Mostrando entradas con la etiqueta Ediciones de la Isla de Siltolá.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ediciones de la Isla de Siltolá.. Mostrar todas las entradas

sábado, 8 de julio de 2023

PATOLOGÍAS

Naveta dels Tudons
(Menorca, 2023)

 

  PATOLOGÍAS

Definitivamente
parece confirmarse que este invierno
que viene, será duro. 

                    JAIME GIL DE BIEDMA

                                               A Luis García Montero

  Cuando miro, mis ojos  
desfiguran el margen.
Lo dice el oculista
en un informe extenso
que subraya presbicia.
Tengo vista cansada;
necesito cristales convergentes
que aumenten lo minúsculo
y muestren su eficacia si prolongo
la tinta entumecida.
No dejan de brotan
en armonía los colores y formas;
el mundo se renueva,
pero yo lo percibo
confuso y desgastado.
Mis ojos envejecen.

     (De Ninguna parte, 2013)

 


lunes, 28 de septiembre de 2020

SOBRE LA PARED

Escucha
Imagen 
de
Espacio Murena

 

SOBRE LA PARED

 

 La autobiografía convierte a otro en protagonista. 

 Los minimalistas dogmáticos pueden confundir un haiku con un cantar de gesta. 

El agónico vocacional tiene una visión cabizbaja de la realidad inmediata.

 Cerca del mar todo se borra, salvo el silencio roto y el efecto emocional de la contemplación. 

 Contra los insectos utiliza el reproche  didáctico. 

 La conciencia egoísta piensa que un cielo menesteroso cobija a los demás. 

 El insomnio acumula ruidos con cautelosa paciencia.

A diario la realidad comparece con la piel sucia y agujeros en la suela del pensamiento. 

Tinta botánica: libros de hoja caduca y libros de hoja perenne.

(Aforismos del libro Motivos personales)





martes, 4 de junio de 2019

KARMELO C. IRIBARREN. LOS CIEN MEJORES POEMAS

Los cien mejores poemas
de
Karmelo C. Iribarren
Edición y prólogo de José Luis Morante
Ediciones de la Isla de Siltolá, Poesía
Sevilla, 2018



Qué hago
mirando la lluvia,
si no llueve.

KARMELO C. IRIBARREN


"En el despliegue de una obra poética nunca resulta gratuito conocer el trasfondo histórico. Cada ideario se configura tras un largo proceso, cuando adquiere entre sus coetáneos una gradual consolidación, encaje, arraigo. La continua metamorfosis del discurrir lírico presenta en el comienzo de los años 90 una asimetría de registros interaccionados entre sí. En esa faz cambiante, los rasgos de la poesía de la experiencia mantienen una presencia ostensible y, en ocasiones, perturbadora. Sus cabezas más conocidas personifican, según algunos sondeos críticos, actitudes propias del monopolio cultural. Pero es un espejismo porque la cartografía del ahora desconoce el reposo. Genera relieves, fragmentos, grietas correctoras que amplían y dan singularidad a la amanecida de propuestas, como la de Karmelo C. Iribarren (San Sebastián, 1959). 
A trasmano de grupos y escuelas, el poeta ha ido gestando un largo itinerario siempre subjetivo y coherente, que une a la expresión estética una perspectiva moral. El poema se abre a una introspección profundamente emotiva sobre las grandes preguntas existenciales.
Esta antología permite entender el magno aporte de Karmelo C. Iribarren. Su obra, amplia y significativa, refleja una evolución personal, con signos singulares pero con un concepto poético uniforme. Defiende firme el rechazo de cualquier verbalismo ruidoso. Sus poemas mantienen una atmósfera limpia que sostiene el vuelo de los versos sobre un planisferio repleto de menudencias. Al cabo, como escribiese Josep Pla en El cuaderno gris, el acontecer diario es esto, aquello y lo de más allá, aunque nadie se dé por aludido. Ni siquiera la lluvia, esa sensación de ser ensimismado espectador de su tacto dormido: “Qué hago / mirando la lluvia / si no llueve”. 


(Breve síntesis del prólogo "Zona de riesgo") 



viernes, 14 de diciembre de 2018

SIHARA NUÑO. ENORMIDAD

Enormidad
Sihara Nuño
Ediciones de la Isla de Siltolá
Sevilla, 2018



SENTIR EL AIRE


  Antonio Vega y Manuel Neila dejan hilos conceptuales en el ovillo poético de Sihara Nuño (Ameca, Jalisco, 1986), quien emplea en su último trabajo un título conciso y penetrante, Enormidad. Esa idea de dimensión expandida invita a la paradoja porque el libro recurre al aforismo como estrategia expresiva. De este modo, se abre una nueva puerta al taller literario de la escritora que hasta la fecha había cultivado la poesía como eje vertebrador. Su cauce alienta un largo viaje que aglutina las entregas Los monstruos se disfrazan de flor (2016), Los cerdos también sonríen (2016), La casa que nos habita (2017) y el volumen, de aserto impronunciable, Hipopotomomonstrosesquipedaliofobia.
  Una de las cualidades del aforismo actual es la amplitud de enfoques que admite en su desarrollo; el fragmento puede cobijar una interpretación ética de la existencia o un marco reflexivo que cuestione las dubitaciones de un sujeto frente a la incertidumbre. Sihara Nuño abre su libro con la voz natural de quien sale al día, sin imposturas metafísicas, con la mera intención de ir dejando las migas sueltas de un trayecto autobiográfico. El lenguaje testifica. Se hace crónica de lo transitorio. Sostiene las dudas que nunca se resuelven del todo porque aluden a su mala memoria para albergar respuestas. Los breves textos dan la mano a trámites que dan fe de vida. En el trayecto personal no hay materia oculta sino los costurones opacos de una realidad que, de vez en cuando, necesita un chiste, o admite la reprimenda de haber llegado tarde a la épica para dejar en las esquinas una sombra confusa, que comparten los otros y el yo. Los aforismos miran actitudes, esos gestos mínimos que buscan sentir el aire y filtran en su epitelio unos rayos de sol.
   Hablé al comienzo de esta lectura del lenguaje natural de Sihara Nuño y añado aquí el empleo de un humor en voz baja, que no busca la carcajada sino el trazo abierto de la sonrisa. La conciencia es siempre una apertura al asombro y sus efectos secundarios; la enormidad es un vacío dilatado que deja sitio también cuando no hay sitio. Los remansos existenciales suelen contaminarse por la decepción y el rastreo de falsas esperanzas. Sobre el entorno habita una nube de amargura que exige una interpretación trágica de la realidad. Solo se diluye desde la confianza en el papel de las pequeñas cosas y desde el sentido del humor, de cuyos efectos terapéuticos dan cuenta muchos aforismos de Sihara Nuño: “Si tienes halitosis procura al menos no ser infiel”. 
   Organizado en tres tramos, el central, “Clemencia” apuesta por la continuidad en su deambular por lo diverso y en el cultivo de la síntesis en el tejido formal. A veces con un ascetismo que exige la participación activa del pensamiento lector: “La realidad es”, “Pensamientos involuntarios”, “Vuela”, “Levanta el verso”, “Por favor”. Esa delgada línea del género no anula su capacidad para guardar el sentido poético y escuchar el latido de la imaginación: “¿Puedo trepar por la manzana?, susurró el niño”.
   “Enormidad”, el apartado de cierre, explora una veta cognitiva, cuyas coordenadas traza la cita de René Descartes: “Lo poco que he aprendido carece de valor, comparado con lo que ignoro y no desespero en aprender”. Si la existencia es un modo de saber, la actitud vital supone un recorrido por lo contingente en el que toma cuerpo una manera de pensar, una mirada teórica ante las cosas. Hacia su presencia mostramos empatía, rechazo, solidaridad e indiferencia. Esos son los núcleos que configuran la escritura del cierre: “Ante un dilema ético, consultar su marco teórico”, “El investindagador dejó la rutinidad y salió al mundo. Comenzó a nombrarlo y descubrió la Enormidad”. Otros aforismos rebajan el tono con un quiebro irónico: “Catedráticos con los modales del cromañón”, “la capacidad craneal no es indicio de inteligencia”; o enfocan su mirada hacia lo metaliterario, donde la poesía es siempre una presencia activa: “¿En qué momento la información se transforma en conocimiento y el conocimiento en poesía?”.
   Un aforismo recuerda que la instrucción básica que exige el empleo de la sombrilla es que resista. Es una cualidad también aplicable al fragmento. Bajo el paraguas de su argumentación debe acoger los gestos del pensamiento, esos tanteos que exploran asuntos aparentemente triviales. El tacto de las palabras, con su lenguaje claro,  humilde y sosegado, debe descubrir la enormidad que cabe en un átomo, esa materia intacta con la que vamos construyendo el mundo. 

 

miércoles, 3 de octubre de 2018

PIEDRA CALIZA

Preguntas de nubes
(Las Cogotas, Ávila)
Fotografía de
Rubén Sánchez Santana




                         PIEDRA CALIZA

                                 (Epitafios)


                                           He soñado
 con la realidad. 
Con qué alivio me he despertado.                                                                                                             STANISLAW  J.  LEC


La muerte no  es nada,
cuando existimos ella no existe
y cuando aparece, nosotros desaparecemos.

                                                                          EPICURO
                                   I

En su artesana construcción del silencio,
la muerte no reconoce
ninguna otra verdad.

            II

Otra noche.
Sobre mí  prosigue su labor
la luna quieta.
Carezco de otra luz.

            III

Queda mi nombre
y la serenidad de este paisaje
que no sabe quien fui.

            IV

Agudizo mi vocación fantasma.
Miro sin comprender
y reclamo razones para estar en la nada.
No hay respuestas;
la pureza del aire
habita el desamparo.

            V

Un manto de raíces y una brizna de sol,
pero las formas se han desvanecido
en el escaso jugo de una tierra estéril.
Estoy con otras sombras y nos une
la mansa convivencia,
el aire de familia
de los que nada piden al futuro.

                       VI

Vuelven los ecos y dibujan mapas,
un recorrido de memoria y sueño
que convierte al que fui
en terco pasajero accidental
de otra ruta
que ya no identifico.
El pasado se puebla
de restos arqueológicos.

VII

Ahora vivo debajo,
con vocación de sima.
A tientas me desplazo
sin que se marquen huellas
ni dejen una imagen
los lugares de paso.
Nada sucede aquí;
nada sucede.

          VIII

Callé.
Después de todo,
cobijo la pereza.
En el silencio nadie;
un estar sin contornos que tantea
 y vela con desgana
el transcurrir del tiempo.

               IX

Camino dentro
de un dédalo de calles
tras un rastro invisible.
Prosigue la deriva;
es terca voluntad
que empuja hacia otra parte.

En un reloj sin tiempo,
ensordecido
busco un lugar
para empezar de nuevo.

                X

Epitafios;
un triste empeño en seguir hablando
cuando  ya consumí
mi turno de palabra.

            XI

Nadie fractura aquí
las voces del recuerdo.
Acuden resignadas
a que yo les conceda
senda abierta y sentido.

Inútil confianza.
Soy también espejismo,
el manso dinosaurio
que duerme en otro sueño.

      (De Ninguna parte, Sevilla, 2015)



domingo, 19 de agosto de 2018

TECHOS CLAROS

Techos claros
Fotografía de
Javier CabañeroValencia

TECHOS CLAROS

 (Aforismos)

Cada náufrago reclama para sí la madera raída.

Alguien escribe. Soy parte de la trama. Un personaje episódico.

Estoy aquí, creo, aunque desconozco la ubicación exacta del aquí
.
Los aforismos marcan la piel del agua, como la huella frágil de una verdad.

Para la confidencia íntima, personal, directa, un tono de voz sobrio alejado del aspaviento.

Percibo contornos con la precisión ambigua del miope.

Cada día el desconcierto, la indagación sobre una realidad cambiante y fragmentaria.

Con los años el escepticismo muda en benevolencia.

Sucede que regresas cada vez que te nombro.

No sé apaciguar mi obsesión por relojes y calendarios.

En la íntima discordia entre el yo y la nada, tomo partido.

Un nombre propio que acumula letras en minúscula. Nadie, en suma.

Mientras busco, dejo abierta la puerta para el regreso.

      (Del libro Motivos personales, La Isla de Siltolá, Sevilla, 2015)






sábado, 11 de agosto de 2018

MAPA DEL SÁBADO (AFORISMOS)

Quietud
Fotografía de
Javier Cabañero Valencia


MAPA  DEL SÁBADO

Esta mañana, la sensación confortadora de habitar la ausencia.

Procuro abandonar viejas ideas, antes de que se conviertan en tribunales.

Azarosa deriva de mis desamparos, famélicos soldados de un ejército en fuga.

La realidad imaginaria del texto no debe abstraerse de la realidad objetiva circundante.

Conoce el anémico lenguaje de los monosílabos.

Náufrago: heterónimo del pesimista.

(Aforismos de Motivos personales, Sevilla, 2015)




sábado, 14 de julio de 2018

EPITAFIOS DESDE NINGUNA PARTE

Los brotes, luego
Fotografía de
Javier Cabañero
(Hyde Park, Londres, 2010)



PIEDRA CALIZA
     (Epitafios)



He soñado con la realidad. Con qué alivio me he despertado

                                                                                              STANISLAW  J.  LEC



                                   I

En su artesana construcción del silencio,
la muerte no reconoce
ninguna otra verdad.

                                   II

Otra noche.
Sobre mí  prosigue su labor
la luna quieta.
Carezco de otra luz.

                                   III

Queda mi nombre
y la serenidad de este paisaje
que no sabe quien fui.

                                   IV

Agudizo mi vocación fantasma.
Miro sin comprender
y reclamo razones para estar en la nada.
No hay respuestas;
la pureza del aire
habita el desamparo.

                        V

Un manto de raíces y una brizna de sol,
pero las formas se han desvanecido
en el escaso jugo de una tierra estéril.
Estoy con otras sombras y nos une
la mansa convivencia,
el aire de familia
de los que nada piden al futuro.

                        VI

Vuelven los ecos y dibujan mapas,
un recorrido de memoria y sueño
que convierte al que fui
en terco pasajero de otra ruta
que ya no identifico.
El pasado se puebla
de restos arqueológicos.

VII

Ahora vivo debajo de las cosas,
con vocación de sima.
A tientas me desplazo
sin que se marquen huellas
ni dejen una imagen
los lugares de paso.
Nada sucede aquí;
nada sucede.

                        VIII

Callé.
Después de todo,
cobijo la pereza.
En el silencio, nadie;
un estar sin contornos que tantea
 y mide con desgana
el transcurrir del tiempo.


IX

Camino dentro
de un dédalo de calles
y paisajes extraños
tras un rastro invisible.
Prosigue la deriva;
es terca voluntad
que empuja hacia otra parte.
En un tiempo sin tiempo,
ensordecido,
busco un lugar
para empezar de nuevo.


 X

Epitafios;
un triste empeño en seguir hablando
cuando  se consumió
mi turno de palabra.


             (Del libro Ninguna parte)




                                  

martes, 29 de mayo de 2018

ANECDOTARIO DE LA FERIA DEL LIBRO (2018)

77 Feria del Libro de Madrid
Fotografía de
El País


ANECDOTARIO PERSONAL

A Néstor Villazón,
 que me enseñó a descubrir sonrisas
en las piedras gastadas de los fósiles

   Es la edición nº 77 de la Feria del Libro de Madrid. y empieza con aguacero y suspensión de la ceremonia inaugural.  Las casetas sin público tienen ese silencio desperdigado de una armada invencible cultural: “No he mandado mis libros a luchar contra los elementos…”

   El aislamiento prolongado del escritor, mientras hilvana su trabajo, necesita el trato con los lectores. Firmo tres días, dos con la Isla de Siltolá para la edición de Aforismos e ideas líricas de Juan Ramón Jiménez, y el jueves 7 de junio con Valparaíso Ediciones, para despertar la antología Re-generación, un paisaje plural sobre la aportación lírica de la nueva hornada, autores nacidos entre 1980 y 1995.

   Mi didactismo compulsivo sale a flote de inmediato. Son muchos años en el aula. Alguien hojea mi edición de JRJ; yo explico sus cualidades; tres minutos después el señor cierra el libro y me dice: “Qué interesante lo que dice, pero mire usted, lo que yo busco es un diccionario ilustrado para mi nieta que debe tener una portada tan bonita como este libro…”

  Mis compañeros de casetas contiguas son Leticia Dolera y Baltasar Garzón. La actriz feminista y directora de cine provoca una cola interminable esperando firma; el magistrado también; frente a mí un deambular de amigos y algunos lectores curiosos. Sí, voy pulsando dedicatorias poco a poco, Ítaca es un mar paciente.

  Hay nombres que se convierten en genealogía. El azar de la feria me ha dejado sitio para dedicar libros al sobrino de Roald Dalh, al nieto de Eugenio d’Ors, al hijo de Manuel Neila y a la ex de un poeta de cuyo nombre no quiero acordarme…

  Hago recuento de los que me dijeron que vienen, pero nunca vienen. Están ahí, también cuando no están. Son un conjunto disgregado. Ausencias que caminan en otra orilla.

  Dos lectores me recuerdan los negros moretones de José Luis García Martín. Ninguno me felicita por la tercera edición de Ropa de calle. Se ve más el plumaje del cuervo que la inadvertida belleza del gorrión. Una razón para ser vehemente, eso que también critica la asepsia de quien se mantiene al margen.

  Breve tiempo para conversaciones con Ricardo Virtanen, Carmen Canet, Manuel Neila, Paolo Gatica, Ángel Manuel Gómez Espada, Rosario Troncoso. La amistad se hace confidencia. También para la espera de María y de Concha, solidarias sendas abiertas con tantos días de literatura en el blog y en la playa digital de facebook. Guarda turno con una sonrisa en flor la amistad de profesores, que compartieron días de docencia conmigo, el entusiasmo desbordado de antiguos alumnos y la belleza, hecha ternura, de mis hijas. Cuánto patrimonio para la evocación.

  Tomo café y optimismo con Javier Sánchez Menéndez, al lado de Paula Vázquez. De cerca, parece otra. Como todos. Y vuelvo a casa, mientras la nostalgia se hace tentativa de regreso; los libros escritos han formado ese largo sendero que el tiempo, como Penélope, desteje.
  Madrid bosteza de cansancio; abre la pantalla de las primeras sombras.

            

domingo, 27 de mayo de 2018

TINTA BOTÁNICA

Parque del Retiro
Feria del Libro de Madrid
(77 Edición, 2018)


DESDE EL PARQUE DEL RETIRO

  
En el trasfondo del azar dormita un orden secreto, una simetría que pauta planteamiento, nudo y desenlace.


La autobiografía convierte a otro en protagonista.


Los minimalistas dogmáticos pueden confundir un haiku con un cantar de gesta.


El agónico vocacional tiene una visión cabizbaja de la realidad inmediata.


Cerca del mar todo se borra, salvo el silencio roto y el efecto emocional de la contemplación.


Contra los insectos utiliza el reproche  didáctico.


No siempre fue pasado e invisible.


La conciencia egoísta piensa que un cielo menesteroso cobija a los demás.


El insomnio acumula ruidos con cautelosa paciencia.


Las falsas verdades dejan ruinas que se veneran largo tiempo.


Cuando despierto regreso de un oasis que no existe; entre las manos tengo un puñado de arena.


A diario la realidad comparece con la piel sucia y agujeros en la suela de los zapatos.


Se desplaza con disciplina de trazado ferroviario.


Tinta botánica: libros de hoja caduca y libros de hoja perenne.

(Aforismos de Motivos personales, 2015)




domingo, 25 de febrero de 2018

LA NORIA DE LOS DÍAS (AFORISMOS)

La noria de los días
(San Agustín, Florida, 2010)
Fotografía de
Adela Sánchez Santana

LA NORIA DE LOS DÍAS

Viajar es un remedio posible para la fe.
la duda no hay que curarla; no es una enfermedad

Juan Ramón Jiménez



Cada náufrago reclama para sí la madera raída.


En los espejos la imagen desvaída del futuro, sin alzar los ojos ni una sola vez


Perseverar apostado frente a la fijeza del paisaje, con la tenacidad zancuda de las grúas.


Frente a la montaña  los argumentos piden cara o cruz: escalar o pasar de largo.


Luz dormida en la mansedumbre del estanque y los ojos infantiles que  nada saben de la refracción.


Acaso, esto y aquello. Marejadas, borrascas, nubes y claros. Meteorología de poeta.


La escritura y yo,  restaurante discreto en el que solo hay sitio para dos comensales.


Alguien escribe. Soy parte de la trama. Un personaje episódico.


En la lisura del cristal los aspersores del jardín difunden transparencia. Mi casa y el día que declina. Pienso en aquella línea de Jorge Luis Borges: “No pasa un día en el que no estemos, un instante, en el paraíso”. Espejismos.


Que el desconcierto no sea obstáculo interpuesto; camina junto a él.

                                                          (Del libro Motivos personales)




jueves, 15 de febrero de 2018

LA MITAD DE UN SUEÑO

Apunte visual
(Florida, USA)
Fotografía de
Javier Cabañero

LA MITAD DE UN SUEÑO


Un sueño es la mitad de una realidad

JOSEPH JOUBERT

Esa nada autosuficiente y esclarecedora, que se empeña en la forja de nuevos discípulos.

Capacidad intacta para percibir los invisibles movimientos de la inteligencia.

Bricolaje. Esa ocupación mañosa de la poesía visual.

Solvente y plena, la realidad es simultánea al texto.

Ciudades y libros comparten la voluntad de ser refugio y las razones para el regreso.

La escueta precisión del aforismo pone al pensamiento entre costuras.

Soy un lector disperso; ensayo alternativas para regresar al mismo libro

Perdido en la geografía de tu cuerpo.

El optimista define el caos como una narración abierta.

Quedar al margen somete a un estado de melancolía inconsolable.

(De Motivos personales)





lunes, 27 de noviembre de 2017

ÁLVARO GUIJARRO. SIGLO XXIII

Siglo XXIII
Álvaro Guijarro
Ediciones de la Isla de Siltolá, Poesía
III Premio de Poesía joven Antonio Colinas
Sevilla, 2017

PRESENTE, MAÑANA

   Casi siempre que se presenta una antología deja una estela de nombres propios que no tardan en abandonar la foto de grupo para definir su singularidad creadora. Álvaro Guijarro (Madrid, 1990)  forma parte de dos propuestas colectivas, Tenían veinte años y estaban locos (2011), muestra coordinada por la poeta y editora Luna Miguel, y Los poetas de la senda (2014), selección de Chema Rubio que tuvo como detonante inicial un homenaje  a Miguel Hernández, y es autor de un puñado de títulos de poesía, TránsitO, Colorofilia, La postpunk amante de Tiresias, María Eugenia y Poliedro. Además completa su estela creadora con la imagen fotográfica y colabora con frecuencia con poemas en revistas digitales.
  Con un título que sugiere futurismo y espera, Álvaro Guijarro reúne en Siglo XXIII casi una treintena de poemas que abordan una indagación en el tiempo. Su mirada no es complaciente ni tiene la sosegada cadencia de lo previsible. El poeta prefiere el ritmo fragmentado de lo discorde para alumbrar una cosmogonía doméstica que se va construyendo con percepciones difusas y elementos contradictorios que apenas se integran en el pensamiento, como un trazo caduco y destinado a la disolución.
  El poema entonces no se recrea en la descripción de un entorno habitual sino en una instantánea extraída de cualquier retina visionaria. Ya no hay paraísos perdidos sino itinerarios existenciales sin brújulas que marquen el norte que apenas entienden la relación de causas y efectos que proponen los días.
   La composición homónima condensa la pulsión general del poemario. Los versos de “Siglo XXIII” reconstruyen un ambiente de soledad en compañía, hecho de ruidos e interferencias. El entorno se muestra caótico e inaprensible. Está ahí, obligando al sujeto verbal, a captar sus fisuras y sus huecos, como un escaparate que se muestra ante el pensamiento.
  Esa percepción de lo cercano nutre el sentido crítico de poemas como “Generacional”. La experiencia directa suscita un conocimiento de primera mano de la fragilidad de aspiraciones y utopías. El tópico desenlace de tantos sueños es la umbría de cualquier vertedero. En “Crónica del término medio” se abren los claroscuros existenciales de la incertidumbre, y en “La potencia del presente” habla un escepticismo que toma el pulso al desencanto, como si al desvelar su esencia quedase al descubierto su vacío.
  La poesía de Álvaro Guijarro busca la diferencia. Es subjetiva y filosófica en la percepción de conexiones entre realidad y lenguaje. Nunca se recluye en el habitual propósito comunicativo ni en el lirismo atardecido de la complacencia sentimental. Los poemas indagan itinerarios apenas insinuados por el criterio personal. En el panorama renovado de voces emergentes la potencia verbal del madrileño pide turno mientras disecciona y experimenta, camina sobre el filo del sentido y la sugerencia del ángulo muerto.  

miércoles, 16 de agosto de 2017

ÁRBOLES VIEJOS

árboles viejos
(Dinamarca, 2017)
Archivo personal
 
ÁRBOLES VIEJOS

- En el declive, coherencia; un deseo sostenido de ser el que somos.

- Procuro abandonar viejas ideas, antes de que se conviertan en tribunales implacables.

- Azarosa deriva de mis desamparos. Famélicos soldados de un ejército en fuga.

- Escondidos detrás del porvenir, los ideales se borran a sí mismos.

- La única voz que escucha es el silencio impuesto por su propia palabra.

- Náufrago, heterónimo del pesimista.

(De Motivos personales)



miércoles, 26 de julio de 2017

GEOGRAFÍAS DE HUMO

Caminos
fotografía de
Javier Cabañero
 
GEOGRAFÍAS DE HUMO
 

. La noche, el mar, la luna... Fantasías estéticas con boceto previo.

. Esa nada esclarecedora que se empeña en la busca de nuevos discípulos.

. Como Lázaro, se levantó el pasado y salió fuera.

. Perdidos en geografías de humo.

. En unos versos de Louise Glück: "No se puede visitar museos / con alguien que se niega / a abrir los ojos".

. Ignoraba todo. Era una rareza en formación perpetua.

  (De Motivos personales, Sevilla, 2016) 
 
 

martes, 18 de julio de 2017

MOTIVOS PERSONALES

Parque natural de Cabanes
(Castellón, 2017)


MOTIVOS PERSONALES


. Sé que lo que creo no es cierto. Pero es tarde para buscar otras creencias.

. Fondo y forma; los contenidos requieren el aliciente de la indumentaria.

. En la estimación crítica el entendimiento y la sensibilidad son obligatorios; los elogios, voluntarios.

. Extrañamente juntos, corazón y cerebro insisten en riñas de gatos.

. Voluntad libre y el vacío feliz de todas esas cosas que no reclaman sitio.

             (De Motivos personales , Sevilla, 2015)



 

viernes, 7 de julio de 2017

ITZIAR MÍNGUEZ ARNÁIZ. QWERTY.

Qwerty
Itziar Mínguez Arnáiz
La Isla de Siltolá (2º Edición, julio 2017)
Sevilla 
PULSAR LAS TECLAS

   Que la poesía alguna vez deje de ser un género minoritario y clandestino depende de muchos factores –sí, no descubro nada porque todos sabemos que el poema se siente cómodo en lo umbrío y en la incertidumbre-, uno de los cuales es que llegue a sus destinatarios sin formatos herméticos. Viene bien que se formule en voz clara, que sea ágil para buscar el cuerpo a cuerpo con el lector y que disperse en su formulación un diálogo vivo que deje entre las manos intimismo, sinceridad, emoción y un patrimonio de vivencias compartidas. Son cualidades que habitaron en el cauce lírico de Gloria Fuertes, de quien se cumple ahora el primer centenario,y habitan en los enunciados poéticos de Itziar Mínguez Arnáiz (Barakaldo, 1972). Licenciada en Derecho, guionista de televisión, narradora y autora de una extensa labor poética que tiene asiento en casi una docena de antologías y que ha merecido distinciones como el Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma o el I Premio de Poesía Nicanor Parra.
  ¿Y qué es Qwerty?  Recurro de inmediato, como  un alumno avispado que busca luz en el Rincón del Vago y anoto: “Es la distribución de teclado más común. Fue difundido y patentado por Christopher Sholes en 1868. Su nombre proviene de las primeras seis letras de la fila superior de sus teclas”. Y ya resuelto el enigma del título continúo un poco más: “El empleo de las nuevas tecnologías ha cambiado nuestra forma de escribir, pero también nuestra percepción de las palabras; el efecto qwerty es un fenómeno según el cual las palabras que emplean letras ubicadas en la parte superior del teclado tiene una valoración más positiva”.
   Solo queda adentrarse en la escritura de Itziar Mínguez Arnáiz y comprobar si las especulaciones científicas son flores de un día o si el poema, más allá de los efectos secundarios del naufragio digital, mantiene su propia razón de ser, como el tipo de letra es otra opción individual y el poema es lo que permanece oculto entre las palabras para que aparezca en la pantalla del ordenador, más allá de cualquier sentido literal, haciéndose fuerte, ocupando un lugar, como la representación exacta de una mínima verdad y de un puñado de belleza, como una figuración en la que hablan con libertad erratas y palabras para difundir sus pensamientos.
   Los poemas de Qwerty recuerdan aquella paradoja tantas veces oída al hablar de los medios de comunicación: el medio es el mensaje. Con íntima unidad desgranan el latido afanoso del teclado para ir redactando con la tinta viva del oficio el mundo digital que pone en pie la ilusión del poema. A veces con la magia de una imagen que llena el breve texto de sugerencias y otras con la ironía interpretable de la creación literaria que no postula dogmas sino incertidumbres en DIN A 4: “Que sea ésta/ mi única frontera: / las paredes de un folio en blanco / a punto de llenarse”.
   En su frágil formulación es capaz de abordar cuestiones perdurables en el tiempo que así adquieren el formato de una hoja perenne, como “la utilidad de la poesía”. Sobre la misma han formulado juicios una larga tradición de poetas, que han dejado respuestas memorables. Aquella de Cocteau: "la poesía es necesaria, aun cuando no sepamos para qué”; o la de Luis García Montero: “la poesía solo sirve para cortarle la cabeza a un rey o para seducir a una muchacha”. Itziar nos deja su propia conclusión: “Servir / no sirve para nada/  como casi todo lo bello./ Unos pocos privilegiados / viven de ella / la mayoría / vivimos para ella”.
  Itziar Mínguez Arnáiz opta por una poesía sin retóricas, inmersa en el coloquialismo de la normalidad; sus versos suenan a verbo laboral, dejan la impresión de que cada poema es un apunte biográfico, una respuesta al paso que se formula por ensayo y error. Desde esa tensión con lo tangible el poema propone una reflexión para uso público, un espejismo, un pulsar nuevo en el teclado que mantiene alineado en la fila de siempre esa extraña palabra, qwerty, letras que buscan moldes de poemas pequeños y habitables, que caben como un sueño entre las manos.