de punta a punta, continuamente, como si fuese una geografía circular que unifica y perpetúa principio y fin de trayecto.
   Es un gran libro y avanzo a resguardo entre sus páginas, mientras desde la mesa de lectura los otros comensales fruncen el ceño con impaciencia. No digo nada a Stendhal cuando me recuerda esas redes hiladas que llevan de un libro a otro libro con pulso jerárquico. Respondo a Tomás Moro. El paraíso está aquí, confirmo, en  Circular; y no hay prisa. Que espere el clásico. Cualquier madrugada regreso a la zona centro de Utopía.