miércoles, 11 de febrero de 2015

TIEMPO DE ESPALDAS

"Tiempo de espaldas"  Fotografía de Javier Cabañero


TIEMPO DE ESPALDAS

. Pensamiento y emoción. Mal sumados dejan la sospecha de una escritura con doble contabilidad.

. Sospecho que el yo busca un paso de cebra en medio del páramo.
 
. El pacto autobiográfico. Contar una vida de verdad, aunque casi nada es cierto.

. Existir con el tiempo de espaldas. Ir dejando las huellas en su sitio.

. Habla mucho; siembra palabras cuyo significado está en fuga.

. Si callo, me repito.

martes, 10 de febrero de 2015

VICENTE LUIS MORA. CIRCULAR.



Vicente Luis Mora
UNA RELECTURA DE CIRCULAR 

  La continua lectura de poesía requiere oxigenación. Y, con franqueza, desconozco un remedio más atinado que la relectura para almacenar aire limpio. Así que no improviso; el cansancio lírico me exilia del sillón hasta la biblioteca personal. Es un gesto reiterado que no tiene preferencias de género. Solo me guía la brújula del recuerdo, ese norte que acude a los títulos que un día nos concedieron horas de grata compañía. Hoy fui previsor y he tomado de los estantes tres alegrías: Stendhal, una biografía escrita por Giusepe Tomasi di Lampedusa, con versión de Antonio Colinas,  Utopía, el clásico de Tomás Moro, editado por Planeta con traducción y prólogo de Joaquim Mallafré, y Circular, colección de relatos del poeta, ensayista y crítico Vicente Luis Mora.
   Comienzo por el último, una cuidada edición de Plurabelle. De inmediato, los brevísimos textos secuestran mi atención y me conducen por una senda panorámica. Es un libro abierto. De microrrelatos. De poemas. De páginas autobiográficas. De brotes orales. De sms. Es una guía de viajes, con aspiración metropolitana, que recorre Madrid de punta a punta, continuamente, como si fuese una geografía circular que unifica y perpetúa principio y fin de trayecto.
   Es un gran libro y avanzo a resguardo entre sus páginas, mientras desde la mesa de lectura los otros comensales fruncen el ceño con impaciencia. No digo nada a Stendhal cuando me recuerda esas redes hiladas que llevan de un libro a otro libro con pulso jerárquico. Respondo a Tomás Moro. El paraíso está aquí, confirmo, en  Circular; y no hay prisa. Que espere el clásico. Cualquier madrugada regreso a la zona centro de Utopía.

  

lunes, 9 de febrero de 2015

EL ALAMBIQUE (revista de poesía)


EL ALAMBIQUE (Revista de poesía)
Noviembre, 2014 - Abril, 2015
Fundación Cultural para la Poesía
Director: Agustín Porras

    La mudable identidad de la escritura despliega en las páginas de El Alambique  un espacio habitable. Dirigida por Agustín Porras, impulsor en los años noventa de la inolvidable Poesía, por ejemplo y estudioso de Gustavo Adolfo Bécquer, la publicación tiene una periodicidad semestral y se estructura en secciones que abarcan las bifurcaciones escriturales.
   Tras los párrafos de bienvenida del director, el número amanece con una compilación de poemas inéditos de trece contemporáneos, una mínima representación de la convivencia entre estéticas.
   El ensayo breve “La poesía española durante el franquismo”, firmado por el poeta y crítico Amador Palacios, desarrolla en clave didáctica la pautada evolución del discurso poético, desde las postrimerías de la guerra civil hasta el ocaso de la dictadura. Un largo periodo de censura y mordaza que tuvo un palpable reflejo en hornadas, grupos e individualidades. Son los años del conformismo de Garcilaso y de la voz comprometida de Espadaña, por sintetizar dos posturas que están en la historiografía. Entre la conformidad y el espíritu crítico se fueron dando relevos los poetas de la autarquía, el realismo social y la generación novísima. Así lo señala Amador Palacios, quien también se asoma a la periferia de nombres secundarios, para subrayar la continua estela abierta por la lírica en tiempos de indigencia.
   Pocos géneros literarios han conseguido un asentamiento tan rápido y un cultivo en serie como el aforismo. Es el resultado de su adecuación a un tiempo globalizado y tecnológico, que requiere contados signos para dejar sobre la mesa una filosofía vital, doméstica y concisa, con el engranaje exacto de un artilugio mecánico. Pero el aforismo no es flor de un día. Y ahí están los nombres clásicos, como Rivarol, que aporta textos aforísticos traducidos por Luis Valdesueiro, también practicante y excelente conocedor de las cualidades básicas de esta brevería. Un impulsor del género en el ahora es el jerezano José Mateos, quien traslada la proverbial delicadez de su poesía y su fuerza elegíaca a las estanterías del aforismo.
   En años digitales, que ponen en red con espacios lingüísticos distantes, nos parece un acierto incluir en este número de El Alambique a dos poetas argentinos de obra amplia y escasa difusión en nuestro ámbito, Esteban Moore y Luis Benítez. La mirada hacia el mundo exterior se completa con traducciones de tres poetas versionadas al castellano: Sholen Wolpé, Subhro Bandopadhyay y Lyn Coffin.
   En el cuerpo central de la revista conviven asuntos de varia intención, entre los que sobresale el aporte anecdótico que Ángel Guinda relata sobre Leopoldo María Panero, miembro de número de la poesía maldita y relevante espejo de la heterodoxia. Junto al recordatorio de Ángel Guinda, hallamos una reflexión de José Luis de la Vega sobre la edición, sus contingencias y el consabido descrédito de los premios literarios (una cuestión que ya aburre, por manoseada y reiterativa). Además, se lee con gusto una muestra poética de Luis Martínez de Merlo. Más dudas me suscita, por mi escasa disposición a los ingeniosos trazos de la poesía visual, la colaboración de Teo Serna (ya digo, tengo poca práctica en el arte de de saber mirar, incluso en tiempos de crisis).    
  Todas las secciones integran la colaboración del artista Ignacio Fortún (Zaragoza, 1959). El pintor autodidacta cierra el número con una breve mirada sobre sus temas y creaciones, casi siempre inspiradas en los contraluces y contradicciones de la realidad. En sus cuadros, el epitelio figurativo cobija una meditada geografía emocional, nubes de significado en las zonas umbrías de paisajes estáticos.
   El Alambique sigue senda a buen paso entre las publicaciones en papel. Sus apartados abren la puerta del hoy para dar vida a una poblada calle de transeúntes literarios, de voces que muestran el azaroso viaje exploratorio por la literatura.

domingo, 8 de febrero de 2015

DEL ÁLBUM FAMILIAR

Mirada
DOS HAIKUS CON FOTO

                  Adela, 1960       


Todo sorprende
a tus ojos de niña.
La luz inquieta.


Aquellos ojos,
deshabitando dudas,
cruzan el tiempo.

viernes, 6 de febrero de 2015

DIEGO VAYA. CIRCUITO CERRADO


Circuito cerrado
Diego Vaya
Editorial La Isla de Siltolá, Sevilla, 2014
 

CIRCUITO CERRADO
 
   El activo taller de Diego Vaya (Sevilla, 1980) integra, hasta la fecha, los poemarios Las sombras del agua, Un canto a ras de tierra y El libro del viento, tres salidas secuenciadas en un escueto paréntesis temporal. Poco después, el poeta se desdobla en narrador con dos incursiones en la novela, Irma la estrecha no quiere mi amor y Medea en los infiernos. El sevillano además, ha prodigado colaboraciones críticas en varias publicaciones, digitales y en papel.
   En el mencionado itinerario poético se aprecia una disposición indagatoria y una renuncia explícita al sedentarismo formal o a la conformidad con los aciertos. Lo mudable es para Diego Vaya una metáfora activa. Cada salida acumula referentes nuevos e incorpora procedimientos y campos semánticos que integren, en palabras del autor, “ideas, ritmo, significatividad y emotividad”. Ya en el último tramo de 2014, retorna a la senda versal con Circuito cerrado, una compilación de poemas incorporada a la colección Tierra, de La Isla de Siltolá. 
   Esta transición entre la prosa y la poesía toma cuerpo en el poemario. El enfoque versal es narrativo, próximo a la oralidad directa de lo autobiográfico. Se constata desde el poema inicial: “La mañana de todas las mañanas, / por una carretera, hacia un lugar de nadie, / conduzco como si me hubiera despertado / en un mundo que no fuera el mío, / conduzco como si no me reconociesra en el tiempo y la vida/ que han huído de mí. Conduzco / aferrado al volante / como si el alma fuese un sueño que se caba con el cuerpo.”
  Asistimos a un avance secuencial cinematográfico. Los poemas aparecen como fragmentos complementarios que dibujan, al mismo tiempo, los elementos sumativos del entorno y la sensibilidad de un estado de ánimo. Se describe la realidad con los trazos ajados del desgaste y en ella sobrevuela una manera de estar que cobija lo umbrío, un escepticismo existencial y nihilista que marca una cronología transitoria y cambiante.
   La contrafigura poética personifica el aislamiento, su dermis trasmite la orfandad de quien se dirige, con paso titubeantes, hacia un destino velado: “ Por eso voy de un sitio a otro de ese modo, / cansado de las mismas sensaciones, / siempre de un sitio a otro, sin descanso, / la ráfaga fugaz de lo que soy / que intenta respirar en una bolsa.” Ese estar en el camino persiste en el siguiente apartado, “Domingo americano”, título que parece un guiño expresionista a las voces de la generación beat  y a los modos escriturales de Raymond Carver y a otros protagonistas del realismo sucio y su prosaísmo intimista.
   En los versos de Circuito cerrado  cobra fuerza un acercamiento a lo cotidiano con el encuadre preciso de una fotografía. Imágenes figurativas que trazan los rasgos de un tiempo sin cortafuegos, proclive a la ceniza, hecho de soledad e incertidumbre.










miércoles, 4 de febrero de 2015

MAPA DE NIEBLA

"Niebla y luz"
Fotografía de José Manuel Vvilaboa Bernárdez

MAPA DE NIEBLA

Como una araña gris se ha descolgado
y a su cita nocturna me convoco.
Su seducción estriba en la manera
de corregir el límite y la forma;
disimula edificios,
suspende ventanales de la nada,
dibuja en las esquinas sobresaltos,
con la fuente del parque juega a los detectives,
hace de añejas calles laberintos
y aún tiene tiempo para la ironía
y contradice
a los que, por costumbre,
suelen ver todo claro.

     Población activa, Gijón, 1994

lunes, 2 de febrero de 2015

VERÓNICA ARANDA. HAIKUS CON LLUVIA.

Lluvias continuas
Verónica Aranda
El Levitador, Editorial Polibea
Madrid, 2014 


HAIKUS CON LLUVIA

    Nacida en Madrid en 1982, Verónica Aranda ha vivido en Italia y en Bélgica, donde cursó Bachillerato internacional en Bruselas. Es Licenciada en Filología Hispánica y realizó sus estudios de doctorado en Nueva Delhi, becada por el gobierno indio. Durante algún tiempo compagina la interpretación de fados con la escritura. Ha preparado traducciones al castellano desde el portugués y el nepalí.
   Su quehacer integra los títulos Poeta en India, Tatuaje, Alfama, Postal de olvido, Cortes de luz, Senda de sauces. 99 haikus, Café Hafa y Lluvias continuas. Ciento un haikus, entregas reconocidas con los premios Joaquín Benito de Lucas, Antonio Carvajal, José Agustín Goytisolo, Arte joven de la Comunidad de Madrid, un accésit del Adonais en 2009 y el Premio Antonio Oliver Belmas, entre otros. El sujeto verbal de Verónica Aranda tiene bajo su lecho una maleta disponible. La evocación y el recuerdo de itinerarios son rasgos principales en sus libros. Las vivencias retornan trasmutadas en secuencias que dejan una fuerte vinculación entre la intimidad y el paisaje. Los escenarios del fluir temporal perduran entre las palabras; los versos plasman un tiempo cuyos efectos expanden retazos de rostros, distancias y emociones. Son los ecos de una conciencia en vela, con el tono de voz de los regresos.
   La poeta ha empleado el haiku con frecuencia. Su afán creador conoce la singular impronta del haiku para dibujar el instante y dar brillo a la atmósfera fugaz de los elementos entrevistos. Así ha desarrollado una escritura de sensibilidad despierta, introspectiva y atenta al detalle, que alumbró títulos como 99 haikus (Madrid, 2011).
   En Lluvias continuas vuelve a las diecisiete sílabas y sortea algunos esquemas preconcebidos. El más resistente es el supuesto espíritu japonés, que obliga sin más a un intrusismo mimético. Es una especulación errónea y fácilmente desmontable: ni todos los haikus japoneses son iguales, ni los temas son únicos y ni siquiera cada voz se libra de la personal evolución en el tiempo.
   El poemario organiza su colecta de haikus en cinco franjas, cada una de las cuales lleva como epígrafe un sustantivo y se acoge al magisterio de un autor clásico. El primero, “Camino”, tras la estela de Taneda Santoka, se asoma a una travesía cuajada de elementos al paso: “Piñas caídas / donde empieza el camino. / Viento en los chopos “. De estos haikus procede el título: “Lluvias continuas. / Las primeras hortensias / han florecido “. Son textos que albergan intuiciones de una voz dispuesta a ser, sin buscar nada. En “Bosque” se contempla la naturaleza; el umbral es un haiku de Chiyo-ni, monja budista, de extrema precocidad que añade a la estrofa la mirada sentimental. El entorno cobija asombro, sacude con sus matices a quien participa de la belleza y convierte al sujeto en pálido reflejo de lo externo.
   “Aldea” aborda la vida comunitaria. La convivencia reparte quehaceres y las palabras plasman esa labor del otro o su mera presencia, ya sea en el taller, en las aceras, en el recinto solitario del jardín o junto a la madrasa.
   Arquetipo del magisterio clásico, el iniciador del haiku, Matsuo Basho abre el apartado “Montaña”.  El nombre esencial del haiku encarna al caminante que se desplaza de un sitio a otro sin dirección “porque cada día es un viaje y la casa misma es viaje”. En esta sección, Verónica Aranda se identifica con la vaga inquietd de un paisaje cambiante, hecho para enlazar pasos y vicisitudes.
   Cierra el libro “Mar” un breve muestrario con la presencia cercana del mar; este espacio de belleza y meditación inspira textos en los que también está presente el laboreo de los pescadores y el multiforme vitalismo acuático de peces, medusas, o cangrejos…
   Lluvias continuas propaga desde el haiku un ideal de belleza. Cobija la humildad de lo transitorio y da voz a una sensibilidad que antepone la imagen de las cosas a las cosas en sí. El sueño siempre es más valioso que lo real.