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martes, 9 de enero de 2018

LEYENDO A MIGUEL D'ORS

Amanecidas


LEYENDO A MIGUEL D'ORS

Salvo recuerdos tristes,
no guardo muchas cosas de la infancia:
lugares como sombras, escenas redundantes
que retornan ajadas, falsamente
maquilladas de olor y de ternura.
Yo, que nací en un pueblo
con tapiales de retama y de barro,
que soporté el trasiego de lejanos parientes,
que anduve en lodazales
a la caza y captura de gordos renacuajos,
que, escondido el pitillo
en cualquier parte, 
puse cara de bueno ante el maestro,
leyendo a Miguel d'Ors
y tomando las huellas dactilares
a una felicidad rural y cristalina,
ante el feroz saqueo
del tiempo en mi memoria, me pregunto
si alguna vez fui niño.

             (De Población activa, Gijón, 1993)


viernes, 6 de noviembre de 2015

LEYENDO AL POETA MIGUEL D´ORS



LEYENDO A MIGUEL D´ORS

Salvo recuerdos tristes,
no guardo muchas cosas de la infancia.
Lugares como sombras, escenas redundantes
que retornan ajadas, falsamente
maquilladas de olores y ternura.
Yo, que nací en un pueblo
con tapiales de retama y de barro,
que soporté el trasiego de lejanos parientes,
que anduve en lodazales
a la caza y captura de gordos renacuajos,
que escondido el pitillo
en cualquier parte
puse cara de bueno ante el maestro,
leyendo a Miguel d´Ors,
y tomando las huellas dactilares
a una felicidad rural y cristalina,
ante el feroz saqueo
del tiempo en mi memoria, me pregunto
si alguna vez fui niño.

     (De Población activa, 1994)`

lunes, 7 de julio de 2014

LEYENDO A MIGUEL D'ORS



LEYENDO A MIGUEL D'ORS

                  Aquellos del 56...

  Salvo recuerdos tristes,
no guardo muchas cosas de la infancia:
lugares como sombras, escenas redundantes
que retornan ajadas, falsamente
maquilladas de olor y de ternura.
Yo, que nací en un pueblo
con tapiales de retama y de barro,
que soporté el trasiego de lejanos parientes,
que anduve en lodazales
a la caza y captura de gordos renacuajos,
que, escondido el pitillo
en cualquier parte,
puse cara de bueno ante el maestro,
leyendo a Miguel d'Ors
y tomando las huellas dactilares
a una felicidad rural y cristalina,
ante el feroz saqueo
del tiempo en mi memoria, me pregunto
si alguna vez fui niño.

       Población activa, Gijón, 1994