lunes, 30 de junio de 2014

domingo, 29 de junio de 2014

LUIS FELIPE VIVANCO. UNA RECUPERACIÓN.

Unas pocas palabras necesarias
Poética y poesía de Luis Felipe Vivanco
Andrés Romarís Pais
Visor Libros, Madrid, 2014
EL POETA CALLADO

   La literatura española de la primera mitad del siglo XX soportó tras el trienio de la Guerra Civil una escisión insondable. La lucha fratricida condicionó las biografías literarias de la época con numerosos efectos colaterales derivados de la toma de partido. Pero fue la Generación de 1936 –Miguel Hernández, Rosales, Panero, Ridruejo… - la que acabaría padeciendo con más rigor aquel trasfondo infame. A ella pertenece Luis Felipe Vivanco, autor con Luis Rosales de la antología Poesía heroica del Imperio (1940) una panorámica parcial de la poesía del momento, complementada por otras muestras elocuentes del bando vencedor, como Antología de la poesía sacra de Ángel Balbuena Prat, y Poesía en armas de Dionisio Ridruejo.
  Al itinerario de Luis Felipe Vivanco y a su evolución en el tiempo, el profesor Andrés Romarís Pais, Licenciado en Filología Románica y con acercamientos de interés a Rafael Morales, José Luis Hidalgo, Carlos Sahagún y José Ángel Valente, dedica el ensayo Unas pocas palabras necesarias, subtitulado Poética y poesía de Luis Felipe Vivanco. Es la labor investigadora de casi una década que recurre al criterio cronológico para analizar cada tramos escritural. 
   El poeta había nacido en San Lorenzo del Escorial en 1907 y fallece en 1975, cuando alumbran los madrugadores destellos históricos de la transición, donde la monarquía sustituye al oscuro régimen franquista. Ya en la adolescencia, Vivanco descubre su amanecer poético; aquellos tanteos juveniles comprenden un periodo que dura desde 1924 a 1932; la fase aglutina probaturas y tanteos y será sometida a una laboriosa reescritura posterior, así que estos pasos tiene más interés sociológico que literario y acusan reminiscencias y magisterios asentados como Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez, cuyas sombras dejan sitio también a libros tempranos de las voces del 27.
   Entre 1933 y 1937 Luis Felipe Vivanco escribe sus dos primeras entregas publicadas, Cantos de primavera y Tiempo de dolor. Son obras en las que ya se define un pensamiento estético que Lucía Cerutti encuadra en la etiqueta “ Poesía del ser”; son entregas con fuerte entramado simbólico y afinidades manifiestas con el cauce de pensamiento que llena las páginas de la revista Cruz y Raya. En las composiciones de ambos libros se entrelazan naturaleza, sentimiento religioso y emotividad amorosa. Estos rasgos perduran en los textos de postguerra, como si el vínculo al ideario de los vencedores hubiese anquilosado su evolución creadora.
  En 1945, tras la boda del poeta con María Luisa Gefaell, se percibe una mutación en la escritura. El punto de inflexión es el poemario Los caminos, obertura de un ciclo de madurez que integra cuatro obras, hasta 1974. Sigue manteniendo lazos generacionales con Rosales, Panero y Vivanco, pero su palabra poética se mantiene al margen de los movimientos estéticos de posguerra, tanto de la poesía desarraigada como del verbo social de Celaya y Otero, en busca de una poesía del misterio y del conocimiento, definido como "realismo intimista trascendente".
  Prosas propicias cierra la obra; es un epílogo inacabado en el que se recupera la indagación formal y el poema en prosa, acaso por la influencia de Juan Larrea, a quien el poeta analiza y traduce. En lo personal, esta última década es un paréntesis complejo en el que sitúa en las antípodas del régimen, al que considera una larga e inacabable mentira.
  En la introducción, el profesor Romarís precisa con acierto el objetivo principal de este ensayo: mantener viva la aportación poética de Luis Felipe Vivanco, porque “un escritor no muere cuando su corazón deja de latir sino cuando su palabra deja de ser leída”. Unas pocas palabras  necesarias constituye un acceso directo; enmarca la tarea escritural en un contexto histórico y contribuye a diluir algunos tópicos sobre el inicial alineamiento ideológico para centrarse en su legado literario y en su concepción estética de que la poesía no es un sueño, un esqueje imaginario de la realidad sino un intenso diálogo constitutivo y esencial del hombre con su ser temporal.

sábado, 28 de junio de 2014

A SOLAS.


A SOLAS

   Ahora creo saber que aquella historia comenzó a mis espaldas. Alguien se empeñó en asignarme un difuso papel de protagonista central. El bronce y el granito escribieron mis rasgos. Y aquí sigo, a la espera, condenado a dialogar con el silencio, como un Stanley del fracaso que no encontró nunca a Livingstone.

viernes, 27 de junio de 2014

NUEVO ELOGIO DE LA LIBRERÍA ALBERTI


ELOGIO DE LA LIBRERÍA ALBERTI

                                           Para Lola Larumbe
 
   Ayer por la tarde, jueves 26 de junio,  se realizó el último encuentro con autor de la Librería Alberti, donde tuve la fortuna de dialogar hace unos meses con Javier Lostalé sobre mi poemario Ninguna parte. La cita fue ejemplar, reconciliatoria y animosa. Se presentaba el volumen de relatos Mansa chatarra, del poeta Francisco Ferrer Lerín, y actuaron como disertadores el escritor Félix de Azúa, el editor y prologuista de la selección, José Luis Falcó, y el responsable de la editorial Jekyll and Jill. Por si fuera poco, se incorporaron al coloquio final el ensayista y académico Francisco Rico y su móvil. Vaya, para dejar que la sonrisa y el buen humor compartieran mi silla de tijera.
  Fue una hora y cuarto de intensa literatura, de frase inteligente y de asuntos para recordar, con intervenciones aforísticas y contradictorias, con esos juicios de valor sobre el ahora que resumen cincuenta telediarios.
   No me importó el regreso interminable a Rivas en un metro atestado de ensimismados usuarios del whatsapp, esa aplicación de mensajería que anula conversaciones cercanas para lanzar estupideces y trivialidades al espacio digital ; eso sí, gratuitas y con iconos multicolores. Qué cruz de días.
  La responsable directa de esta felicidad de oyente complacido es Lola Larumbe. Su librería es campo abierto para cualquier género literario que tenga calidad y necesite el diálogo con inquietos lectores. Sin esa casa del libro de la calle Tutor, junto a Moncloa, Madrid sería un poco más oscuro, un río sin rumor, chatarra mansa.

 

jueves, 26 de junio de 2014

LOS VUELOS OLVIDABLES.


LOS VUELOS OLVIDABLES
 
A quienes volaron a ninguna parte

   Sin causa aparente, primero desaparecieron de mis sueños. Luego quedaron fuera de ese amanecer con luz de los afectos. Más tarde se hicieron olvidables, como tercos efectos secundarios que borró algún calmante. Hoy regresó su imagen, estático perfil convertido en silueta, sobre una barandilla que mira hacia otro tiempo.

miércoles, 25 de junio de 2014

SECRETOS CONFESABLES

Oropesa del Mar, Castellón, junio 2014
Fotografía de Adela Sánchez

SECRETOS CONFESABLES
 
¿Su afición favorita?
 
Tengo varias aficiones, aunque no siempre recomendables: el insomnio, la literatura. el coleccionismo de propósitos y sueños y la desconfianza en las obligaciones impuestas... Hablaría también de los paseos junto al mar, de largos viajes y del callejeo por ciudades desconocidas. Sé que son aficiones comunes y dicen poco sobre la originalidad de mi existencia. Soy un autómata de lo rutinario.
 
¿Miente?
 
Sí, claro. Pero en esta entrevista juro decir la verdad y sólo la verdad, como un político posibilista en campaña electoral. ¿Podemos?
 
¿Qué considera la felicidad perfecta?
 
Mi quehacer laboral de profesor de Ciencias Sociales me ha proporcionado algunas certezas, tras años en el aula; puedo decir con algún conocimiento de causa que ese país no existe en ningún mapa; es un lugar imaginario de coordenadas variables que admite su ubicación en sitios interiores. Como las auroras boreales, suele verse cada quinientos años, más o menos, aunque yo prefiero las visitas semanales...
 
¿Su mayor logro?
 
Vivo conmigo desde la prehistoria y he conseguido una serena relación de inquilino civilizado. Soy un vecino tolerante con mis manías que aspira a seguir habitando las mismas costumbres, los sentimientos de siempre  y esas convicciones que el uso diario ha desgastado.
Es un buen logro.

martes, 24 de junio de 2014

CIUDAD DE SIEMPRE.

Madrid, junio, 2014
Fotografía de Irene Morante
CIUDAD PRIVADA

             A quien camina solo

   Una vez más regreso a la ciudad de siempre,
descifro con premura
un largo itinerario de recuerdos,
mientras sube, con ardor renovado,
la hiedra de otros días
desde un lejano sueño hasta la boca.
Pero nada es igual, aunque contemple ileso
el dócil deterioro
de antiguos edificios maquillados de tiempo.
No logro adivinar qué signos, que paredes,
ocultan las hogueras del pasado;
no hay rastros inmutables, no hay indicios
de una felicidad remota en la memoria.
Cuánta mano vacía, cuánta ausencia;
quedaría conforme siquiera vislumbrando
una imprevista huella, algún reflejo.
Se reiteran mis pasos por calles desoladas,
mi soledad se enquista en noche,
suena el reloj de un campanario.
Aburrido neón de pupila naranja
vierte sobre mi busca un guiño cómplice.
Una difusa luz precede al día.
La llegada del alba desvanece
una ciudad cuyo enclave es olvido.

      Población activa, Gijón (1994)