Mostrando entradas con la etiqueta Ana Isabel Toboso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ana Isabel Toboso. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de junio de 2019

NICOLÁS CORRALIZA TEJEDA. ABRIL EN LOS INVIERNOS

Abril en los inviernos
Nicolás Corraliza Tejeda
Chamán Ediciones
Colección Chamán ante el espejo
Albacete, 2019

ITINERARIOS DEL ESTAR



  En un intervalo temporal muy breve, Nicolás Corraliza Tejeda (Madrid, 1970) ha levantado una arquitectura poética sólida que cuenta como vértices con los poemarios La belleza alcanzable (2012), La huella de los días (2014), Viático (2015) y El estro de los locos (2018). Son entregas que inciden en rasgos compartidos como el poema breve, la expresión coloquial y el verbo indagatorio en asuntos argumentales como la temporalidad, la intuición sentimental o los desajustes de la realidad inmediata.
Ahora integra en el catálogo de Chamán Ediciones su libro más amplio, Abril en los inviernos, una entrega de llamativa cubierta, donde se reproduce una imagen de María José López Cerro. De inmediato, llama la atención el minimalismo de la ausencia de títulos; los cien poemas compilados se identifican por un ordinal, sin más signos complementarios, para facilitar la cadencia lectora.
  Thomas S. Elliot inició su obra cumbre La tierra baldía con un rítmico lamento que se ha convertido en una de las citas más frecuentes de la poesía moderna: “Abril es el mes más cruel de los meses, pues engendra / lilas en el campo muerto, confunde / memoria y deseo, revive / yertas raíces con lluvia de primavera”. Es un pensamiento que fortalece la idea semántica de Abril en los inviernos como un rebrotar de vida en el páramo frío de la soledad invernal. De esa sensación de esperanza y amanecida participa también el verso prologal de Claudio Rodríguez: “Tan solo abril acude”. De este modo, el poemario propone una intensa indagación del yo poético en un marco de soledad y espera: “Para el silencio de la tierra, / los pasos que me restan. / Las fechas descifradas; el olvido que germina / sin el agua de los verbos. / Se volverá  invisible el relámpago / cuando enmudezca la lluvia”. En torno al yo prosiguen con el paso apagado de la inercia las horas sin luz en un deambular que agota espejismos y esperanzas, que tiene la muerte como estación final: “Es el camino quien nos anda y nos desanda / el cuerpo y el viaje”.
  Vestidos con una lacónica desnudez los poemas adquieren la apariencia de un decir aforístico que esencializa el pensar: “Nace el poema desdentado y sin rumbo. Se va haciendo. / Carne sin rumbo que crece o se emborrona. / Solo es un rostro infantil, la escritura de un hombre sin mañana”. Como una niebla desapacible que borra contornos y diluye mediodías, la memoria se espesa, llena de frío lo vivido, trasforma el pasado en un solitario mendigo que duerme a la intemperie.
   Testigo de esta soledad mudable, la conciencia vuelve los ojos a la propia identidad para compartir su desamparo y buscar puertas a los laberintos interiores: “He sido otros. / He escuchado próximas sus voces”; para hacer del sueño un espacio con sol en el que todavía sea posible la germinación de una sonrisa, las notas aurorales de una canción de amor, el brillo lánguido de un sol entre nubes, o el deseo de que el prolongado invierno se haga abril. La esperanza es afán y senda nueva, la voluntad de ser: “Llegar a toda costa / a cualquier confín donde / alguien nos espere. / Llevamos en los ojos / la impaciencia de los semáforos”
   Nicolás Corraliza Tejeda entiende la poesía como un cristal de luz. En Abril en los inviernos  los versos abren una estela en el agua para ser testigos de la soledad y la intemperie, para protagonizar una contemplación inadvertida del pasar renqueante del tiempo, pero también para dar la mano a la emoción que propagan las ascuas, esa lumbre cansada que resiste al hecho de vivir.







                

martes, 19 de abril de 2016

DESDE EL MAR A LA ESTEPA (Antología)

Desde el mar a la estepa
Prólogo de Dionisia García
Chamán Ediciones, Colección Chamán ante el fuego
Albacete, 2016

PAISAJES

 El carácter expansivo de la edición digital, con sus innegables rasgos publicitarios de rapidez, difusión inmediata y mínimos costes, ha ido reduciendo las lindes de la edición tradicional y generando incertidumbre sobre la situación futura del mercado. Por eso, asistir al nacimiento de Chamán Ediciones, impulsada por Ana Isabel Toboso y Pedro José Gascón, tiene mucho de amanecida estival, como sucediera en su día con la editorial Balduque o con las páginas orquestales de la revista literaria La Galla Ciencia. Un disfrute que merece apoyo, sin ningún reparo.
  La colección de poesía “Chamán ante el fuego” abre su recorrido con el volumen Desde el mar a la estepa, un compendio de paisajes creativos formado por autores de Murcia y Albacete. Son zonas con marco geográfico complementario, entre la cuerda litoral y la altura mesetaria manchega. Sitios fértiles en la escritura que ya tienen cosecha granada en el canon lírico del siglo XX. El discurso estético de las últimas hornadas no podría entenderse sin las aportaciones singulares de Antonio Martínez Sarrión, José María Álvarez y Eloy Sánchez Rosillo. Son referentes vivos a los que podría unirse Dionisia García por su dilatado corpus. A Dionisia García le corresponde firmar el liminar con un texto de apertura.
 La poeta de Fuenteálamo incide en el legado cronológico de ambas provincias, en el que podemos vislumbrar los ciclos naturales de abundantes iniciativas, sendas básicas de la situación actual. El prólogo deja la convicción de que la abundancia de autores es consecuencia de un afán múltiple, sostenido en el tiempo que da voz coral y ha creado un tejido perdurable.
  La selección aglutina treinta nombres y es un atinado expositor sobre la convivencia de idearios estéticos, con estratos temáticos y formas diferenciados. Cada autor es introducido por un descriptivo perfil biográfico y deja muestra de su taller con cuatro textos. En tan amplio panorama no hay sitio para mucha poesía, por lo que estas composiciones pueden ser meras señales de situación para que los lectores busquen el diálogo en soledad con hitos más representativos. Queda entre las palabras el sentir lírico de un grupo que restaura el laberinto estético. Sendas de ida y vuelta entre lo figurativo y la sombra, entre la imagen onírica y el verso que difunde ángulos cotidianos de la intimidad. Un alfabeto siempre renovado en la búsqueda personal que da sentido al poema, donde resulta grato constatar la firmeza de vuelo de la lírica más joven, con nombres representados en antologías nacionales y protagonismo explícito en los estantes de la edición actual.
  Cierra  la muestra, como asumiendo una órbita circular entre editor y poeta, Pedro José Gascón. Su largo itinerario arranca en las lejanas páginas de la revista Isla desnuda y cuyo sentido multidisciplinar de la creación ha diseminado calas en la música, la poesía, el periodismo o la edición. El volumen colectivo desde el mar a la estepa difunde una esperanzada visión de la pujanza literaria de dos entornos, Albacete y Murcia, convertidos en los últimos años en sitios esenciales del poema. Con certera luz, el enfoque de Chamán Ediciones perfila contornos de un mapa poblado y apacible, donde la poesía sigue siendo avenida principal.