martes, 2 de octubre de 2018

SILUETA EN EL CALLEJÓN

Emboscada
Imagen
Street-photography


SILUETA EN EL CALLEJÓN


   Me angustia la certeza de que algo va mal. Hay detalles raros. Hasta ahora, mi sombra asumía callada y diligente, mi compañía. Desde hace semanas escucho sus quejas; la noto cansada, abstraída y distinta cuando se proyecta sobre el pavimento. Con frecuencia se pierde al cruzar los semáforos o se queda detrás en deshabitados callejones. Me obliga a vigilar mi espalda con desconfianza y multiplicar trayectos que no llevan a ninguna parte.
  Hace un instante, cuando me volví, intuí en el difuso encuadre de su cabeza ojos de luz. Entiendo; tiene una decisión tomada. El recelo me impulsa a mirar otra vez. Fundida en la silueta de su mano percibo una pistola. Se alza detrás, con lentitud autoritaria. Quiere asesinarme.
  Lo urgente es escapar de un acto impune. Mi sombra afina el ángulo de tiro. Busco una puerta para el miedo.

(De Cuentos diminutos)






lunes, 1 de octubre de 2018

ANTONIO PORCHIA. VOCES REUNIDAS

Antonio Porchia
(Conflenti, Cantazaro, 1885-Vicente López, Buenos Aires, 1968)



LA VOZ DE LO SECRETO

Voces reunidas
Antonio Porchia
Edición de Daniel González Dueñas y Alejandro Toledo
Prólogo de Jorge Luis Borges
Epílogo de Roberto Juarroz
Universidad Nacional Autónoma de México
México, 1999

   El esqueleto verbal del aforismo –tan proclive a convertirse en osamenta invertebrada- es callado heredero de una tradición. Un fluir incesante que no rompe el silencio y  nunca deja solo. Ahí está la cordial compañía del italo-argentino Antonio Porchia, sus voces compiladas en 1999 por la Universidad nacional Autónoma de México, en la edición de Daniel González Dueñas y Alejandro Toledo. Toda la obra lapidaria se expande en un único volumen, precedida por un elogioso prólogo de Jorge Luis Borges, quien certifica una certeza: los mínimos esquejes reflexivos no son una estación de llegada sino un amanecer que abre ruta, el pensamiento activo “de un hombre solitario, lúcido y consciente del singular misterio de cada  instante". Borges escribe esas líneas en 1979 para la edición francesa de Fayard, integrada en la colección Documents Spirituels, con traducción de Roger Munier. Porchia ya no está; había muerto en 1968, pero la presencia intelectiva de Voces es el impacto de una vocación casi secreta con la que el maestro argentino se siente hermanado. Entre ambos no hubo amistad. No llegaron a conocerse personalmente, a pesar de algunos amigos comunes como el pintor Xul Solar. Pero el lector incansable que es Borges sabe reconocer la maestría esencial de Porchia, esa manera de dar voz al misterio.  
   La sólida presentación rastrea el periplo biográfico. Nacido en el pueblo calabrés de Conflenti en 1886, es el mayor de una numerosa familia. La muerte del padre provoca el traslado a Argentina, donde el joven debe asumir el papel paterno desempeñando quehaceres que sostienen la economía familiar. Poco a poco, se acrecienta su conciencia social y entra en pequeños círculos socialistas. Su escritura también se va fortaleciendo, dedicada de forma monotemática al decir breve. Sus fragmentos tienen un ritmo lento,  elaborado, casi memorístico, que se vuelca con extrema economía verbal. En el barrio La Boca, enclave habitual de la inmigración italiana, frecuenta algunas tertulias artísticas. Y serán sus amigos quienes lo animen a difundir sus esquejes reflexivos. El libro se edita en 1943 y la tirada de mil ejemplares pasó inadvertida por completo. El almacenamiento obliga a una distribución aleatoria solventada con la donación a bibliotecas populares, un asunto azaroso que concluye de la mejor manera posible. El crítico francés Roger Caillois, que pasa una temporada en Argentina y colabora con la revista Sur, recibe un ejemplar y su impacto es instantáneo. Se convertirá en el máximo valedor y es puerta franca para su traducción al francés. La posterior edición en Hachette, en 1966, consolida el valor literario y añade en 1974 Voces nuevas. Aquel  desconocido, de humildad ejemplar, con mínimos antecedentes literarios, se convierte en presencia de culto que suscita la admiración de escritores como Henry Miller, André Breton o Roberto Juarroz. Este último frecuentó la amistad de Porchia en sus últimos años y escribió el postfacio “Antonio Porchia o la profundidad recuperada”. El breve ensayo se publicó por primera vez en México en 1975, integrado en las páginas de la revista Plural como prólogo a un muestreo aforístico. Después se recuperó para la versión francesa ya citada de Roger Munier, la realizada por Fayard, y se ha utilizado con frecuencia como fuente informativa por su anecdotario y por sus coordenadas indagatorias. Al mismo tiempo aborda la textura interna del sujeto y los núcleos del pensamiento estético, siempre centrados en la profundidad de lo elemental. En esa confluencia entre el ser humano y la obra se define una soledad buscada que rompe límites entre el yo y los otros desde la contención y el despojamiento.
   El itinerario se cumple con Voces abandonadas,una recuperación textual de Laura Cerrato, cuya razón de ser comenta en el prefacio. Son aportes que se han ido perdiendo en el devenir creador, o han sufrido variantes y modificaciones. Dormidas en el olvido, fueron aflorando en la voz del mismo maestro o en apuntes individuales dispersos. Por tanto, recuperar las voces abandonadas no traiciona el rigor correctivo del escritor, sino que muestran las exploraciones para cimentar un lenguaje lacónico. En él cabe la repetición, la síntesis o el rectificado ortográfico más liviano; en suma, una incansable meditación sobre el lenguaje que preservan el gesto conmiserativo de quien desea que lo valioso no se desvanezca.   
   Las voces no nacen del libro, son chispazos interiores de un místico independiente. Es el pensamiento de un estar solitario que busca amparo en el propio interior. Y lo hace a través de un lenguaje confidencial, en ocasiones reiterativo, con sus características formales, lo que convierte al quehacer en un trabajo cerrado y sin herederos, según algunos críticos, algo que contradice claramente la obra de Roberto Juarroz, Alejandra Pizarnik, o Fabio Morábito. Su voz es una forma de escuchar lo profundo, lo casi inexistente.  
   Así describe ese algo más de Voces Roger Caillois, el primer fascinado por esta luz: “Esos pensamientos no son ideas, y escasamente son pensamientos; no revelan lógica ni psicología, sino más bien metafísica, y una metafísica donde hay que adivinar más bien que comprender, y al adivinar, elegir entre las formas de adivinación la que da mayor cabida a la simpatía, quiero decir al dejarse estar, al abandono de las distintas rigideces o tensiones o estados de alerta de cualquier clase, que por lo corriente son inseparables del esfuerzo intelectual”
   En el escueto magma reflexivo habita la libertad de pensar, ese contacto entre lo previsible y lo extraordinario que aprende las cosas desde lo elemental. Antonio Porchia, humilde y sabio, se despoja de sí mismo para habitar el vacío.





domingo, 30 de septiembre de 2018

CUANDO NADA SUCEDE

Morro de Gos
(Oropesa del Mar, Castellón)



MEMORIA


Se duerme el tiempo
cuando nada sucede.
Yo pienso en ti.


sábado, 29 de septiembre de 2018

LA GRIETA

Caligrafía
Fotografía de
Stock-Depositphotos


LA GRIETA

No haré sino escuchar ahora

WALT WHITMAN

   Con terco sosiego, inadvertida, la grieta se adquirió una mañana a la pared frontal del dormitorio. Cuando la descubrí era una mota negra, un poso de sombra. Poco a poco, su tamaño creció, hasta convertirse en una telaraña temblorosa. A través de sus hilos puede verse un paisaje cambiante que en los días ventosos deja en el dormitorio arenas y hojarascas, ramas leves, esquejes de rosales, amistades antiguas o el pulso adormecido de las horas.
   Sobre la pared, la grieta sigue aumentando el trazo irregular de sus renglones. Concede a mis sentidos la fugaz sensación de abarcar todo. Hoy no haré nada sino escuchar su voz.

(De Cuentos diminutos) 



viernes, 28 de septiembre de 2018

ROSARIO TRONCOSO. LA PIEL Y SU MEMORIA

La piel y su memoria
Rosario Troncoso
Edición de Gabriel Viñals
Colección Poética y Peatonal
www.ejemplarunico.com
Alzira, Valencia, 2018



EPIDERMIS Y TIEMPO


   Rosario Troncoso (Cádiz, 1978) es un solvente activo literario que prodiga aportaciones en la dirección editorial de Takara, en la coordinación de la revista El Ático de los gatos y en un quehacer creador que jalona entregas poéticas con un empeño regular y cercano. Es autora de los poemarios Huir de los domingos,  Delirios y mareas,  Juguetes de dios, El eje imaginario, Fondo de armario,  Transparente y Nuestra orilla más salvaje, con una amplia muestra de su obra en revistas y antologías, como la recientemente editada, Eternidad provisional, en Wasabi.  Ahora ve la luz La piel y su memoria, en la colección Poética y peatonal, con una edición mínima. Sale acompañada de veinticinco obras pictóricas originales, firmadas por el artista plástico y editor Gabriel Viñals, sobre el efímero soporte de una prenda de vestir. Como escribe en su dedicatoria, con maravilloso trazo, la poeta, Gabriel Viñals “da color a las palabras del ensueño”.
   Tan original esfuerzo para destinatarios privilegiados, no olvida el elemento central del poemario: los textos, veinticinco poemas que constituyen una muestra actualizada y confidencial de quien percibe en la palabra poética un enlace luminoso que avanza por el itinerario biográfico. No digo que el poema sea un acta notarial de las vivencias diarias, sino que en los límites difusos del poema se integran las sensaciones y actitudes reflexivas de un sujeto lírico trasmutado en personaje, pero con el innegable aire de familia de su autora.
   El yo real está sometido a un temporalismo erosivo y así se manifiesta en su epidermis que se va convirtiendo en un certero mapa de erosiones y huellas. Lo recuerda el título que agrupa estos poemas, La piel y su memoria, y lo corroboran las precisas citas de Jorge Riechmann y Harold Norse que asocian existencia y consumación; y así se escucha en el rumor sosegado de los versos que exploran lo diario.
   Nada se escucha más que la voz interior, esas sílabas que abren la puerta al miedo, la tristeza, el azar del discurrir o la ternura. Sus trazos se escriben inadvertidos y rápidos, como si fuesen mínimas estelas que no tardarán en borrarse.
   Mucha poesía de Rosario Troncoso tiene un trasfondo autobiográfico. Habla de la niñez como paraíso perdido en el bosque oscuro del devenir, de la educación sentimental, de los fantasmas oníricos que cruzan por nuestra conciencia y salvan a lo diario de la monotonía y de esa erosión que acecha las pisadas del intimismo, como si las vivencias fuesen una secuencia reiterada que camina sin remisión hacia un espacio vacío. Los versos arrastran una notable carga emocional porque son reflexiones sobre el sinsentido de nuestros actos: “Ya deshabitados, somos almas fronterizas, leve hilo / de luz y de agua. Pétalos dispersos / en lluvia y precipicio.”
   La escritura se convierte a menudo en un acto de fe, habla de un pasado que no existe o de un tiempo sin desgarros donde las formas cobijaban como claros refugios con luz. Ahora todo se ha desvanecido en la memoria y solo aguarda la amanecida una extraña Penélope, que se cobija tras unas gafas oscuras. Se ha cansado de hilar y ya es una costumbre no esperar nada. Llega la conciencia de lo efímero, esa fragilidad que contiene el ala de los pájaros.
   La particular geografía poética de La piel y su memoria nos deja los pasos afectivos del discurrir biográfico, una senda repleta de diagonales e incertidumbres. Así se completa un camino transitado por los sentimientos en el que se encuentran las líneas de fuerza del ser; esas ideas, vivencias y palabras que generan las constantes vitales y nos pertenecen a todos.

  


jueves, 27 de septiembre de 2018

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ. AFORISMOS E IDEAS LÍRICAS

Aforismos e ideas líricas
Juan Ramón Jiménez
Edición de José Luis Morante
La Isla de Siltolá, Aforismos
Sevilla, 2018


Los aforismos de Juan Ramón Jiménez


  Juan Ramón Jiménez (Moguer, 1881- Puerto Rico, 1958) es una figura clave de la literatura española contemporánea. Sobre este autor tutelar se han prodigado los estudios sistemáticos, casi siempre nucleados en torno a la poesía y, en ocasiones, sobre las complejas dimensiones biográficas que no acaban de alejar algunas sombras: el desafío permanente a la vida social desde un aislamiento sombrío y huraño, la independencia estética, el afán perfeccionista  y esa imagen de escritor aséptico, poco enlazado con el convulso paréntesis histórico que le tocó vivir. 
   Todo lo concerniente a su producción aforística parece ocupar un segundo plano, aunque sea una pared básica del edificio alzado en el discurrir, como atestigua el ejemplar rescate realizado por el profesor Antonio Sánchez Zamarreño. Tras veinte años de esfuerzo investigador, el hispanista solventó algunos obstáculos básicos como la dispersión, la multiplicidad de versiones o la temática heterogénea para dejarnos una versión canónica de la aforística  de Juan Ramón. El libro Ideolojía, volumen cuarto del corpus completo Metamórfosis, explora un territorio esencial y sirve de introducción a otras antologías como las de Andrés Trapiello y Juan Varo que alumbran visiones parciales, ya que el escritor estuvo activo durante más de medio siglo haciendo de sus aforismos un elemento de continuidad entrelazado con su obra poética.
   Aforismos e ideas líricas selecciona entre el voluminoso despliegue lapidario –el mismo escritor cifraba en más de cincuenta mil sus textos breves- una muestra  fuerte, de más de ochocientos aforismos, una selección suficiente y capaz de recuperar una competente guía de argumentos repleta de inteligencia y sensibilidad creativa. Esa maduración coherente del trabajo aforístico se distribuye en seis tramos que aglutinan un fértil quehacer extendido en el tiempo entre 1897 y 1954. En él se perciben algunas influencias de base, desde los magisterios más tempranos de Kempis, Nietzsche, Marco Aurelio, Pascal o Chamfort, hasta los derivados de su formación en la Institución Libre de Enseñanza y los de contemporáneos como Antonio Machado y Miguel de Unamuno.
  La exploración argumental es ecléctica. La perspectiva creadora evoluciona o rehabilita intereses, pero siempre se caracteriza por una relación intensa entre existencia y labor literaria. Concede a su enfoque una fuerte dimensión ética impregnada de pensamiento filosófico. Para Juan Ramón Jiménez la perfección no es un concepto abstracto sino un camino que recorre con fervor interminable hacia la plenitud: “Pensemos más con las manos”, escribió en uno de sus aforismos, como si en él la provisionalidad no tuviese sosiego y necesitase estar sometida a la inquietud y a la perenne revisión. Hechizado por la perfección, buscaba el equilibrio total de la obra, el anhelo de lo completo.
   
    

miércoles, 26 de septiembre de 2018

LABORES DE PODA

labores de poda
(Secuoya, internet)



LABORES DE PODA

El hielo presentía la hoguera,
La muerte venteó la juventud.

PERE GIMFERRER

   Aplicó su indeleble afán corrector en la poda de un árbol gigante. Afanoso, lo convirtió en arbusto. Reiteró su actitud al día siguiente y logró que la silueta arbustiva mudara en rama. Siguió cercenando aquel relieve hasta que tuvo la levedad difusa de un brote germinal. Desnudo y frágil, el frío de la noche  agostó la mínima resistencia.
 Salvo él, nadie se dio cuenta de aquel nacimiento en la nada. Su aridez buscó senda temprano, para proseguir el despojo en otro sitio.

(De Cuentos diminutos)