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martes, 23 de septiembre de 2025

MIGUEL CATALÁN. EVOCACIÓN Y MEMORIA

Miguel Catalán
(Valencia, 1958-2019)
Escritor, filósofo y Profesor Universitario

  

EVOCACIÓN Y MEMORIA
 
El último peldaño
(Miscelánea)
Miguel Catalán
Edición de María Picazo y José Luis Morante
Editorial Verbum
Madrid, 2022
  
 
   Los pasos literarios de Miguel Catalán (Valencia, 1958-2019) no atardecen nunca; cruzan el tiempo una y otra vez para enlazar pretérito y ahora. Y buena parte de esta continuidad en el discurrir temporal se debe a la prolongada vigilia de María Picazo, esposa del escritor y perenne colaboradora en las contingencias del taller creativo. Gracias a su empeño y a su idea germinal coge vuelo El último peldaño, entrega de esqueleto flexible que es, sobre cualquier otra circunstancia, evocación y memoria, mediodía compartido; homenaje coral a la presencia referencial de Miguel Catalán, aunque la difusión de su obra y el lugar asignado en las primeras filas, estén todavía por llegar. Avalan su centro escritural cinco novelas, tres compilaciones de cuentos breves, el material filosófico de Seudología y los dos diccionarios, Diccionario Lacónico y Diccionario de falsas creencias, junto a la literatura hiperbreve, compilada en la editorial Trea en 2019, con el título Suma breve y el libro póstumo Suma y sigue (Libros al Albur, 2019).
  Me apresuro a exponer, por su interés, los contenidos compilados en esta obra singular El último peldaño (Miscelánea). La parte esencial del libro y su trayecto de amanecida compila los aforismos póstumos ya citados de  Suma y sigue (2019) que vieron la luz, por primera vez, al cuidado de José Luis Trullo. María Picazo ha rescatado entre el material inédito del escritor los aforismos inéditos de Pasos sueltos, un conjunto de textos escrito cuando la enfermedad prodigaba síntomas y sombras, condicionando el estar diario de quien hizo de la serenidad y la aceptación una actitud serena y estoica. El cáncer estaba ahí. Era el momento de exprimir cada instante con la sed vital de lo necesario: el amor de María, la atención plena para concluir los proyectos en marcha y las relaciones de intimidad y gratitud con el grupo de amigos que siempre admiró su talento literario y su altura ética.
  Si es conocido por todos el perfil polivalente del filósofo y su versatilidad para la práctica de estrategias expresivas como el ensayo, la novela, el relato, el aforismo y la crónica periodística, será una sorpresa general la inclusión de un puñado de poemas de amor en el apartado Poemas de la fascinación, donde  el amor, como semilla verbal y fe de vida, se impone en cada texto para definir, una vez más, el enlace irrompible con María Picazo “desde antes y después”. Solo la clara sintaxis del amor nos salva y esa es la señal más definitoria del pensar poético de Miguel Catalán. El escritor asume la condición de amante y compañero como una fuerza sustantiva y esencial en sus relaciones con la propia identidad.
  La respuesta a la invitación de María Picazo para participar en este territorio de afectos fue tan rápida  que hubo que acotar los textos enviados para evitar la dispersión y mantener la textura evocando a Miguel Catalán con diagnósticos independientes. Por ello, Ronda de abrazos incluye evocaciones intimistas (Alejandro Aguilar, Alberto Gimeno, José Payá Beltrán, Antonio Saurí, José Miguel Segura Roselló, Tirso Priscilo Vallecillos García), aproximaciones literarias (Francesc Arroyo, Hiram Barrios, Carmen Canet, José Félix Escudero, Pedro García Cueto, Luis Veres, Javier Paniagua, José Vicente Peiró, Justo Serna), semblanzas de la relación afectiva y memoria personal del trayecto común (Raquel Díaz Seijas, Gloria de Frutos, Francisco Javier Gallego Dueñas, Daría Rolland Pérez y Jean Claude Rolland, Luis García-Chico, José María Martínez Selva, Miquel Martínez,  Blanca Rodríguez López); aunque en casi todos los textos se hace patente el epitelio existencial del escritor y su calidez humana en el trato, como si fuese inevitable, junto a la admiración intelectual, el sello humanista y ético de un hombre comprometido con la hondura de pensamiento y con una ejemplar propuesta de vida.
   Miguel Catalán sigue entre nosotros. Sigue la fuerza de su obra magna, Seudología, un compendio de volúmenes con la mentira como núcleo argumental, que no tiene parangón en nuestro ámbito literario; y siguen sus aforismos como abrazo entre filosofía y cauce lírico. Sus textos concisos son constatación de un tiempo de certezas líquidas, que busca en lo fragmentario una indagación de sentido, un norte, unas coordenadas con criterio crítico.
   La recopilación El último peldaño, tan bellamente editada por Verbum, la editorial madrileña donde el escritor encontró la mayor hospitalidad para sus trabajos de creación e investigación filosófica, es el epílogo abierto de un itinerario lúcido y pleno. En sus páginas queda el vitalismo creador de Miguel Catalán, la fertilidad de su obra y la impresión de que su magisterio ha marcado un tiempo de paredes firmes que prolonga sus voz frente al olvido.

 JOSÉ LUIS MORANTE



sábado, 23 de marzo de 2024

MIGUEL CATALÁN. EL ÚLTIMO PELDAÑO

El último peldaño
(miscelánea)
Miguel Catalán
Edición de María Picazo y José Luis Morante
Editorial Verbum
Madrid, 2022

 

A MODO DE PRÓLOGO: ENTRE NOSOTROS

José Luis Morante

  
   Lúcido y pleno, Miguel Catalán (Valencia, 1958-2019) nos dejó cuando solo contaba sesenta y un años de edad. La enfermedad apenas le impidió caminar libremente entre sus folios en blanco. Estaba lleno de vitalismo y trabajó hasta la hora de ausencia. Tenía tanto por hacer que su fertilidad creadora no se apagó; mantuvo, como recuerda con emotivo temblor su compañera e incansable colaboradora María Picazo, la sensibilidad en vela.
   El espíritu humanista del escritor, profesor universitario, filósofo y ensayista pone de relieve una obra diversa que materializó distintas estrategias literarias. Son fragmentos del ser, teselas que conforman una labor caleidoscópica. Espléndido testimonio de ese taller plural es Seudología, una profunda investigación filosófica, compuesta por trece volúmenes, que hace de la mentira motivo de reflexión recurrente. Analiza la hondura de la falsedad en terrenos conceptuales como la ética, la sociología, la política, la convivencia interpersonal o la vida privada del sujeto. En su realización persistió durante veinticinco años de trabajo. El resultado es una argumentada propuesta filosófica, destinada a convertirse en un clásico temático. Ya lo es.
   No se puede interpretar el perfil intelectual del escritor sin asomarnos a la climatología variable de las ficciones. El historial narrativo del valenciano integra tres compilaciones de relatos y cinco novelas, la última de las cuales En estado de gracia fue publicada en 2021. En los itinerarios narrativos encontramos enlaces evidentes con las propuestas filosóficas, tanto en los esbozos de personajes como en los hilos argumentales. Están relacionados con preocupaciones existenciales, y con vidas al paso fortalecidas por el legado cultural y la búsqueda de sentido en el aleatorio trazado del discurrir. Otros espacios fuertes del molde literario son dos recopilaciones terminológicas, Diccionario de falsas creencias (2001) y el Diccionario Lacónico (2019). Ambos textos dejan catálogos de asombro; ratifican los equívocos del lenguaje y la tendencia a crear, más que certezas, espejismos verbales. El baúl de palabras de Diccionario Lacónico, impulsado por Ediciones Sequitur, suma de continuo; aglutina etimología, semántica, concisión poética, humorismo, greguerías y filosofía. Las definiciones recurren al orden alfabético tradicional para elaborar concentrados conceptuales, píldoras de pensamiento. De este modo, el significado de las palabras enfoca el contacto sensorial con el mundo y las cosas, con los ojos abiertos hacia dentro. En este sondeo, la percepción remueve el granero del idioma para que se muestren magmas en formación, sedimentaciones frente al lugar común. Cada definición postula una identidad conceptual trascendida, un esfuerzo capaz de mostrar relieve, que abre y convulsiona la imaginación. Nunca proclive al dogma,  Miguel Catalán sospecha que el brote germinal de Diccionario Lacónico está en el estudio de algún tratado de lingüística, pero es difícil no encontrar las fuentes primarias en Ambrose Bierce y en los autores epigramáticos del helenismo. No pasan desapercibidas tampoco en la condición didáctica de estos diccionarios las conexiones con el aula y la percepción de la docencia como una tarea de intercambio y aprendizaje, un diáfano diálogo con la inteligencia humanista y la humildad ética.
  En la casa de encuentros que constituye la obra de Miguel Catalán, el laconismo nunca está al margen. El corpus de la abundante práctica concisa se reunió en Suma breve. Pensamiento breve reunido (2001-2018) (Trea, 2018). La cosecha paremiológica abarca media docena de entregas escritas durante casi dos décadas. Integra los títulos El sol de medianoche (2001), La nada griega (2013), La ventana invertida (2014) y el aporte inédito que añaden tres conjuntos que anticiparon textos en revistas: Así es imposible, El altar del olvido y Paréntesis vacío. El conjunto define el ser ontológico del aforismo y su pautada senda como espacio de intersección entre literatura y filosofía. Así lo recuerda la apertura de José Montoya Sáez, quien también analiza el concepto de paradoja como implosión del lugar común. El habla lacónica interpreta ángulos inéditos, capta la significación de la experiencia en la condición de ser. Desde su inicio, la voz breve asume el desvelo incansable del observador. Sabe que el comportamiento del yo es reflejo de las actitudes aleatorias del otro; por tanto es necesario sondear su sentido para que el aprendizaje surta efectos interiores. Nada de lo humano resulta ajeno; de ahí que la ética sea relevante proceso reconstructivo, un ejercicio de tanteo y búsqueda en el que hay que asumir, como Marcel Proust, aquel buscador del tiempo perdido, que “cualquier idea clara tiene el mismo grado de confusión que las nuestras”.
  La cartografía meditativa añade aquí los aforismos póstumos acogidos en Suma y sigue (2019) y el material inédito rescatado por María Picazo, cuyo tallo argumental está marcado por la enfermedad. La conciencia otea un paisaje crepuscular, se enfrenta a las sombras de la última costa y siente próxima la gélida textura del anochecer. Más allá del contraste y del juego de palabras, los dardos verbales apuntan a una diana vertebradora que confirma la permanencia del ser frente a realidades mudables, propicias al desmontaje. La lógica interna del yo resiste la extrañeza, abre el paraguas frente a la intemperie y las contradicciones y defiende la razón como brújula para buscar el norte del sentido.
  En uno de sus aforismos inéditos, Miguel Catalán escribe: “Solo puedo hacer poesía de lo que amo desmesuradamente”. Aludía así a la intimidad del verso que identifica el fluir lírico con el cauce limpio de la emoción. Los poemas versos no aspiran a resolver acuosos enigmas del lenguaje; nacen a solas, del contacto físico y espiritual con una presencia insustituible; el texto se hace testimonio y estado fundacional de una convivencia compartida. Desde ese umbral abre sus versos por primera vez este puñado de composiciones. Muestran un registro conversacional, un diálogo entre el yo biográfico y los avatares del desdoblamiento amoroso. Amar nos hace otros; sobrelleva el discurrir bajo un cielo informe de nubes y claros que obliga a caminar bajo la introspección, siempre en asombro ante el misterio de la existencia.
   Cierra esta miscelánea una ronda de abrazos. La escritura de Miguel Catalán y su actitud cívica y ética ante el cuerpo social mantuvo un quehacer continuo de coherencia. Su actitud tuvo la claridad del manantial, esa hondura que aleja la sed y empuja a sumar sin cansancio pasos nuevos. Por eso han sido muchos los amigos que han colaborado en el aire encendido de esta evocación, convocados por María Picazo. En el tiempo lento del recuerdo, sus voces reunidas hablan de amistad, admiración y afecto. Y a ellas me sumo para hacer de las palabras una amanecida de complicidad y memoria. Miguel Catalán asiente desde lejos, con la misma sonrisa sosegada de siempre, mientras busca en silencio los ojos de María y deja en las palabras un último peldaño: “En la incertidumbre, se agradece el amor con caminos de largo recorrido”.
 
 
 
JOSÉ LUIS MORANTE
 

   

sábado, 23 de septiembre de 2023

MIGUEL CATALÁN. EL ÚLTIMO PELDAÑO

El último peldaño
(Miscelánea)
Miguel Catalán
Edición de María Picazo y José Luis Morante
Editorial Verbum
Madrid, 2022

  

EVOCACIÓN Y MEMORIA


   Los pasos literarios de Miguel Catalán (Valencia, 1958-2019) no atardecen nunca; cruzan el tiempo una y otra vez para enlazar pretérito y ahora. Y buena parte de esta continuidad en el discurrir temporal se debe a la prolongada vigilia de María Picazo, esposa del escritor y perenne colaboradora en las contingencias del taller creativo. 
   Gracias a su empeño y a su idea germinal coge vuelo El último peldaño, entrega de esqueleto flexible que es, sobre cualquier otra circunstancia, evocación y memoria, mediodía compartido; homenaje coral a la presencia referencial de Miguel Catalán, aunque la difusión de su obra y el lugar asignado en las primeras filas, estén todavía por llegar. Avalan su centro escritural cinco novelas, tres compilaciones de cuentos breves, el material filosófico de Seudología y los dos diccionarios, Diccionario Lacónico y Diccionario de falsas creencias, junto a la literatura hiperbreve compilada en la editorial Trea en 2019 con el título Suma breve y en el libro póstumo Suma y sigue (Libros al Albur, 2019)Me apresuro a exponer por su interés los contenidos compilados en esta obra singular. La parte esencial del libro y su trayecto de amanecida compila los aforismos póstumos ya citados de  Suma y sigue (2019), que vieron la luz por primera vez al cuidado de José Luis Trullo. María Picazo ha rescatado entre el material inédito del escritor los aforismos inéditos de Pasos sueltos, un conjunto de textos escrito cuando la enfermedad prodigaba síntomas y sombras, condicionando el estar diario de quien hizo de la serenidad y la aceptación una actitud. El cáncer estaba ahí y era el momento de exprimir cada instante con la sed vital de lo necesario: el amor de María, la atención plena para concluir los proyectos en marcha y las relaciones de intimidad y gratitud con el grupo de amigos que siempre admiró su talento literario y su altura ética.  Si es conocido por todos el perfil polivalente del filósofo y su versatilidad para la práctica de estrategias expresivas como el ensayo, la novela, el relato, el aforismo y la crónica periodística, será una sorpresa general la inclusión de un puñado de poemas de amor en el apartado Poemas de la fascinación, donde  el amor, como semilla verbal y fe de vida, se impone en cada texto para definir, una vez más, el enlace irrompible con María Picazo “desde antes y después”. Solo la clara sintaxis del amor nos salva y esa es la señal más definitoria del pensar poético de Miguel Catalán, quien asume la condición de amante y compañero como una fuerza sustantiva y esencial en sus relaciones con la propia identidad. La respuesta a la invitación de María Picazo para participar en este territorio de afectos fue tan rápida  que hubo que acotar los textos enviados para evitar la dispersión y mantener la textura evocando a Miguel Catalán con diagnósticos independientes. Por ello, Ronda de abrazos incluye evocaciones intimistas (Alejandro Aguilar, Alberto Gimeno, José Payá Beltrán, Antonio Saurí, José Miguel Segura Roselló, Tirso Priscilo Vallecillos García), aproximaciones literarias (Francesc Arroyo, Hiram Barrios, Carmen Canet, José Félix Escudero, Pedro García Cueto, Luis Veres, Javier Paniagua, José Vicente Peiró, Justo Serna), semblanzas de la relación afectiva y memoria personal del trayecto común (Raquel Díaz Seijas, Gloria de Frutos, Francisco Javier Gallego Dueñas, Daría Rolland Pérez y Jean Claude Rolland, Luis García-Chico, José María Martínez Selva, Miquel Martínez, Blanca Rodríguez López); aunque en casi todos los textos se hace patente el epitelio existencial del escritor y su calidez humana en el trato, como si fuese inevitable, junto a la admiración intelectual, el sello humanista y ético de una identidad comprometida con la hondura de pensamiento y con una ejemplar propuesta de vida. Miguel Catalán sigue entre nosotros. Sigue la fuerza de su obra magna, Seudología, un compendio de volúmenes con la mentira como núcleo argumental, que no tiene parangón en nuestro ámbito literario; y siguen sus aforismos como abrazo entre filosofía y cauce lírico y como constatación de un tiempo de certezas líquidas que busca en lo fragmentario una indagación de sentido, un norte, unas coordenadas con criterio crítico. La recopilación El último peldaño, tan bellamente editada por Verbum, la editorial madrileña donde el escritor encontró la mayor hospitalidad para sus trabajos de creación e investigación filosófica, es el epílogo abierto de un itinerario lúcido y pleno. En sus páginas queda el vitalismo creador de Miguel Catalán, la fertilidad de su obra y la impresión de que su magisterio ha marcado un tiempo de paredes firmes que prolonga sus voz frente al olvido.                              
 JOSÉ LUIS MORANTE


                                                                                                                      

domingo, 25 de septiembre de 2022

MIGUEL CATALÁN. EL ÚLTIMO PELDAÑO (MISCELÁNEA)

El último peldaño
(Miscelánea)
Miguel Catalán
Edición de María Picazo
y José Luis Morante
Editorial Verbum
Colección Narrativa
Madrid, 2022

 

EVOCACIÓN Y MEMORIA

 

   Los pasos literarios de Miguel Catalán (Valencia, 1958-2019) no atardecen nunca; cruzan el tiempo una y otra vez para enlazar pretérito y ahora. Y buena parte de esta continuidad en el discurrir temporal se debe a la prolongada vigilia de María Picazo, esposa del escritor y perenne colaboradora en las contingencias del taller creativo. Gracias a su empeño y a su idea germinal coge vuelo El último peldaño, entrega de esqueleto flexible que es, sobre cualquier otra circunstancia, evocación y memoria, mediodía compartido; homenaje coral a la presencia referencial de Miguel Catalán, aunque la difusión de su obra y el lugar asignado en las primeras filas, estén todavía por llegar. Avalan su centro escritural cinco novelas, tres compilaciones de cuentos breves, el material filosófico de Seudología y los dos diccionarios, Diccionario Lacónico y Diccionario de falsas creencias, junto a la literatura hiperbreve, compilada en Trea, en 2019, con el título Suma breve y en el libro póstumo Suma y sigue (Libros al Albur, 2019). Me apresuro a exponer, por su interés, los contenidos compilados en esta obra singular. La parte esencial del libro y su trayecto de amanecida reúne los aforismos póstumos ya citados de  Suma y sigue (2019), que vieron la luz por primera vez al cuidado de José Luis Trullo. María Picazo ha rescatado entre el material inédito del escritor los aforismos inéditos de Pasos sueltos, un conjunto de textos escrito cuando la enfermedad prodigaba síntomas y sombras, condicionando el estar diario de quien hizo de la serenidad y la aceptación una actitud. El cáncer estaba ahí y era el momento de exprimir cada instante con la sed vital de lo necesario: el amor de María, la atención plena para concluir los proyectos en marcha y las relaciones de intimidad y gratitud con el grupo de amigos que siempre admiró su talento literario y su altura ética. Si es conocido por todos el perfil polivalente del filósofo y su versatilidad para la práctica de estrategias expresivas como el ensayo, la novela, el relato, el aforismo y la crónica periodística, será una sorpresa general la inclusión de un puñado de poemas de amor en el apartado Poemas de la fascinación, donde  el sentir, como semilla verbal y fe de vida, se impone en cada texto para definir, una vez más, el enlace irrompible con María Picazo “desde antes y después”. Solo la clara sintaxis del amor nos salva y esa es la señal más definitoria del pensar poético de Miguel Catalán, quien asume la condición de amante y compañero como una fuerza sustantiva y esencial en sus relaciones con la propia identidad. La respuesta a la invitación de María Picazo para participar en este territorio de afectos fue tan rápida  que hubo que acotar los textos enviados para evitar la dispersión y mantener la textura evocando a Miguel Catalán con diagnósticos independientes. Por ello, Ronda de abrazos incluye textos intimistas (Alejandro Aguilar, Alberto Gimeno, José Payá Beltrán, Antonio Saurí, José Miguel Segura Roselló, Tirso Priscilo Vallecillos García), aproximaciones literarias (Francesc Arroyo, Hiram Barrios, Carmen Canet, José Félix Escudero, Pedro García Cueto, Luis Veres, Javier Paniagua, José Vicente Peiró, Justo Serna), semblanzas de la relación afectiva y memoria personal del trayecto común (Raquel Díaz Seijas, Gloria de Frutos, Francisco Javier Gallego Dueñas, Daría Rolland Pérez y Jean Claude Rolland, Luis García-Chico, José María Martínez Selva, Miquel Martínez, Blanca Rodríguez López); aunque en casi todos los textos se hace patente el epitelio existencial del escritor y su calidez humana en el trato, como si fuese inevitable, junto a la admiración intelectual, el sello humanista y ético de una identidad comprometida con la hondura de pensamiento y con una ejemplar propuesta de vida. Miguel Catalán sigue entre nosotros. Sigue la fuerza de su obra magna, Seudología, un compendio de volúmenes con la mentira como núcleo argumental, que no tiene parangón en nuestro ámbito literario; y siguen sus aforismos como abrazo entre filosofía y cauce lírico y como constatación de un tiempo de certezas líquidas que busca en lo fragmentario una indagación de sentido, un norte, unas coordenadas con criterio crítico. La recopilación El último peldaño, tan bellamente editada por Verbum, la editorial madrileña donde el escritor encontró la mayor hospitalidad para sus trabajos de creación e investigación filosófica, es el epílogo abierto de un itinerario lúcido y pleno. En sus páginas queda el vitalismo creador de Miguel Catalán, la fertilidad de su obra y la impresión de que su magisterio ha marcado un tiempo de paredes firmes que prolonga sus voz frente al olvido.

 JOSÉ LUIS MORANTE

 

sábado, 3 de abril de 2021

MIGUEL CATALÁN. EN ESTADO DE GRACIA

En estado de gracia
Miguel Catalán
Editorial Verbum
Colección Narrativa
La Poveda, Arganda del Rey, Madrid, 2021

 

ITINERARIOS DE TINTA

 

   La dimensión literaria de Miguel Catalán (Valencia,1958-2019), Doctor en Filosofía, docente universitario, ensayista, colaborador de prensa y autor de una abundante cosecha lacónica compilada en el volumen Suma breve, dejó inéditos quehaceres del taller que María Picazo, pareja sentimental, colaboradora necesaria y eficaz expresión de continuidad, conduce con tesón a los campos abiertos de la lectura. Así sucede con la novela En estado de gracia, integrada en el catálogo de Narrativa de Editorial Verbum, el molde que da forma, sin fracturas, a varias entregas de Miguel Catalán.
   Como si la consecución de la felicidad fuera meta final y sedentario viaje existencial que deposita en la inactividad de la ataraxia, el novelista deja como pórtico de En estado de gracia una cita especulativa del aforista esloveno Zarko Petan: “¿Sobre qué podría escribir un escritor feliz?”
    La mano autorial opta por el verbo directo de la primera persona para ofrecer la historia de una vocación literaria, la del joven Teo Barbosa, cuyo detonante apresurado es la febril lectura de El jugador, de F. Dostoyevski. Tan vehemente tarea necesita el refrendo del experto, en este caso Don Armando Copero, orondo profesor de Literatura, quien tiene un nítido aire de familia con la humanidad desparramada de Lezama Lima. Esa pulsión de búsqueda de horizontes literarios de Mateo Barbosa, prolífico retrato de cualidades personales, tiene un aplicado testigo, Ramón Borrego Chamorro, convertido en voz narrativa y enfermo también del virus creativo. El desengañado profesor no tarda en poner a la sombra la infección literaria de Barbosa porque defiende que el fermento de la página escrita es la experiencia vital con su cúmulo de erosiones, derrumbes y pérdidas, un patrimonio desconocido para quien dispone de una prolija cosecha de dones innatos y de un paraíso familiar que protege su estar diario. Don Armando profetiza que solo desde los sillares del fracaso nace la letra fuerte, la que perdura como el sol de medianoche; y son muchos los referentes culturales citados, que iluminan con luz firme la teoría.
   Miguel Catalán opta por pluralizar el enfoque narrativo y cede pronto la palabra a Teo Barbosa; este viaje interior al pensar de Teo permite aprehender su perspectiva vital, esa ausencia de zonas de sombra que ha propiciado una vida fácil, aparentemente insulsa, como si su cadencia no experimentara distorsiones. Por tanto, si la escritura es compensación, solo es posible la obra de arte en biografías castigadas por la intemperie. Y no es el caso de Barbosa, dado a la elitista comodidad, con puerta abierta a la satisfacción del deseo y con el apoyo de Ramón Borrego que, de nuevo toma la palabra, para seguir buscando menesterosos y desabridos como Cervantes, Quevedo, Góngora, rescatados de la historia por la erudición memoriosa del profesor Ropero.
   El humor florece fuerte cuando ambos jóvenes intentan modificar la genética de sus destinos. Barbosa, rico y malcriado, aspira a la desgracias y Borrego, gañán superviviente de la barbarie paterna y pueblerina, está obsesionado por formar parte de un estamento social más solvente, capaz de enmendar una realidad desapacible. Y en esta paradoja, Miguel Catalán nos deja instantáneas vitales de carácter, que provocan de inmediato un cálido disfrute lector.
   En la contundente bonanza de Teo no hay ángulos oscuros. La felicidad abre las manos con activa complacencia y sin intemperies de límites difusos y de cimentación movediza. El aprendiz de autor personifica una sonada paradoja existencial: es feliz y eso le frustra porque supone, como escribiera Antón Chéjov, en cita rescatada por Miguel Catalán que “el descontento consigo mismo constituye un elemento básico del verdadero talento”. Si la semilla de la creación son los surcos abiertos por el fracaso, las estrategias de Teo y Ramón acabarán alzando dos trincheras opuestas. Eso da pie a protagonizar escenas hilarantes, contradictorias, que son enunciados representativos de sus aspiraciones juveniles.
   La veta narrativa de Miguel Catalán ha sido considerada como un vector secundario, frente al magno trayecto de Seudología o la ajustada partitura de los aforismos de Suma breve. La ficción En estado de gracia descubre en su estructura lineal la autonomía de un excelente narrador. Catalán es un aplicado moldeador de caracteres. Con atenta inspiración, completa un hilo argumental de gran riqueza, salpicado de carga erudita y dispuesto al contraste vital entre dos personajes unidos por la amistad y el afán de la escritura. La novela En estado de gracia ilumina la travesía ficcional de un escritor múltiple. En ella aflora la voluntad dispuesta de quien sabe que escribir no es una vocación sino una reflexión objetiva sobre el compromiso literario y su estética, esa perseverancia para llegar a tierra firme cuando no hay suelo.

JOSÉ LUIS MORANTE

lunes, 7 de septiembre de 2020

MIGUEL CATALÁN. LA MENTIRA BENÉFICA (Seudología XIII)

La mentira benéfica
Seudología XIII
Miguel Catalán
Ediciones Verbum / Minor
Arganda del Rey, Madrid, 2020


ÉTICA DE LA FALSÍA


   Trayecto completo. Miguel Catalán (Valencia, 1958-2019) cultivador vehemente del aforismo, doctor en Filosofía, profesor universitario y ensayista concluye con La mentira benéfica la indagación monográfica Seudología, un quehacer activo sobre la ética de la falsía, que abarca trece volúmenes. El paisaje completo, desde El prestigio de la lejanía hasta La mentira benéfica, explora, con perseverante solvencia, la ontología de la falsedad y sus diferentes matices. Las arenas movedizas de las relaciones sociales tienen un notable potencial subversivo, regulan la vinculación del sujeto con su propia coherencia moral, siempre en constante fluctuación por la densa gravedad de las circunstancias.
  La mentira y su experimentado devenir postulan la complejidad del trazado de causas y efectos. Requieren una interpretación de la sensibilidad del yo y la realidad externa. La conciencia indagatoria se asoma a los estantes de la verdad para encontrar cierta claridad metafísica y captar la significación de la experiencia existencial Pero la conducta se llena de recodos, presenta rasgos específicos que excluyen el universalismo, aunque sean contradictorios o definan estados de ánimo dispares, como si en su amanecida la escritura plegara pasos a la condición de ser.
   Miguel Catalán recurre al nihilismo existencial del novelista uruguayo Juan Carlos Onetti para buscar la paradójica cita de entrada: “Se dice que hay varias maneras de mentir, pero la más repugnante de todas es decir la verdad, ocultando el alma de los hechos”. El filósofo también añade una introducción afectiva a esta última entrega que constituye una reflexión, teñida de nostalgia,  sobre el largo viaje creador y sobre los apoyos que han dado fuerza renovada al ser dubitativo. Sabe que el amor es la esencia y por eso no duda en cerrar su prólogo con estas palabras: “Para la realización  del tratado en su conjunto solo puedo expresar mi gratitud al amor constante durante 40 años de María Picazo, mi esposa. Solo su devoción personal y su eficacia diaria para despejarme el camino han permitido que visitara todos los lugares de interés de este largo viaje por el reino de la imaginación”.
   El oxímoron del título requiere un sondeo conceptual. Frente al rigorismo que condena siempre la mentira, Miiguel Catalán se muestra permisivo con la mentira benéfica por su carácter altruista que busca de forma natural la creación de efectos interiores satisfactorios. Hay que evitar el dogmatismo sumario y entender el tacto sosegado del engaño altruista, que pretende la protección del sujeto engañado; la mejora de su geografía afectiva. El ensayista estudia la práctica de la mentira benefactora en varios ámbitos, desde la vida doméstica de la pareja y el entorno familiar y afectivo más cercano, hasta los callejones saturados de la vida social. En cada uno de los tramos, la reflexión filosófica condensa ejemplos del periplo cultural y secuencias anecdóticas de la autobiografía. Surge así un entrelazado indagatorio que sirve para decodificar el sentido de nuestros actos. Cada sujeto camina por una circunvalación ética que añade al tramo avances y pausas, retrocesos y atajos
   De especial interés metaliterario es el apartado “El espíritu sanador de las artes y las letras”, donde Miguel Catalán consigna la capacidad de transfiguración del acto creativo, esforzado en crear una realidad menos deprimente, y más cercana al ideal. El creador abre la puerta a una función tonificante
 y benigna, capaz de crear espejismos benefactores. El arte postula una ilusión de permanencia en el tiempo negando las grietas prematuras de lo transitorio; otorga a la existencia estímulos de conocimiento y verdad. Del mismo modo, las letras en sus diferentes estrategias formales, desde los mitos y cuentos infantiles, hasta las sendas de la poesía, el teatro y la ficción narrativa dejan entre los ojos del lector el jardín imposible de la utopía, proporcionan emociones y sentimientos, acercan aquellas sensaciones que dejan una luz de amanecida en la rutina gris de lo diario.
  Los materiales compilados en La mentira benéfica cierran un ciclo creador irrepetible: Finis operis. El tallo argumental se hace fronda y fruto para mostrar al completo el saber del bosque, los claros de madurez y sosiego. Más allá del contraste abierto por las bifurcaciones de estas trece entregas, Seudología apunta una unidad vertebradora; confirma la permanencia en el presente de la cuestión central: la mentira manifiesta en el existir las sombras de una realidad mudable, propicia al desconcierto y la angustia.
   Este último paso del quehacer filosófico de Miguel Catalán deja también el emotivo refrendo de su memoria: “la obra bien hecha permite al menos la supervivencia del espíritu”.




martes, 26 de mayo de 2020

MIGUEL CATALÁN. LA MENTIRA NOCIVA

La mentira nociva
Seudología XI
Miguel Catalán
Editorial Verbum
Arganda del Rey, Madrid, 2020


FALSEDAD MORAL


   Resulta significativo que la desaparición física del escritor no anule el caminar paciente de la obra en marcha. Ese persistir solo es posible si la editorial es rigurosa en el cumplimiento de los compromisos adquiridos, y si el legado creador se fortalece con la complicidad del responsable implicado. Así que es obligatorio comenzar mi lectura de La mentira nociva, décimo primera entrega del tratado Seudología sobre las prácticas engañosas, felicitando al equipo impulsor de Verbum por dar salida editorial sin fracturas a esta inmersión teórica de la mentira, y a María Picazo, compañera sentimental de Miguel Catalán (Valencia, 1958-2019), cuyo vitalismo en el rescate, reajuste y corrección del material inédito responde a la voluntad sin cansancio de continuar fielmente el plan trazado por el escritor, tanto en su faceta filosófica como en el apartado creador del pensamiento lacónico.
  Miguel Catalán siempre entendió la escritura como una exploración ramificada de las posibilidades del lenguaje y de su emancipación en géneros; por eso diversificó su obra en estrategias expresivas complementarias como la novela, el aforismo, el análisis de la actualidad desde la columna de prensa, y el ensayo. De la vastedad de su empeño da cuenta el tratado Seudología que compone un itinerario meditativo de diez volúmenes, nucleado en torno a la falsía, con perspectivas abiertas al poder, la iglesia, la política, la creación o la ética…  
   El libro póstumo La mentira nociva trata sobre los engaños perniciosos que afectan a la moral. La estructura de los tratados de este corpus comparte un planteamiento muy bien definido. El escritor expone el concepto reflexivo desde la semántica e investiga su vigencia en la historia del pensamiento. Miguel Catalán parte de ejemplos concretos y de extractos teóricos aportados por una amplia bibliografía. De esta manera, se plantea la mentira moral en secuencias como el engaño, crimen y delito,  y como perversión moral generadora de hipocresía, imposturas, fraudes o timos. La ocultación del daño exige la construcción de la apariencia y el sostén de incansables pretextos. No reconocer la mentira es evitar disculpas y emprender una huida hacia adelante que pretende borrar las huellas de la infamia, como ha sido práctica en todos los regímenes totalitarios. Pero la escala de lo falso también afecta a los delitos económicos. Es frecuente la ocultación para no hacer frente a las responsabilidades penales o para generar actitudes hipócritas de fingimiento permanente, que tienen como objetivo salvar la imagen social.
   Miguel Catalán realiza una incansable investigación para conocer los resortes secretos de la infamia moral que impulsan estrategias como la calumnia. Ya no se trata solo de ocultar sus mentiras sino de enfangar la reputación del prójimo con la intención de infringir un daño moral lesivo a través del lenguaje. Por tanto, la mentira afecta también a la naturaleza misma de la lengua y a su capacidad para moldear conceptos. Un ejemplo claro de este planteamiento es el eufemismo, como palabra que modifica la percepción de la realidad. A través del uso eufemístico el lenguaje se convierte en una máquina de propaganda del poder político, económico o eclesiástico y en elemento clave de ocultación de la verdadera realidad tras una jerga cifrada. El uso del eufemismo genera una revisión valorativa de las relaciones sociales y de la propia vida afectiva del ser individual.
   El índice del trabajo incorpora derivaciones de la mentira nociva como la falsificación, el fraude y el timo, considerados en un sentido amplio, que se centra tanto en la actitud concreta del sujeto como en entidades colectivas o estatales. Por sintetizar las propuestas, recordamos que la falsificación afecta a elementos, objetivos e incluso a la identidad, un riesgo cada vez más evidente en los espacios digitales, donde es tan fácil asumir el papel del impostor. Así mismo, el fraude se diversifica en ámbitos tan dispares como la economía, la salud, la política o el clima. De todo ello hay notables secuencias que Miguel Catalán deja al alcance del lector con el enfoque objetivo de que sea este quien adopte su propia certeza preventiva.
   Lejos de la orientación dogmática y moralista, el volumen La mentira nociva recorre el tortuoso discurrir de la falsedad moral en el orden cotidiano y analiza las erosiones que causa en el epitelio social. Miguel Catalán descubre los dados falsos, esas cartas marcadas que inventan escenarios para conspirar contra la ética humanista. El filósofo recuerda con voz firme y argumentos de peso que para que la ética alce vuelo se requiere un esfuerzo común de voluntad y conciencia, de perenne dignidad. Aquí no se puede ser neutral.


JOSÉ LUIS MORANTE