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martes, 20 de julio de 2021

PALABRAS DE ESPALDAS

Ana
Fotografía
de
Bas Mati

 ( Videoconferencia con María  Eugenia Bustos)

Oropesa del mar, Castellón, julio de 2021

 

Bajo la sombrilla... ¿es el mismo paisaje ante los ojos?

No, las vacaciones cambian las coordenadas situacionales. Nos alejan de esos temas urgentes que copan las pulsaciones de la actualidad. Los hechos llegan como un eco observado en soledad. Parece que las palabras hablan de espaldas.

¿El mar es un bolero?

Cualquiera que se acerque al mar en las primeras horas de la amanecida y recorra el suelo húmedo y arenoso, escucha de inmediato un chorro de voz repleto de emociones y el pentagrama azul de los boleros… Pero es una percepción maleable, capaz de interpretar también otras partituras al gusto del oyente.

¿Es posible la lectura aquí?

Los sentidos están sometidos a una intensa terapia visual; la lectura se disgrega, se ralentiza, se fragmenta y cuando retorna prefiere las formas breves: aforismos, microrrelatos y naturalmente los poemas. El verano exige otra forma de leer.

¿Qué títulos en su mochila de verano?

Traje un par de bolsos porque desconozco todavía cuando regresamos a la rutina, y entre ellos están algunos títulos de Seudología, la obra completa de Miguel Catalán sobre la mentira, editada en Verbum,  que es una esquirla contra la falsedad y contra la ausencia de valores de nuestro tiempo; también Cuaderno de historia de Manuel Rico, editada por Pre-Textos, un par de novelas de Emmanuel Carrére y algunas revistas literarias en papel como Ítaca, Turia y Paraíso… Además, mis hijas vienen a vernos el fin de semana y nos dejan en las manos los libros que dormían en el buzón de casa…    Aquí también hay que comprar nuevas estanterías.

¿Sigue conectado a la actualidad literaria?

Sí, no soy capaz de vivir la literatura a tiempo parcial; para mí la literatura es media vida, la otra media también. Por tanto, dedico algunas horas de la mañana a trabajar en proyectos acordados y con fecha de entrega, respondo el correo y de cuando en cuando escribo algunos aforismos y reseñas…

¿Qué nombres propios de la actualidad  resaltaría?

Los premios literarios convulsionan el tranquilo paisaje de lo establecido. En los inicios del verano, he obviado nombres propios, pero hay entregas relevantes que deben leerse con sosiego como Solo inclasificable de Efi Cubero y Un tigre se aleja de Rubén Martín Díaz.

¿Y de aforismos?

Este año he publicado dos entregas aforísticas, Migas de voz, una antología editada por la Universidad Nacional Autónoma de México, con prólogo de Carmen Canet, y Planos cortos, un particular homenaje al cine desde el decir breve, editado por Trea. Así que he optado por otros géneros como la poesía o el ensayo, aunque la realidad es siempre azarosa y extraña y no descarto retomar títulos cuya lectura me dejó un gratísimo sabor de boca. 

¿Sigue su trabajo crítico a pie de mar?

No tengo más remedio; debo entregar dos ediciones en octubre y aunque su formato final estará listo en septiembre, no descuido los afanes correctores ni las notas. Así que entre los pliegues de las olas, mi voluntad literaria  camina por los senderos habituales… Camina a solas y despacio.

    

  

 

sábado, 17 de julio de 2021

RUBÉN MARTÍN DÍAZ. UN TIGRE SE ALEJA

Un tigre se aleja
Rubén Martín Díaz
Editorial Renacimiento
Sevilla, 2021 

  

HABITAR LAS COSAS

 

   
   El paisaje poético de Rubén Martín Díaz (Albacete, 1980) muestra un reconocimiento crítico muy sólido. Su trayecto conforma una cartografía sin fisuras ni bruscos virajes que integra los libros Contemplación (2009), El Minuto interior (2010), El mirador de piedra (2012), Arquitectura o sueño (2015) y Fracturas (2016), balance al que se suma la compilación de cuentos Azul nocturno (2016).
   El paso lírico de su última entrega un tigre se aleja está precedido por una cita del poeta Juan Gil-Albert de sensibilidad crepuscular. Con su depurada sintaxis, el tiempo suma pasos que afectan, aleatorios, a la condición mudable del hablante. Los matices del recorrido interior afloran con fuerza en el primer apartado “Hombre asomado en el espejo”, formado por cinco composiciones, donde la introspección cimenta un diálogo abierto. Se contraponen la evidencia de lo externo y el despliegue de incertidumbres personales: ”En esta levedad que arrastra el cuerpo / por la noche menguante, suspendida / del orden aleatorio en que se muestran / latentes las estrellas, no imagino / qué pueda depararme el sol abierto / como rosa de luz en la mañana”. Desde ese fondo indagatorio, las cosas establecen un dilatado perímetro de sensaciones en el que se evidencia la luz del canto, un abrazo de gratitud y aceptación. En esa conjunción de motivos sensoriales, como un sueño desplegado en la noche, el yo  pernocta en la fría superficie del espejo, asomándose a su razón de ser; es un terco animal que sale a descubierta, sin saber qué extraño destino puede deparar la mañana selvática.
   El intimismo aflora con fuerza en el segundo apartado “La imperfección del tacto”, cuya perspectiva capta la realidad cotidiana del discurrir. Tras el difuminado paréntesis del sueño llega la luz para derramar en los sentidos las dispares vivencias de lo inmediato: una espina que rasga la piel y despliega máculas de sangre, la osamenta de un edificio en construcción, que presta al espectador sus límites visibles, o la reflexión sobre el secreto enigma del poema que toma cuerpo en la forma epistolar dirigida al amigo y poeta Andrés García Cerdán.  La escritura no tiene otro sentido que escuchar la pulsión profunda de la existencia, esa raíz que sostiene la fronda del tiempo. 
 También la sencillez emotiva de lo autobiográfico adquiere cauce en la sección “Un pedazo de vida irrepetible”. Las mínimas secuencia del devenir agitan el pensamiento para buscar rincones nuevos al significado o abrir un gozoso espacio de transcendencia. A ellas se suman el continuo fluir del pensamiento y los pasos hospitalarios de evocación y recuerdo: “Y a veces, cuando sueño muy profundo / y bajo al corazón de la memoria, / recuerdo todavía / las sombras que sin cuerpo deambulaban / por las altas ventanas de la imaginación”. Pero el avance de los poemas no es monográfico; se yuxtaponen ideas y sustratos, como percibimos en la composición “Eso que no se nombra”, que tiene como pórtico una poética de Roberto Juarroz sobre la esencia intangible del misterio poético. La inquietud del verso y su fondo de sombras también habita en “Tiempo de quimeras”, donde la escritura es empeño baldío por dibujar circunvoluciones de humo, una tentativa de búsqueda y conocimiento para habitar las cosas.
  Siempre es cuestión relevante el carácter subjetivo de la lírica y su relación con el mapa de recuerdos del hablante biográfico. El apartado “Los tiempos sin nombre” se aplica en el rescate de un paréntesis generacional, ahora percibido como un puñado de instantáneas y sueños enmohecidos, “magma volátil” de alguna causa hermosa que nunca encontró vuelo, o persiste ahora en los compases adormecidos de tema musicales y lugares fugaces, que emergen entre la claridad de la memoria.
   Cierra el poemario “Ese animal salvaje” cuyo enfoque expresivo retoma la identidad del sujeto como base argumental. Así en “Lo que eres” un yo desdoblado se interroga a sí mismo, más allá del estar transitorio de la vida al paso. Otros poemas del apartado abren la mano a enunciados narrativos dispares. Si “El juicio final” recrea la oscura lejanía de la última costa, didáctico y efectivo, para mostrar a los sentidos y al pensamiento la nada final, el poema conversacional “El tigre” desvela el misterio del título y traza afinidades entre la fuerza intuitiva de la  juventud y el animal salvaje dispuesto a capturar todos los sueños.
  Escrito entre 2015 y 2021, un tigre se aleja apuntala con fuerza la singularidad poética de Rubén Martín Díaz. En ella son indicios fuertes la imaginería brillante, la intensidad emocional y la perfecta construcción del verso. El poeta sabe que protagonizamos a diario una representación vital, un marco escénico empeñado en superar el desvalimiento de lo transitorio, la conciencia en vela que ve alejarse entre las sombras de un hábitat sin certezas la silueta fuerte de la juventud.

JOSÉ LUIS MORANTE


martes, 4 de octubre de 2016

RUBÉN MARTÍN DÍAZ. AZUL NOCTURNO

Azul nocturno
Rubén Martín Díaz
La Isla de Siltolá, Nouvelle
Sevilla, 2016

CONTRASTES
  
   Aunque el quehacer literario de Rubén Martín Díaz (Albacete, 1980) se fundamenta en la poesía, con reconocidas estaciones como El minuto interior, El mirador de piedra, Arquitectura o sueño y Fracturas, no se desvincula de la exploración de nuevas formas expresivas como el cuento breve.
   Tras dar a imprenta su poemario Fracturas amanece en La Isla de Siltolá su primera compilación de relatos, titulada Azul nocturno. El volumen contiene doce cuentos con una nota final que clarifica que los textos no son una mutación circunstancial de su escritura sino una consciente indagación complementaria a su percepción lírica.
   El inicio de esta muestra en prosa integra los argumentos en el territorio intimista de lo cotidiano. En primera persona, una identidad reconocible traza una crónica detallada de su deambular existencial. El ahora es visto bajo la claridad de una luz templada y asumir sus contingencias es abrir la puerta a los demás, alentar una espera que genera otros recorridos. El pensamiento esclarece los pasos vitales y, mientras aguarda en el callado refugio de la casa, va recuperando de los estantes del pasado algunos recuerdos personales que ahora parecen materia gastada en las manos del  acontecer. En el mismo relato otra voz –ella- deja su evocación en paralelo, como si construir los paneles del tiempo requiriese yuxtaponer enfoques, hacer del recuerdo un afán sostenido para buscar el espacio común del nosotros; ese lugar que permite el ajuste de cuentas con la decepción.
  En el devenir laborable siempre encuentra sitio lo banal, esas gotas de un grifo mal cerrado que percuten en el silencio; la vida va fijando sus contornos a partir de mínimos detalles que se van convirtiendo en argumentos. En esa búsqueda del tiempo perdido se despliegan otros relatos en los que cobra vida lo insignificante, todo aquello que tiende a pasar desapercibido.
  El buen libro de cuentos dispone secuencias autónomas que van gestando un azaroso discurrir ,empeñado en mantener en suspenso la atención del lector. De este modo, los sustratos argumentales propician la variedad. Un verano laboral en la costa catalana bajo la difusa sombra de Dalí da pie a un relato estival que recupera el insólito afán vanguardista del pintor frente a lo previsible. Otro relato recrea el entorno cultural de Antonio Machado en Segovia, ese mundo compartido con Guiomar en el humilde estar de la labor diaria, que hacía del poema palabra en el tiempo. Recordar a Machado desde otra memoria es dar voz a una luz humilde e inolvidable que remueve a su alrededor algunas sombras.  
  Otra presencia real convertida en personaje en estos cuentos en Enrique Vila Matas. El novelista comparte sitio en el cuento  “La joven del café de Flore” que es, sobre todo, una evocación gozosa de Paris, arquetipo de la ciudad literaria, y una apropiación de identidades desde la lectura, que mantiene una cercanía romántica e intimista con la imaginación.
  Los relatos de Rubén Martín Díaz tienen la piel porosa del buen observador, de quien busca conocer en profundidad lo que oculta la homologada quietud de lo cercano. En ellos encuentra sitio una tupida red de estímulos emotivos y esos espacios que comparten onirismo y realidad,.  Sus hilos argumentales tratan de vislumbrar las voces sosegadas que responden a los interrogantes que plantea la difuminada percepción del presente, un tiempo hecho con el trazo volátil de los sueños.  


viernes, 17 de junio de 2016

RUBÉN MARTÍN DÍAZ. FRACTURAS

Fracturas
Rubén Martín Díaz
Nausicaa, Colección La Rosa Profunda
XXX Premio de poesía Barcarola
Albacete, 2016


FRACTURAS

  En un tiempo creativo que no alcanza una década todavía, el edificio verbal de Rubén Martín Díaz (Albacete, 1980)  se ha convertido en voz singular, que figura en los principales recuentos de la lírica contemporánea. Su salida más reciente es Fracturas, editada en 2016, tras conseguir el Premio de Poesía Barcarola.
  Poderoso y objetivo, el sustantivo “Fracturas” conlleva una experiencia psíquica de ruptura y arrastre, como si lo previsible del acontecer, con su ritmo mantenido y pulsante, se viese superado de pronto por el desconcierto. Así se va gestando el horizonte vital casi, al mismo tiempo, imagen de quietud e intento de perdurar y exposición pautada del derrumbe. Desde el viaje callado de la luz, toma cuerpo la existencia diaria, mecida por la melancolía de ser nube de paso, presente en cada gesto del sujeto pensante: “Me arrellano en  mi silla / y dejo  que los párpados / tropiecen con el sueño, / mientras que el fuego oxida las cenizas / en mis ojos borrados”.
  La naturaleza, cercano libro abierto, abre los ojos como un bosque de símbolos; con destreza didáctica provoca un pausado despliegue del suceder cuyo sentido se aglutinan en conjunción armónica ideas y emociones, ante tantos estímulos siempre presentes en la alterada textura de lo real. Se escribe con verbo claro en el poema “Insecto”: “El vuelo de un insecto / desordenado y pertinaz, describe / la música invisible de la vida, / la frecuencia alterada que me induce a pensar / en todas esas cosas que ignoramos / pero que están presentes, / como una realidad que complementa / la pobre realidad de nuestros ojos “.
  En ese estar a descubierta en el entorno existe un intercambio dialogal entre el pensamiento reflexivo, que aglutina y pone orden en una percepción fragmentada, y la combinatoria de elementos contingentes entre los que se materializa una proyección del yo. La realidad exterior nunca es ajena y da aliento al yo poético; el sujeto sale de sí mismo para estar en los objetos como un acto de entrega.
No pasan inadvertidos algunos referentes literarios. En el sedimento cultural de Fracturas buscan sitio protagonistas de la tradición que hacen de los versos cauces continuos. Entre esos nombres propios está Milosz, o Michel Houlebecq, que propicia una reflexión sobre el rol del escritor y el sentido ético del quehacer literario, o una cuestión estética que encandiló en su día a Jaime Gil de Biedma sobre la identidad y su opción dual de ser poeta o poema, un asunto que también halló contundente configuración en Rubén Darío y en sus consideraciones del poema como artefacto verbal, sin enlaces con el ser biográfico. 
 La propuesta estética de Rubén Martín Díaz llega hasta el lector con ritmo clásico y una serenidad elegante en la que se expresa una mirada sobre la inestabilidad y sus fracturas, pero también una identificación especular con la otredad; en ella el sujeto poético se define y mantiene una estrecha relación. Poesía del sentir que es siempre una manera de romper límites y superar la extrañeza de la realidad exterior.



domingo, 13 de marzo de 2016

MANOS AMIGAS Y DEDICATORIAS



MANOS AMIGAS Y DEDICATORIAS

Para Andrés García Cerdán y Rubén Martín Díaz

Buenas tardes a todos. Agradezco a Librería Popular de Albacete  la invitación para presentar la antología Re-generación en este acto que es  un eslabón más en la vida cultural del municipio, ahora repleta de poesía para ahondar en las preguntas de siempre.

Es un placer compartir sitio en la mesa con Andrés García Cerdán, poeta, crítico y antólogo, y con Rubén Martín Díaz que siempre pone música al poema. Esta mesa estaría completa si otros compromisos no hubiesen requerido la presencia de Constantino Molina Monteagudo y Javier Temprado, dos autores integrados en la selección, dos poetas de la tierra. 

Mis gratitud también a Valparaíso Ediciones por sacar a flote el talento y la creatividad de la nueva generación de poesía en castellano y por convertir la edición en un trabajo donde se entromete la belleza en cada página.

Un abrazo también a todos ustedes por ser los epicentros de este diálogo con la memoria y la identidad de la lírica más reciente.

Cuando Andrés y Rubén organizaron este acto, se esforzaron en  alzar un espejismo. Acercar a esta mesa a los escritores del futuro. No es un empeño fácil porque no hay un paisaje único de la poesía actual. O mejor, cada antólogo tiene su propio mirador,

Después de treinta años cumplidos en el quehacer de escritor, percibo en esta tarea un largo aprendizaje que casi no recuerda con precisión los primeros pasos. Sospecho que en el comienzo siempre hay un libro. Y de esa pautada convivencia con los libros ha nacido Re-generación.

La antología es una forma de mirar la realidad  poética actual y de dejar memoria de sujetos, paisajes y versos. La muestra de autores nacidos entre 1980 y 1995 enseña a percibir y añade a los cinco sentidos tradicionales un sexto sentido: el sentido común, que actúa como catalizador de los demás y pone simetría y orden en los restantes. Los que están son, y habitan aquí por su calidad y por los méritos evidentes de sus poemarios.

El trabajo y la constancia hacen el resto y ayudan con su horario laboral a fomentar un archivo de asuntos fértil e imaginario. Así que les dejó con los poemas conocidos e inéditos de estas veinticuatro voces que ya forman parte de un canon provisional; que hacen de la poesía un largo río con voz emotiva.

Su poesía, y termino, nos ayuda a saber quiénes en el tímpano atento de los demás y quiénes son ante ese intruso que habita en sus espejos. Hay que seguir escribiendo para descubrir su identidad.

Muchas gracias.


(Palabras de presentación de la antología Re-generación,
Librería Popular, Albacete, 11 de marzo, 2016)