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jueves, 14 de mayo de 2026

DESPLEGAR ALAS

Mirlo común
Archivo general de internet

 

EN TORNO AL CUERPO
 
Ser poeta hasta el punto de dejar de serlo
 
CÉSAR VALLEJO
 
 
El deseo, esa moneda que se lanza al aire y permanece flotando.
 
La voz dubitativa del pudor suena a invierno; escarcha la piel.
 
Si te miro, la pupila es incisión, herida.
 
Persuasión pedagógica de la paciencia; solipsismo solo atento al temblor sigiloso de  los astros.
 
Siempre en la mano, la pequeña magia del final.
 
Hay cuerpos que consiguen poner la noche en claro.
 
Esa parte de ti dispuesta a compensar la inoperancia cromática del día laborable.
 
El vaivén tranquilo del mar del tiempo intenta desmentir que soy un náufrago.
 
Mientras duermes  el misterio de la insinuación, el no sé qué que queda balbuciendo.
 
(Celebración de la primavera)
 
 


viernes, 5 de abril de 2024

BUSCAR SITIO A UN LIBRO

Habitar el caos
Rivas Vaciamadrid, abril, 2024

 

BUSCAR SITIO A UN LIBRO

 

Nada se sabe, todo se imagina

 

FERNANDO PESSOA

 

   Este tiempo digital ha emplazado en sitio visible a la necesidad de valores que buscan un lugar propio. Hay que reivindicar cada vez más fuerte, sin quiebras ni estridencias, que hay una abrumadora crisis moral que afecta a todos los estamentos sociales. Se percibe a diario en la estridencia alborotada de los medios y en la disolución de los referentes políticos y sociales. Una sociedad sin valores es un organismo al que le han extirpado su arteria principal; la crónica de una muerte anunciada.

    Íntima cartografía del sujeto verbal y sus desplegadas conexiones con el entorno. Se acumulan los libros en estantes provisionales, cajas, maletas, mesas de trabajo y se agrieta la discusión perpetua: hay que seleccionar libros y desprenderse de los que desbordan las habitaciones. Pero ¿qué libros sobran? 

  Los etiquetados imprevistos en el muro, hechos casi siempre con la mejor voluntad, no pocas veces me crean un problema: si he pasado una sema haciendo una reseña y anuncio en el Facebook la nueva entrada del blog, no hay sitio para promocionar mis propios poemas, los éxitos literarios de desconocidos o los eventos digitales del día; así que borro la etiqueta y sé que borro también un poco de la amistad del otro. Pero la razón es meridiana y es bueno que el otro también perciba claridad y amanecida; el despertar en un libro leído por intensa dedicación.

  La caligrafía insomne de su mensaje me recordó: “no tengo aspiraciones trascendentes. Solo quiero ser feliz”.

  Cuando viajamos y veo algún puesto de libros o alguna librería de viejo suelo comprar un puñado de títulos que ya tengo. Ella me mira con sempiterno gesto de fastidio y me pregunta: "César Vallejo, Oscar Wilde, Raymond Carver... ¿Por qué compras libros que ya están en casa?". Nunca sé qué decir; yo también me lo pregunto con frecuencia. No sé, acaso porque ese gesto crea el espejismo de que la biblioteca personal no me abandona y se desplaza conmigo en cada viaje

 (Apuntes del diario)

 


viernes, 8 de diciembre de 2023

FERNANDO ALBÁN RODAS. CÉSAR VALLEJO: EL POETA, EL CRONISTA

César Vallejo: el poeta, el cronista
Fernando Albán Rodas
Ediciones de la Puce
Facultad de Comunicación, Lingüística y Literatura
Colección Ensayo Literario
Quito, Ecuador, 2023

 

MEMORIA DETENIDA


   El cuerpo verbal de César Vallejo (Santiago de Yuco, Perú, 1882 - París, 1938) se enfrenta al discurrir del tiempo con insólita entereza. Dueño de una identidad literaria de contornos proteicos, su trazado poético se asoma al presente, expandido e intacto, para mostrar la profunda dimensión del ser humano que gestó la obra. Fernando Albán Rodas, profesor investigador de la PUCE, poeta, ensayista, editor y director de las recordadas revistas Trashumante y Elipsis, busca nuevos matices en la memoria detenida y sondea las características del universo vallejiano con la entrega César Vallejo: el poeta, el cronista.
   El proemio alienta la sensación de cercanía, como si el personaje verbal, desdoblado entre el niño y el hombre, se desplazara en un entorno próximo y dejara contemplar un itinerario biográfico marcado por la soledad y la condición de extranjero. El gesto escritural del poeta requiere nueva epifanía en el cronista;  es testimonio de un tiempo histórico que vive como testigo, para abrir ventanas reflexivas a una naturaleza muy sensible. Quien contempla se implica de forma directa, y confía en la capacidad del lenguaje para ahuyentar sombras, romper negaciones y discordancias y alejar lugares comunes. En Vallejo, arte y contexto vital van de la mano, se entrelazan de manera incesante: “el lenguaje acusa el choque de las cosas, produciendo en él una fisura que disyunta el orden de la significación” (p.13).
   Fernando Albán Rodas comparte de inmediato con el lector su hipótesis de trabajo explicando el orden de composición del libro y los estratos de una escritura siempre abierta a lo real. Analiza la producción vallejiana confrontando las tesis del filósofo francés Jean-Paul Sartre en su libro ¿Qué es la literatura? y la pulsión creadora del peruano, siempre sumida en una vocación insular, en un permanente estar a la intemperie que refuerza lo oscuro. Añade el ensayista tres aproximaciones escritas en torno a los poemarios Trilce, segunda entrega, tras la carta de presentación Los Heraldos negros, publicada en 1918, y dos ensayos más sobre Poemas humanos, recopilación de su itinerario lírico, y España, aparta de mí este cáliz, su aporte más político, escrito en torno a la guerra civil española. Completan el dibujo total otros dos trabajos que indagan sobre el arte y algunas figuras del mundo contemporáneo. 
   A juicio del ensayista, César Vallejo “no concede a la subjetividad autoral una posición central en el juego de la escritura literaria y de este desistimiento brota un sentido de la política que no tiene como premisa la libre voluntad del sujeto”. Los objetos y seres hablan su propia lengua, recrean un tiempo interior y distinto al del ser pensante perdido en su imaginario. La realidad muestra sus nervaduras, mientras la poesía sale a su encuentro desde el cuerpo de un lenguaje que borra lo designativo para entroncar el gesto poético con la expresión representativa. Con excelente definición, Fernando Albán recuerda que “El poema es la cripta en la que yacen los restos del Sujeto, amortajados en su esencial dispersión” (p. 21).
  La experiencia poética de Vallejo concede al poema un inconformismo sabio, en el que tienen sitio actitudes básicas como la inocencia y la intuición. En él se pone de manifiesto una sinceridad intacta que hace del corazón el órgano de la poesía. Las palabras palpitan, tienen ritmo, respiran orgánicamente para que aflore la pulpa de una sensibilidad en constante expansión. En la cronología del ayer crecen invisibles las raíces, el afán intacto de llegar al presente porque “todo cuanto existe digno es de entrar en la obra de arte, porque todo goza de la inmanente realidad de la existencia” (p. 46).
   El yo meditativo rdesanda la estela biográfica para trasmutar los estratos existenciales. No hay sincronía entre el ser real y el protagonista lírico. La escritura busca una subjetividad universal, donde se cobija, “la irrupción intempestiva del otro”. Así sucede en Poemas humanos donde el cauce versal fluye entre la angustia y la esperanza, como escribiera Américo Ferrari, y el hablante lírico se adentra en la secreta desolación del vivir como un estar a la deriva. Por otro lado, la trágica circunstancia del conflicto cainita de la guerra civil española (1936-1939) despierta en Vallejo una fuerte empatía solidaria reflejando la heroicidad del pueblo que hace suya la causa republicana. El poeta “se hace testigo ciego del gesto de los caídos, cuyos nombres se ignora, es la renuncia al control sobre la lengua; ser extranjero en su propia lengua, solo así la palabra crea lo inexpresable”.
   El ensayo “Crónicas sobre el arte” fortalece al máximo la libertad creadora, más allá de la lógica, la coherencia o el estricto control de la razón. El sistema de valores ideológicos y las ideas cívicas son ajenas al arte; el poema no es didáctico, no trasmite ni enseña una doctrina moral. La escritura impone su trayectoria esquiva, más allá de las convenciones;  lucha contra el imperialismo estético, soslaya etiquetas impuestas para adentrarse en una germinación autónoma y constante, que hace de la búsqueda la razón del arte, como se percibe en la obra de Dostoievski y Proust.
   El recorrido se completa con el trabajo “Crónicas del mundo contemporáneo”, donde la retina de la prosa, durante la estancia en la Rusia comunista, yuxtapone “trozos palpitantes de la vida real”. Quien explora los páramos grises de lo diario se identifica con la orfandad de su nadería, con ese tejido gastado que recubre el anonimato de la existencia. La representación social gana en realismo y lleva a un sueño de igualdad sin jerarquía. Una visión utópica que niega la disonancia y trastoca la verosimilitud de lo que cuenta.
  Tras el epílogo, que recuerda aquella aspiración de “ser poeta hasta el punto de dejar de serlo”, Fernando Albán Rodas añade a su enfoque una selecta bibliografía y una pequeña compilación de poemas y textos en prosa para clausurar César Vallejo: el poeta, el cronista. Tras la lectura queda el reflejo de un itinerario canónico, contemporáneo de Vicente Huidobro, las vanguardias europeas y la generación del 27, que fraguó una registro estético singular e irrepetible, un legado único pleno de luz y subversión, "una manera de caminar por los trapecios”.

JOSÉ LUIS MORANTE




jueves, 26 de enero de 2023

CARÁMBANOS

Paisaje de invierno
Imagen
de internet

 

EN TORNO AL POEMA

 

Ser poeta hasta el punto de dejar de serlo
 
CÉSAR VALLEJO
 
 
El poema, esa moneda que se lanza al aire y permanece flotando en órbitas perennes.
 
La voz dubitativa del fracaso suena a invierno; escarcha la piel.
 
Si te miro, la pupila es incisión, herida.
 
Persuasión pedagógica de la paciencia; espero, solo atento al temblor sigiloso de  los astros.
 
Siempre en la mano, la pequeña magia del final.
 
Hay versos que consiguen poner la noche en claro.
 
Esa escritura dispuesta a compensar la inoperancia cromática del día laborable.
 
El vaivén tranquilo del tiempo intenta desmentir que soy un náufrago.
 
Mientras escribo,  el misterio de la insinuación, el no sé qué que queda balbuciendo.
 
                                                                                                 

(Celebración )
 
 

domingo, 9 de mayo de 2021

EN TORNO AL CUERPO

Sueño intacto
Imagen
de
internet

 

EN TORNO AL CUERPO
 
Ser poeta hasta el punto de dejar de serlo
 
CÉSAR VALLEJO
 
 
El deseo, esa moneda que se lanza al aire y permanece flotando.
 
La voz dubitativa del pudor suena a invierno; escarcha la piel.
 
Si te miro, la pupila es incisión, herida.
 
Persuasión pedagógica de la paciencia; solipsismo solo atento al temblor sigiloso de  los astros.
 
Siempre en la mano, la pequeña magia del final.
 
Hay cuerpos que consiguen poner la noche en claro.
 
Esa parte de ti dispuesta a compensar la inoperancia cromática del día laborable.
 
El vaivén tranquilo del mar del tiempo intenta desmentir que soy un náufrago.
 
Mientras duermes  el misterio de la insinuación, el no sé qué que queda balbuciendo.
 
(Celebración de la primavera)
 
 

sábado, 11 de julio de 2020

DORMIR BAJO TECHO

Casa abierta
fotografía
de
Adela Sánchez Santana


DORMIR BAJO TECHO

Perdonen la tristeza

CÉSAR VALLEJO

   Esa manía del presente de no sentar cabeza  nos impide dormir bajo techo. Su transcurso es un golpe de dados. En su ajada piel se escribe un enjambre de titulares, un incansable fluir de contingencias. Autista, el porvenir tiene miedo y espera. Ha leído a Kavafis, busca otra tierra y otro mar donde el amanecer no nazca herido.
(Apunte del diario)





martes, 30 de julio de 2019

DORMIR BAJO TECHADO

Habitación con vistas
Fotografía de
Internet



DORMIR BAJO TECHADO

Perdonen la tristeza

CÉSAR VALLEJO

   Esa bronca manía del presente de no sentar cabeza  nos impide dormir bajo techado. Su devenir es un golpe de dados. En la ajada piel  del ahora se escribe un enjambre de titulares. Son contingencias
que llenan de aspereza los días.
   Autista, el porvenir tiene miedo y espera. Ha leído a Kavafis; busca otra tierra y otro mar donde el amanecer no nazca herido.

(Apunte del diario)





sábado, 7 de julio de 2018

DORMIR BAJO TECHO

Parque natural de Cabanes
(Castellón)
 

DORMIR BAJO TECHO

Perdonen la tristeza
CÉSAR VALLEJO

   Esa manía del presente de no sentar cabeza, impide dormir bajo techo. Su transcurso es un golpe de dados. En su ajada piel se escribe un enjambre de titulares; contingencias apocalípticas e integradas que forman la superficie rugosa de lo real. Autista, el porvenir tiene miedo y espera. Ha leído a Kavafis, busca otra tierra y otro mar donde el amanecer no nazca herido.
(Apunte del diario)

 

 

martes, 12 de septiembre de 2017

DORMIR BAJO TECHADO

Bajo techo
(Navadijos, Ávila, 2017
Fotografía de
José Luis Morante


DORMIR BAJO TECHADO
Perdonen la tristeza
CÉSAR VALLEJO

Esa manía del presente de no sentar cabeza  nos impide dormir bajo techado. Su transcurso es un golpe de dados. En su ajada piel se escribe un enjambre de titulares: genocidio en Birmania, cambio climático, terremotos, secesionismo, héroes deportivos… contingencias apocalípticas e integradas. Autista, el porvenir tiene miedo y espera. Ha leído a Kavafis, busca otra tierra y otro mar donde el amanecer no nazca herido.

(Apunte del diario, 12 de septiembre, 2017)