Quedan de nuestra historia mínimos indicios: un silencio tenaz y el corazón reseco.
El engaño emplea sutiles maniobras. Sugiere compartir predios, cosechas y aguardar las amanecidas del calendario. Simples materiales para construir espejismos.
Tu silencio, un silencio que agranda el rebullir del avispero.
En ese viaje también acaban trayecto los asientos vacíos
He borrado cada uno de los mensajes de ida y vuelta. Las palabras se hicieron letra muerta.
Afectos carcomidos.
Hay que sumar distancia a la distancia. No hay retorno.
Vivimos con el pañuelo de las despedidas pegado a nuestros dedos. Todo es pérdida y sin embargo siempre hay camino.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho tu poema.
Un abrazo