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lunes, 10 de agosto de 2020

HABLAR A CONTRACORRIENTE

Hablar a solas
Imagen
de
internet

AFORISMOS DEL LUNES


Compañero remoto en tu fe de madera

MARIO BENEDETTI


Si y no son pasos equivocados; conforman una distancia que a diario recorren los defensores de la verdad simultánea.

Qué insistencia el silencio para componer polifonías imaginarias.

Lo peor de la amanecida son los fantasmas reclamando su normalidad.

No sé medir el viaje circular de los proyectos que empiezan, empiezan, empiezan, empiezan…

La experiencia del exilio en Cernuda, Alberti, María Zambrano o Juan Ramón Jiménez. Y aquí todo el mundo buscando a Wally, el emérito.

Veraneo: lapsus liberado de tiempo para seguir haciendo lo de siempre.

Él y él personifican el secreto latido del oxímoron.

(Aforismos inéditos, verano 2020)



sábado, 9 de septiembre de 2017

NICANOR PARRA. PARRANDA LARGA

Parranda larga (Antología poética)
Nicanor Parra
Selección y prólogo de
Elvio E. Gandolfo
Alfaguara, Madrid, 2010 

NICANOR PARRA: EL ANTIPOETA

Para Javier Sánchez Menéndez 

   Los reconocimientos literarios son llamadas de atención para testigos circunstanciales y razones de actualidad para invitar a la relectura. Nicanor Parra (San Fabián de Alico, Chile, 1914) recibió en 2011 el Premio Cervantes –el galardón más universal de nuestra comunidad lingüística- por el conjunto de una obra lírica en marcha desde hace más de siete décadas. Del prolijo inventario producido podemos extraer rasgos comunes en la antología Parranda larga, una panorámica con prólogo y selección de Elvio E. Gandolfo.
   En el preliminar, el antólogo acentúa el viraje transgresor de Nicanor Parra y compara su aportación a la de Rubén Darío. Se habla de explosión, de giro profundo y de enlaces novedosos con el pasado cultural, con exploraciones insólitas.
   Fue en 1956 cuando empleó el término “antipoemas” un molde de notable relevancia crítica para expresar la renuncia a cualquier convención lírica y para adoptar un catálogo denominativo que se ha perpetuado en las aproximaciones a su obra hasta la saciedad: prosaísmo, vanguardia, situacionismo, emotividad, reciclaje, humor, savia surrealista…
  Para llegar a esta estética el autor recorrió un tramo de aprendizaje, formalista y convencional, con un enfoque próximo a los cancioneros tradicionales. Este tramo englobaría títulos escritos entre 1935 y  1943, una época de poesía diáfana, ajustada a formas con cadencia narrativa como el romance y con afinidades manifiestas con la canción popular o la poesía de Federico García Lorca. Con Ejercicios respiratorios se produce el cambio de rumbo hacia un verso libre, más oracular y prosaico. Pero el rostro más representativo de Parra se percibe en Poemas y antipoemas, título de 1956 que clarifica una búsqueda singular en la que persiste en títulos posteriores.
  Con caracteres de la poesía visual, el aforismo y el chiste, los “artefactos” pertenecen a la producción más iconoclasta y heterodoxa del autor. Amalgaman consignas reivindicativas, contingencia histórica y voluntad de provocación, como si fueran pintadas a mano alzada en el muro estático de la poesía convencional.
   La selección se cierra con dos textos teóricos útiles para subrayar creencias estéticas y principios de una escritura en movimiento continuo, que difumina géneros y límites y suscita en el lector sensaciones contradictorias. Casi a dosis iguales es previsible la admiración o el rechazo. Como escribiera en “Advertencia al lector”: “El autor no responde  de las molestias que puedan ocasionar sus escritos: / aunque le pese / el lector tendrá que darse siempre por satisfecho “.
  Mario Benedetti en el ensayo “Nicanor Parra descubre y mortifica” enaltece una escritura corrosiva que extrae su energía de un impulso moral y se somete a una simplificación deliberada. El chileno establece un fondo de verdad condescendiente con los desajustes a partir del humor o del sarcasmo. Nos deja la convicción de que el hombre, en muchas ocasiones, es una potencia de exponente cero.