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| Testigo Archivo general Depositphotos Sobre mi piel las grietas y suturas. Envejecí. (Haiku del tiempo) |
sábado, 12 de septiembre de 2026
viernes, 11 de septiembre de 2026
LA HUMEDAD DEL REGRESO
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| Adán en la ventana |
En el centro del lugar se alzaba todavía el árbol del bien y del mal; miró aquella silueta y se hizo efectiva la soledad de un tronco calcinado y rijoso.
No aguantó más. Bajó los ojos y convocó el olvido, como si el paraíso no hubiese existido nunca. Con andar dubitativo, se precipitó hacia la salida. Sus pasos tropezaron con el ala inerte de algún ángel, el metal chamuscado de una espada herrumbrosa y una oscura camisa de serpiente.
miércoles, 9 de septiembre de 2026
VOCACIÓN DE RUINA
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| Una silla con él |
(Con mi Ingratitud)
Empeñó su existencia en hacer daño. Vivía con el entusiasmo de quien todo lo convierte en ruinas. En primera persona fue escribiendo las páginas de una maldad innata. En cada evento literario llegaba tarde marcando el paso, se cambiaba de sitio arrastrando la
silla, encendía el móvil, ojeaba el periódico, murmuraba con la compañera de
asiento, hacía pompas con tabletas de chicle, preguntaba sandeces, con formulaciones interminables en el cierre del acto… Sus actividades
varias dejaban constancia de una indeclinable temporada en el infierno. Asumió una biografía insoportable. Nunca
escribió una línea, pero su insignificancia siempre estaba presente entre los
escritores.
JOSÉ
LUIS MORANTE
martes, 8 de septiembre de 2026
LA VOZ DEL AGUA
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| Los caños Imagen de Internet |
LA VOZ DEL AGUA
Cuántos manantiales sin agua potable.
(Aforismos de verano)
lunes, 7 de septiembre de 2026
EL ARTE DE VIVIR LOS LUNES
| Belleza Fotografía de Javier Cabañero Valencia (Javichu) |
EL ARTE DE VIVIR LOS LUNES
requiere cierta práctica y algo de teoría,
saber de estratagemas y confabulaciones
y adjetivar la prosa cotidiana
con una terca voluntad de estilo.
Incontables acechan
los peligros desde el primer café,
crecen cuando un olor
anuncia escuetamente la leche derramada,
se reproducen con duración de días laborables
y en guardia se mantienen,
tal seguros precintos,
entre los pasajeros del tren crepuscular
que nos devuelve a casa,
al reclamo del lecho hospitalario.
El arte de vivir los lunes
sobrevive y se esconde
en vacuas reflexiones como ésta:
nada es eterno, salvo un lunes.
sábado, 5 de septiembre de 2026
AHORA QUE ES TARDE. ANTOLOGÍA POÉTICA 1990-2020
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| AHORA QUE ES TARDE Antología poética 1990-2020 José Luis Morante Prólogo de Antonio Jiménez Millán Editorial La Garúa Barcelona, 2020 |
EL SUELO MOVEDIZO DEL POEMA
viernes, 4 de septiembre de 2026
DESDOBLAMIENTOS
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| inventario de mí (Hombre en el espejo) Rene Magritte |
a una inmensa rutina sedentaria,
el yo que pienso y otro, el que parezco.
Un pacto, que firmaran con los ojos,
les conmina
a respirarse en cierta tolerancia,
y ambos han sido absueltos
de mencionar, siquiera,
cual fue la última causa
que les diera la vida.
el yo que pienso
habita día y noche
la intimidad de estas cuatro paredes.
Es semejante a un niño que olvidara crecer
y, por lo mismo,
nada en el mar de una sabia ignorancia.
(“Acaso sea el invierno…
es razón suficiente para explicar el cosmos”)
Y balbucea. Ríe.
Se pierde en los espejos. Gesticula.
Colecciona recuerdos como si fueran conchas
que ha enterrado el olvido.
de la melancolía;
entonces toma un folio,
donde inicia el galope un sentimiento,
y se hace reo de pertinaz tristeza,
hasta que traspapela la mirada
y descubre, cansado,
que afuera cae la lluvia
y mojan su perfil
unas livianas gotas de mi nube.
está en la calle de continuo.
Todos le conocéis
pues con todos comparte ese pan y esta sal
que bajo el brazo trae la vida;
las cotidianas dosis
de angustia existencial, trabajo y ruido.
Con él tropiezo,
una tarde cualquiera
al doblar una esquina,
y tras justificarme torpemente:
“hallé la puerta abierta
y me aburría…”
me despido gozoso y luego marcho
-el paso lento, sepultadas las manos
en los amplios bolsillos del vaquero-
a ver, sin más, el mundo por mis ojos.
jueves, 3 de septiembre de 2026
ABRIR LAS ALAS
| Vuelo libre Fotografía de Internet |
miércoles, 2 de septiembre de 2026
NADAR EN SECO
| Las Cogotas (Poblado vetton de Ávila) Fotografía de Rubén Sánchez Santana |
NADAR EN SECO
El tiempo que no tuve nada en seco.
En él cada brazada recolecta
los acordes secretos de la profundidad.
De cuando en cuando,
rasgan la superficie huecos húmedos
de cuyo fondo emergen
estelas de luciérnagas.
Mas un sudor salobre
desdice la quietud,
impulsa cercanía
hacia el contorno exacto del trascielo.
No dejo que el cansancio me carcoma.
Sacudo el agua ausente.
En los brazos maltrechos
hay jirones de mí.
(Del libro Nadar en seco)
martes, 1 de septiembre de 2026
JORNADA LABORAL
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| Días laborales Fotografía de Javier Cabañero Valencia |
JORNADA LABORAL
Nunca hay excepciones. Cuando
habla consigo miente a cada instante. Eso le obliga a un inacabable fingimiento
para demostrar que se cree a sí mismo. Su cuerpo sobrelleva un gravoso
cansancio. Envejece en silencio. Desempeña a diario una doble jornada laboral.
(De Cuentos
diminutos)
lunes, 31 de agosto de 2026
EZEQUÍAS BLANCO. CONSTRUIRTE UN ABISMO.
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| CONSTRUIRTE UN ABISMO POESÍA AGRUPADA 1975-2025 Ezequías Blanco Prólogo de Pascual Izquierdo Huerga y Fierro Editores Colección Signos Madrid, 2026 |
LOS TRABAJOS DEL VERSO
Antes de recorrer el amplio espacio versal del poeta, una vez más es necesario recordar la irrepetible estela, como director e impulsor durante treinta años de la revista en papel Cuadernos del Matemático, que el zamorano, asentado en la localidad madrileña de Getafe, coordinó en las aulas del Instituto de Enseñanza Media y Bachillerato Matemático Puig Adán. El desbordante sumario de colaboradores y la multiplicidad de enfoques y géneros son persistente historia viva; una valiosa expedición de la literatura contemporánea. En su larga travesía, Cuadernos del Matemático conjugó espacios creativos heterogéneos y se convirtió en memoria e identidad intergeneracional, donde aportaron propuestas escritores maduros y reconocidos, junto a voces aurorales que encontraron comprensión, empuje y puertas abiertas a la voluntad de habitar el lenguaje. Pero las variadas tareas al frente de aquellas páginas no mermaron la fértil cosecha de entregas. Su obra explora poesía, narrativa, edición y relato.
Este largo viaje de crecimiento literario personal ubica en su apertura el ensayo “Ezequías Blanco, poeta poliédrico”, un sondeo crítico de Pascual Izquierdo, poeta, ensayista y una de las voces más destacadas de la literatura de viajes. El trabajo explora en su entrada los hilos biográficos, con el convencimiento de que la mirada lírica está íntimamente conectada con las contingencias vitales. Vida y lenguaje se enlazan para dibujar los rasgos expresivos de un poeta nunca ajeno al discurrir del tiempo. Desde la aparición de los versos más tempranos, en los ambientes universitarios de Salamanca de los años setenta, el taller escritural multiplica fuentes de inspiración. Como han reiterado algunos críticos, en Ezequías Blanco confluyen riberas de la tradición clásica y rincones de renovación vanguardista. En la línea temporal, el poeta protagoniza un viaje singular que aglutina diversidad, intensa y sutil, gracias a un atinado patrimonio lector y un enfoque verbal que hace de la ironía recurso expresivo irónico habitual, capaz de encender, desde la cercanía, la complicidad del lector. En el quehacer poético se construye una poética desde la genealogía, con pupila irónica y descreída. Los versos de “Poesía de la experiencia” lo recuerdan: “No ejerce sobre ti atracción otra corriente / que no sea la corriente del río. / Ni otra luz te deslumbra que no sea / la luz de la naturaleza. / No te asombra otro rito que no llegue / del tesoro sencillo de la vida”. El entorno convoca con pulsión intensa, ajeno a condimentaciones sospechosas.
La percepción de quien escribe deambula entre una mirada de esperanza y futuro y un pensamiento crítico, a veces ceñido de escepticismo. Pascual Izquierdo explora con sosiego la cadencia de publicaciones, para abarcar todas las entregas y dejar constancia de sus rasgos comunes. Así se va moldeando la capacidad de búsqueda del paramento expresivo, con sus variaciones formales y su maraña de estratos que aglutinan estrofas cerradas, verso libre y prosa poética.
La edición Construirte un abismo acerca los trabajos del verso a una tarea cuyo pactado colofón es el salto al vacío. Sin duda, una manera simbólica de definir el fondo negro del futuro. Nadar en la corriente del tiempo supone aceptar que somos material perecedero, trazos inacabados que se empeñan en dejar a su paso evocación, recuerdos de cielos cambiantes y rescates de ausencias. La epifanía del yo es un lejano regreso al origen. La voluntad de ser certeza y polvo, empeñada en sospechar que vivir es renacer, dar vida a un espejismo recobrado.
La palabra viva de Construirte un abismo invita a una reflexión profunda sobre el escritor y las coordenadas personales que marcan su lugar propio en la sociedad literaria. Ajeno desde su amanecida a grupos y etiquetas modales, aunque abierto a la inserción activa a procesos escriturales y al seguimiento de nuevas perspectivas, la trayectoria de Ezequías Blanco alienta una conjunción de materiales expresivos, recursos, moldes y migraciones argumentales.
En el propósito comunicativo se percibe el valor de lo heterogéneo. La convivencia entre el nítido realismo, de aire tradicional. con poemas de mitigado culturalismo que aluden a las fluidas aguas de la tradición. Lúcido y vitalista, el hablante poético trata de explicar lo inexplicable, el enigma que late en la poesía.
Siempre conscientes de la presencia inmarchitable del fluir, las palabras habitan una cotidianidad transcendida, que convierte al poema en grieta del pensamiento. Los recorridos verbales encienden una luz de mediodía,. Completan una cumplida cartografía de vivencias y sensaciones, nubes bajas para que la emoción se haga lluvia y claridad, e impulse el canto.
Los poemarios de Ezequías Blanco nos dejan la mirada clarividente de la reflexión. Abren sus argumentos a una realidad construida desde la memoria, como si el pasado fuera siempre venero de experiencia. De allí surge un mundo transitorio y mudable, pero que mantiene encendida una lumbre cerca. Esa hoguera donde crepitan sensaciones y recuerdos, que oxigena con su caligrafía el aire del poema.
domingo, 30 de agosto de 2026
EL TIEMPO EN LA PARED
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| Latidos Fotografía publicitaria Archivo general de Internet |
RELOJES
Aquel invierno adquirió un domicilio antiguo; un caserón de piedras frías y
cimientos gastados, que se silueteaba sobre el roquedal. Llenó sus habitaciones
de relojes artesanales, adquiridos en los mapas abiertos de sus viajes. Todos funcionaban,
pero las agujas nunca coincidían en la hora marcada. Deduje que el dueño buscaba una estrategia
misteriosa para que pasado, presente y futuro cohabitaran en el mismo espacio. Cada latido atestiguaba la vida de aquel sitio, clausurado y angosto. Allí el tiempo transcurría ajeno a sí mismo, en una trayectoria circular e interminable, sin el riesgo de ninguna huida.
(De Fuera de guion, Ediciones Lastura, 2024)
sábado, 29 de agosto de 2026
PRUDENCIA VERBAL
El puño cerrado de quien corta rosas.
viernes, 28 de agosto de 2026
JAIME GIL DE BIEDMA. LAS PERSONAS DEL VERBO
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| lAS PERSONAS DEL VERBO Jaime Gil de Biedma Carme Riera y Féix Pardo (Editores) Ediciones Cátedra, Colección Letras Hispánicas Madrid, 2024 |
EN UN VIEJO PAÍS
Jaime Gil de Biedma nació en Barcelona en 1929 y falleció el día 8 de enero de 1990, tras una grave enfermedad, algunos años después del cierre de su edificio poético, clausurado con el libro Poemas póstumos. Pero el magisterio de su voz no ha hecho sino acrecentarse hasta consagrar al escritor como columna central del canon poético contemporáneo. La breve introducción trata de documentar los años aurorales, sobre todo valiéndose de cartas personales y documentos de archivo. También sondea las claves de su amistad con Carlos Barral, iniciada en los años universitarios de Barcelona y la amanecida de su periplo poético. La poesía se convierte en una persistente obsesión por más que considerara el oficio de poeta como un trabajo inexistente que había que paliar con empleos más lucrativos y prestigiosos, desde el punto de vista social.
Si obviamos los tanteos de aprendizaje y los anticipos en revistas, la crecida poética empieza en 1953 con el cuaderno Según sentencia del tiempo, una brevísima colección de doce poemas: Ya en 1959, se edita el libro Compañeros de viaje, obra en la que se perciben las características y temas básicos de su ideario: tono conversacional, referencias autobiográficas, marco urbano, continuo enlace entre vida y literatura y un fuerte sentido crítico de la realidad social y política. E poeta advierte además de una significativa transformación en su retina estética: “de una actitud de filiación simbolista, se desemboca en una estética basada en la experiencia y en una determinada situación histórica”. En Moralidades (1966), un libro publicado en México para evitar las mutilaciones de la censura, la influencia de Blas de Otero y Luis Cernuda afianza el vertido intimista del hablante lírico, hasta crear un clima de confidencialidad. La primera persona del singular se muestra en el espejo con la cercanía de quien traspasa la senda evocativa de instantáneas vitales y emociones. En ese libro están composiciones como “En el nombre de hoy” , “Barcelona ya no es bona o mi paseo solitario en primavera” y “Pandémica y celeste”, acaso uno de los poemas más apreciados por el poeta. En estas composiciones aflora con fuerza la conciencia social y el resentimiento de clase. Esta edición incorpora la plaquette Cuatro poemas morales, publicada en 1961. El libro Poemas póstumos se publicó, en su primera edición, en 1969, con una dedicatoria a Gabriel Ferrater. En él se incluye “Contra Jaime Gil de Biedma”, donde la voz poética se desdobla para argumentar contra la propia existencia con un feroz rechazo de la rutina existencial y sus sórdidos ejercicios al dictado. La primera edición sólo consta de doce poemas, pero el número de composiciones aumentaría hasta veintisiete poemas en la segunda edición de la poesía reunida. Sin duda, el ambiguo título está relacionado con el poema “Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma” y con esa filosofía que hace de la escritura permanencia y salvación de nuestra finitud.
El rótulo Las personas del verbo vería la luz en 1975, publicado por Barral en Barcelona. En 1982 se hace una nueva compilación definitiva de sus poesías completas, con una nota autobiográfica en contraportada, que también se reproduce en la presente edición de Carme Riera y Félix Pardo.
El completísimo aparato crítico apenas se detiene en la biografía, bien conocida por trabajos de Javier Alfaya, Carme Riera, Pere Rovira y la semblanza, no exenta de sombras, que Miguel Dalmau publicó en 2004. En cambio, partiendo de la segunda edición de Las personas del verbo (Seix Barral, Barcelona, 1982), supervisada por el propio Jaime Gil de Biedma y, por tanto, considerada como definitiva, se hace un enorme calado de las variaciones textuales, la puntuación, la reducción de citas y las mutaciones que suprimen versos e incluso poemas. El análisis afecta a cada una de las entregas y también a los poemas publicados de forma autónoma.
El poeta reside en el último tramo de su vida en Ultramort (Girona), alejado de los cenáculos más relevantes de la actualidad literaria. “Escribir un puñado de buenos poemas es lo único que de verdad importa en la vida”. No quiere ser poeta sino poema. La escritura concluye aceptando la propia identidad y las cicatrices que ha causado el discurrir: “Envejecer. Morir / es el único argumento de la obra”
JOSÉ LUIS MORANTE
jueves, 27 de agosto de 2026
EL ÚLTIMO EN SALIR APAGA LA LUZ
EL ÚLTIMO SIEMPRE APAGA LA LUZ
Quienes pasan mucho tiempo solos
terminan teniendo un oído muy fino
DJUNA BARNES
Con los que oímos mal, (Y cada vez peor, como es mi caso), se pueden mantener dos actitudes: esgrimir con la voz prepotente de la hartura el “que no te enteras”, “ya te lo he dicho”, “a ver…”, “yo no hablo a voces…” y dejar en el rostro la mugre entumecida de la estupidez; o sencillamente repetir de nuevo e improvisar una explicación porque las palabras nunca necesitan agrandar carencias sino conformar rincones afectivos. Ambas actitudes, más que succionar en el ánimo de las cicatrices auditivas, definen a quien las esgrime. Los malos gestos son espejos fangosos de nuestra identidad.
Desde el cristal limpio de la
responsabilidad personal también se puede colaborar al bien común: hay que
seguir las recomendaciones de la sensatez al pie de la letra. Son necesarias. Los fanatismos no admiten ninguna libertad individual; el negacionismo como
ideología es desnudez mental.
(Apuntes del diario)
miércoles, 26 de agosto de 2026
ISABEL MARINA. MUJER FRENTE AL ESPEJO
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| Mujer frente al espejo Isabel Marina El Sastre de Apollinaire, Colección Poesía Madrid, 2026 |
OFICIO DE SOLEDAD
martes, 25 de agosto de 2026
EN CLAVE AUTOBIOGRÁFICA: CUMPLEAÑOS
EN CLAVE AUTOBIOGRÁFICA
con la televisión en blanco y negro.
La plana realidad,
cobró lustre ficticio entre las vísceras
del dichoso artilugio.
Retraído el asombro,
poco tiempo después holló la luna
el ballet pintoresco del primer astronauta.
La guerra de Vietnam sembró de rojo
el miedo del monzón;
la tristeza alargó su cinta métrica
con inborrables signos,
y el niño que yo fui cruzó la calle
para desvanecerse
que aventara las ramas,
tras una floración de duermevelas,
devanaron los años
una quietud insomne,
repleta de tareas.
Nada sobra al olvido.
la dudosa verdad de vuelo corto
que se oculta detrás.
La nada vuelve.
Soy un mapa menguante
enclavado en la espera.
Ya no quedan preguntas perentorias.
El futuro es de otros.
lunes, 24 de agosto de 2026
EL BIÓGRAFO DE JORGE LUIS BORGES.
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| JORGE LUIS BORGES (Buenos Aires, 1899-Ginebra, 1986) Retrato de Louis Monier, 1979 |
El biógrafo de Borges
Con monolítico afán, labró durante una década una biografía de Jorge
Luis Borges. Se encerró en la buhardilla, ahuyentó compromisos, propició un
divorcio, y consultó la incontinencia escrita sobre el autor: ensayos, cuentos,
poemarios, reseñas, tesis, reescrituras y panegíricos circunstanciales. Tras la
enésima corrección de pruebas, se editó la obra. En las librerías aquella
novedad tuvo una presencia discreta y su autor nunca más hurgó entre las trabajosas
páginas de aquel libro. Nadie percibió la única errata, una azarosa paradoja. En
el paréntesis vital confundió fechas. Anticipó la muerte en Ginebra ochenta y
siete años antes del nacimiento en Buenos Aires. Un lapsus ligero que hubiera entusiasmado
al mismo Borges.
sábado, 22 de agosto de 2026
PAN CON MIGAS
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| Comiendo pan Archivo de imágenes Depositphotos |
Vocación
No recuerdo una fecha exacta, pero los primeros aforismos de mi libro Mejores días (Mérida, 2009) nacieron hacia 2005, ya como textos autónomos para integrarse en un libro futuro. Antes escuché con frecuencia que muchos de mis poemas tienen un cierre aforístico; así que no fue una decisión brusca en la escritura personal sino un ejercicio de libertad y obediencia; de confianza en lo fragmentario para desobedecer la monotonía del todo desde las partes.
Elogio de la soledad
Elementos de riesgo
El aforismo testifica esas situaciones y es preciso elegir el disfraz del personaje. Toca ponerse el vestido pintoresco del payaso, el velo etéreo de la evocación o la chaqueta gris del moralista. Abro el ropero.
viernes, 21 de agosto de 2026
JAVIER MATEO HIDALGO. SINFONÍA PARA UN SOLO MÚSICO
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| Sinfonía para un solo músico Javier Mateo Hidalgo Prólogo de Daniel Huerta Goya Editorial El Sastre de Apollinaire Colección Poesía Madrid, 2025 |
QUEDA LA MÚSICA
El paso armonioso de sus entregas conforma una travesía formada por dos tramos claramente definidos. Un tramo de formación y epifanía integrado por El mar vertical (2019), Ataraxia (2022) y algunos momentos de La imagen sonora (2023), aunque esta entrega puede considerarse una bisagra hacia el afianzamiento. Y una etapa de madurez que deja registros en Arquitectura del sueño (2024) y se fortalece en los conjuntos Novela (2024), y Exposición permanente (2025). A este intervalo creador se suma el libro que alienta esta reseña, Sinfonía para un solo músico, una compilación unitaria de poemas con un pórtico conciso de Daniel Huerta Goya.
El texto alerta de la afinidad ética y estética con el autor y la existencia en su propuesta de dos núcleos temáticos esenciales: aditamento biográfico y soporte cultural. Son anclajes significativos que, en su condición semántica, muestran afinidades con el juicio crítico de José María Parreño, escrito para Exposicion permanente: “El poema enuncia tejidos de memoria y pensamiento y constituye nuestra única forma de fijar, transmitir y descifrar poesía”. Por tanto, nos hallamos ante una autobiografía ficcional repleta de vislumbres del ser. Un retrato íntimo del yo recreado con un tono meditativo, con pulsión vitalista y sensibilidad elegíaca. Javier Mateo Hidalgo recobra la entidad del pasado, vuelve los ojos hacia los repliegues de la confidencia para encontrarse consigo mismo.
La introducción examina también el sesgo regulador de la música y su mano inspiradora para dotar a la escritura de un sosegado epitelio sonoro. Sobrevuela los sentidos la séptima sinfonía de Beethoven. Sus movimientos sirven para estructurar un poemario en el que la atmósfera sonora constituye una pulsión orgánica. Para el poeta la música es un paisaje vivo, cambiante, pleno de empatía sensorial, en el que se acumulan sensaciones empeñadas en perdurar. En él se ensamblan vivencias dormidas y sensaciones. Sus armoniosos pasos acogen secuencias del tránsito vivencial. Llenan de significado el tiempo oscurecido, mientras el poeta contiene el aliento para oír la voz de Whitman, Juan Jamón Jiménez y María Zambrano.
Toca interpretar las partituras. Hay que improvisar escalas y arpegios desde la memoria. En el trasiego de lo cotidiano, repleto de mudanzas y cambios, el poema traza un camino interior. Es una forma de evitar la niebla del tiempo y su capacidad para borrar los pasos de la identidad. El recuerdo llena vacíos, descubre en la pared las huellas de un niño que se desplaza hacia el ahora.
Cada movimiento abre el misterio. Despierta una respiración que se acompasa entre la obligación y el sueño. Pensamiento e imaginación moldean la belleza del mundo. La música pone voz y sensaciones. El yo poético se siente “un simple trasmisor de la voz de la música”.
En una poesía enunciativa de aliento realista, donde el ideario versal niega sombras y hermetismos, sorprenderá al lector el perfil caligramático del poema “Diálogo entre el músico y sus instrumentos (Caligrama)”. Se trata de una composición que conjuga fuerza visual y enunciado narrativo.
Tras la obertura, el libro deshoja destellos que conforman espacios simbólicos. En la segunda sección “Allegretto” resalta el tono emocional de lo biográfico y la captación de atmósferas: las amistades perdidas o recuperadas en el tiempo, la soledad del diferente en las gregarias aulas del instituto, y ese lento proceso de maduración personal, con recuerdos desperdigados en la brisa de los días.
Poco a poco, el escritor expone con sinceridad las líneas maestras del libro. Así sucede en el poema “Pastoral impresionista”, donde escribe: “Aunque la estructura de este poemario / tiende a ser una falsificación / de la séptima beethoveniana, quiero hablar ahora…”. El comentario verbal no solo define los contornos del conjunto sino también concede un papel protagonista al legado cultural, a la hora de diseñar la escenografía interior y a la música, como desvelo emocional permanente.
El apartado “Descanso” acentúa el registro evocador. En esa apelación a la memoria, cuajada a veces de sensaciones de soledad e incomprensión, se fortalecen el amor a la música, la literatura y los viajes en los que Italia, por su inagotable, friso cultural, se singulariza como escenario de felicidad gozosa.
El cierre de Sinfonía para un solo músico, titulado “Presto”, corrobora que la caligrafía invisible de la expresión musical es la manera de transcender la abulia cotidiana. Reconforta el desfile de nombres propios de compositores y piezas inolvidables. El entrelazado de piezas y sensibilidades también articula la partitura vital, ”es embalse, lámina de azogue limpia”. Idealiza y convierte el amor en ensoñación.
El poemario de Javier Mateo Hidalgo, sobre cualquier otra consideración, es un sostenido homenaje a la música. Cada audición se hace armonía y vuelo en el verso. Es una manera de buscar los sentidos ausentes de quien dispersó pasos en el tiempo y encontró un fondo sonoro que perdura intacto.


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