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viernes, 15 de mayo de 2020

EN ESTADO DE ALARMA (ENTREVISTA)

Hablar a solas
Fotografía
de
Sergio Guadalajara 

Archivo personal

EN ESTADO DE ALARMA

 (Entrevista a José Luis Morante)

Tasio Luna

¿El estado de alarma es una cárcel?

  En absoluto, es una medida social necesaria para evitar la propagación de la epidemia y para dar tiempo a que se remanse el número de contagiados. Por tanto es un deber cívico que redunda en beneficio de todos. Sería grave percibir esta situación sanitaria como una agresión a la libertad personal; quien piense así lo primero que debe hacer tras el confinamiento es visitar al psiquiatra porque sus facultades mentales acumulan espejismos…

¿Es posible hacer vida normal sin los otros?

   Los escritores están acostumbrados a la soledad. Necesitan muchas horas de encierro en la lectura y en la creación; el tiempo se disgrega, se ralentiza, se fragmenta y cuando busca a los demás están ahí a través de los medios digitales o en la presencia cercana de la comunicación telefónica. Apenas he percibido que estos dos meses en casa hayan sido diferentes de otros, salvo por el tsunami de noticias y por la triste realidad de las cifras que deja la pandemia a diario.

¿Qué proyectos en su mesa de trabajo?

 Tenía entre las manos varios libros cerrados porque en 2020 se cumplen treinta años de escritura; así que estaba programada una antología de trayecto para presentarla en Madrid en la Feria del Libro. El libro sigue en pie y estará disponible muy pronto gracias al incansable trabajo de La Garúa Editorial, la colección que dirige Joan de la Vega.

¿Sigue conectado a la actualidad literaria?

  Sí, no soy capaz de vivir la literatura a tiempo parcial; para mí la literatura es media vida, la otra media también. Por tanto, dedico algunas horas de la mañana a trabajar en proyectos acordados y con fecha de entrega, respondo el correo y de cuando en cuando escribo algunos aforismos y reseñas…

¿Qué géneros resaltaría en su trabajo lector?

  El trabajo crítico requiere una bibliografía especializada que aglutina ensayos y volúmenes de creación, pero siempre leo mucha poesía y practico la relectura de aquellos escritores que forman parte de mi identidad, entre los que se abren mis propios libros, como la generación del 50. 

¿Qué papel juega internet en este encierro?

  No tengo más remedio que dar las gracias al extraordinario funcionamiento de internet, esencial en la búsqueda de información específica, y en la sustitución de los eventos presenciales, se han grabado muchos vídeos para dar presencia a las novedades literarias y para recordar a los lectores que la literatura sigue también en estas condiciones. Y gracias a internet tengo noticias de mis amigos poetas desperdigados por todas las partes del planeta: qué hermoso percibir mensajes desde USA, Líbano, Italia, Francia, Venezuela o Béjar... Lo digital es magia.

¿Y Puentes de papel, su blog casi diario?

  Los latidos del blog dan fe de vida de mi voluntad literaria. En él camino por los senderos habituales: las reseñas de libros nuevos, los poemas, los destellos del decir breve y a veces las incisiones biográficas del diario… Es una manera de seguir en este caminar a solas. De poner incertidumbre en cada amanecida.

Confieso que me sorprende un poco su optimismo en este tiempo tan extraño

  Mi vida diaria niega a Marcel Proust, mis pasos no están en la búsqueda del tiempo perdido sino en la tarea diaria de la celebración y del asombro; no, el mundo no está bien hecho, pero mejorarlo es una tarea de todos; y la mía se hace desde la escritura y la lectura, desde un estar donde la esperanza es siempre norte, a pesar de cansancios, deslealtades y decepciones; así que en el regreso seguirán mis canas y mis ojos miopes, pero seguirá también el optimismo del abrazo, la fe firme en la buena gente, la que hace del mañana una estación habitable.

TASIO LUNA

Rivas Vaciamadrid, mayo de 2020    



sábado, 11 de julio de 2015

EN LA BIBLIOTECA

Biblioteca F. García Lorca
Rivas-Vaciamadrid
Fotografía de Sergio Guadalajara

EN LA BIBLIOTECA
(Aforismos de oficio)


Mañana del sábado en la biblioteca. Libros de consulta  para preparar una entrevista. Después lo de siempre, he quitado una coma y he puesto un punto y coma.

Un libro puede ser un modesto retrato de la estupidez. Un aforismo también.

En un texto se corrigen comas, acentos y faltas de ortografía. En la vida se corrige todo, pero  se tarda mucho en rehacer equivocaciones y errores.

La belleza bebe en charcos de adjetivos.

Una propuesta de diálogo en clave fantasmal. Ella no existe; yo tampoco.



lunes, 15 de octubre de 2012

RIVAS, UNA MIRADA ESCRITA.

     
Rivas, una mirada escrita
VV. AA.
Ediciones ER,  Rivas, 2012

   Siempre que arranca un proyecto editorial no cabe sino agradecimiento a los impulsores de la iniciativa por su valentía ante la compleja situación económica, al no hacer de la rentabilidad del mercado el único itinerario a seguir. Los responsables de esta senda por el barrio de las letras son Elena Muñoz, empresaria y gestora cultural, bien conocida por su implicación coordinadora en ciclos como las Jornadas de Historia de Madrid, la revista digital de autores locales, o el Café Literario de Covibar, y José Guadalajara, novelista, promotor y cabeza visible de la asociación de escritores ripenses.  Les  corresponde a los dos el mérito de  organizar y ofrecer cobertura a esta mirada múltiple que da el primer paso del catálogo ER.
   Se trata de un volumen de llamativa cubierta; un ojo captura un reflejo especular. En él el aparatoso monolito de la entrada parece un detalle estético. El libro aglutina catorce cuentos breves de voces vinculadas con Rivas-Vaciamadrid, una población periférica del sureste de la Comunidad de Madrid. La edición cuenta con un poético liminar de José Guadalajara y con ilustraciones de Sergio Guadalajara, realizadas para acompañar la nota biográfica.
   Todos los cuentos comparten el escenario narrativo: el callejero urbano,  los rincones que sugieren un lugar habitable, una ciudad abierta a lo posible y a lo imaginario. De este modo se fusiona la realidad de un entorno reconocido por los naturales del lugar y la ficción argumental del escritor.
   El trabajo aporta frutos diferenciados y sensibilidades dispares, pero permite tomar el pulso a la nómina de autores presente en  un espacio geográfico que, desde que iniciara su cambio demográfico, en el arranque de los años ochenta, ha hecho de la cultura uno de sus valores más arraigados.
   Al ser un núcleo poblacional moderno, los sitios escogidos no destacan por su singularidad arquitectónica sino por ser enclaves de referencia que toman el pulso a la vida urbana de una ciudad dormitorio. Queda la historia,  el municipio original es bastante antiguo y ya se hallan referencias a Rivas en las relaciones topográficas de Felipe II. El paso del tiempo y la guerra civil, con el cerco a Madrid y la batalla del Jarama, borraron rastros.
   De plena actualidad  es el paisaje con figuras que se relata en páginas que dejan sitio al auditorio Miguel Ríos, al Parque del Sureste, la oficina de correos, el Cerro del Telégrafo, la biblioteca del centro Cultural Federico García Lorca, El Cristo de Rivas, el Parque Lineal, el monolito de entrada,  la estación de metro, o la superficie consumista de los centros comerciales... Son lugares conocidos en los que se transita a diario de manera mecánica, donde aparentemente no cabe el sobresalto y sin embargo esconden tras la esquina la sorpresa que revitaliza los sentidos de sus transeúntes habituales.
   En estas ambientaciones se desarrollan breves relatos que ensayan distintos enfoques: el tradicional relato de tesoro convive con una narración sentimental, o con un relato jalonado por la ironía, o con historias que hablan de soledad y desdoblamiento.
   Cada ciudad requiere para conocer su callejero la complejidad de una caligrafía, que acumule detalles de su latido diario. Catorce retinas guardan esta imagen de Rivas y el círculo cerrado de su realidad y su apariencia  Dan al lector una exacta muestra de una plataforma de escritores que busca sitio en el poblado ensanche de la literatura contemporánea.

domingo, 30 de septiembre de 2012

CONCORDIA.

                                                      José Luis Morante.
                                                      Fotografía de Sergio Guadalajara


Concordia

El paladar disuelve
simulacros.
Se desdobla la voz
para ver si resurge
el sabor comunal
de lo vivido.
Acusaciones hieren
la firmeza del labio.
Demanda la inquietud
quién enfrentó riberas,
sembró escombros, cenizas,
unió sombra y vacío.
Una ronca vigilia
anticipa respuestas.
Paso la noche absorto,
habilitando signos
de serena concordia.
Pero tú no regresas.
El tímpano transmite
ecos desapacibles.
Y nada permanece.
Ni siquiera la sed.

( La noche en blanco, DVD ediciones)

sábado, 22 de septiembre de 2012

LA CASA DEL PADRE.

 
 
                        Fotografía de Sergio Guadalajara
 
 
LA CASA DEL PADRE

                                 El Bohodón

Cuando nací mis padres levantaron
aquel techo de sombra.
Una casa de adobes
sobre el espejo gris de la laguna.
Emparento aquel gesto
con un quehacer sin mácula,
casi predestinado
a habitar para siempre
en mi memoria.
Agua cárdena y barro;
humildes atributos
de aquel mundo sonámbulo
que siembra su quietud
con indicios de humo:
lino tendido sobre los rimeros,
el puchero y la lumbre
y el sonido del hierro
repicando en la fragua.
Calle arriba la iglesia, las acacias
y mi sombra perdida
en la hora lenta del atardecer
que me marca la fecha de regreso.
 

jueves, 1 de diciembre de 2011

                                                       (José Luis Morante.
                                                        Fotografía de Sergio Guadalajara)

Lo autobiográfico debe guardar equilibrio en el análisis de los sentimientos; que la tristeza no haga más pequeño el sitio de la felicidad.

Cuando estoy solo soy más sociable.

Alardea de una austeridad llena de necesidades.

La música del viento improvisa agitación en la hojarasca.

Conozco el tardío desenlace de una fuga interior.

Cumple un trienio más en el lamentable oficio de la difamación.

Escenografía inventada. Hechos imaginarios. Protagonistas reales.

Como una guardia pretoriana, un círculo de libros lo defiende.

         (Del libro Mejores días, De la luna libros, Mérida, 2009)